
Esta pasada tarde del viernes 6 de febrero, a las 19:00 horas, la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Huércal-Overa acogió una vigilia de oración en torno a la figura del recordado Cura Valera, presidida por Mons. José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena, y vivida con profunda participación por numerosos fieles de la localidad.
La celebración se inició con el rezo de las letanías, que ayudaron a introducir a la asamblea en un clima de recogimiento. Seguidamente se elevaron diversas peticiones por la Iglesia, por las vocaciones, por los jóvenes y por las familias, teniendo muy presente el testimonio sacerdotal del Cura Valera, cuya memoria permanece hondamente arraigada en el corazón del pueblo huercalense.
Tras este primer momento de oración, Mons. Lorca Planes dirigió su palabra a los presentes, centrando su predicación en la figura de este sacerdote que, aun pasando desapercibido para muchos, dejó una huella imborrable. “Pasó desapercibido, pero fue un buen samaritano”, afirmó el obispo, destacando la grandeza escondida de su entrega pastoral. Lo presentó como “un modelo luminoso de ser cura diocesano, viviendo santamente su ministerio”.
El prelado evocó también el recuerdo vivo que permanece entre los fieles: “Ese buen párroco, austero y enjuto, no se ha olvidado nunca. Está presente en el corazón de este pueblo”, subrayando cómo su testimonio ha ayudado a muchos a comprender mejor la belleza del sacerdocio.
En este contexto, Mons. Lorca Planes recordó unas palabras que pronunciaba el obispo de Cartagena en tiempos del propio Cura Valera al dirigirse a los nuevos sacerdotes, invitándolos a mirarse en el espejo de aquel cura que tenía en Huércal-Overa. Una expresión que el actual obispo retomó en primera persona al confesar: “Yo mismo me miro en él”.
Durante la homilía quiso también dirigirse de manera especial a los seminaristas y jóvenes presentes, invitándolos a discernir con serenidad la llamada de Dios: “Amigos, pensad con serenidad la importancia de dar el paso”. Una llamada que hizo extensiva igualmente a quienes se preparan para el matrimonio, recordando que toda vocación es camino de santidad. “Quien quiera seguir al Señor ha de cargar con la cruz, como lo hizo el Cura Valera”, añadió.
La vigilia concluyó con la exposición del Santísimo Sacramento, vivida en un profundo clima de adoración y silencio prolongado, que permitió a los fieles orar personalmente y dar gracias por el testimonio de este sacerdote.
En la celebración estuvieron presentes nuestro obispo de Almería, D. Antonio Gómez Cantero, y D. Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y natural de Huércal-Overa, unidos a la oración del pueblo fiel, junto a cientos de feligreses de Huércal-Overa. Participaron también seminaristas y sacerdotes, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, las religiosas de la Asunción de la localidad y el Seminario Diocesano de Cartagena, donde se forman los seminaristas de Almería.
La comunidad cristiana de Huércal-Overa volvió así su mirada agradecida a Dios por la vida del Cura Valera, un pastor sencillo y fiel cuya memoria continúa alentando la fe de todo un pueblo.

