

Un año más, la Hermandad Sacramental de San Miguel, San Blas y Santa Lucía, y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario, de Guadix, ha celebrado con toda solemnidad la fiesta de San Blas en la parroquia de San Miguel, el 3 de febrero
San Blas en Guadix es un día para los niños. De toda la ciudad acuden con sus padres y abuelos para acompañar la procesión (que, como es costumbre, salió a las 16:30 de la tarde) y comprar las tradicionales rosquillas. Después de la procesión por las calles de la parroquia, presidida por el párroco, Antonio Fajardo, se celebró solemnemente la Eucaristía, se dio a besar la reliquia de San Blas que la Hermandad posee y se bendijeron las gargantas. A pesar del frío y la lluvia, fueron muchísimos los devotos del glorioso obispo y mártir San Blas que no quisieron faltar a su cita con el santo para pedirle su protección y la salud de la garganta.
En la santa Misa, el párroco exhortó a aprender de San Blas su fe y su deseo de hacer el bien, para que nuestra voz y nuestras palabras sirvan para alabar a Dios y ayudar al prójimo.
San Blas fue obispo de Sebaste, en Armenia, en los primeros siglos del cristianismo, y murió mártir por su fe en Cristo. La tradición cuenta que, mientras estaba en prisión, salvó milagrosamente a un niño que se ahogaba con una espina de pescado clavada en la garganta.
Desde entonces, el pueblo cristiano lo invoca como protector de los males de garganta y como intercesor en las enfermedades, extendiéndose su devoción por toda la Iglesia.
José Manuel Martos Segura,
Vice hermano mayor de la Hermandad Sacramental de San Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario, de Guadix.

