En plena ola de lluvia y viento, Cáritas Diocesana de Cádiz ha reforzado la atención a las personas sin hogar en Algeciras, garantizando alimentación y apoyo coordinado junto al albergue Padre Avelino.
El fuerte temporal de lluvia y viento que estos días afecta a Algeciras ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad extrema de quienes viven en situación de sin hogar. Ante esta realidad, el comedor social Padre Cruceyra —gestionado por Cáritas Diocesana de Cádiz— ha redoblado su labor para garantizar ayuda alimentaria a las personas que más lo necesitan.
El comedor, con sede en la zona de Aguamarina, se vio obligado a cerrar de forma temporal debido a los daños ocasionados por el temporal en su entorno inmediato. Para el equipo técnico y el voluntariado, cerrar fue duro porque somos conscientes que muchas personas no tienen otro lugar al que acudir. No obstante, en cuanto las condiciones lo permitieron, el comedor social ha vuelto a retomar la actividad con el objetivo de asegurar la comida diaria a quienes acuden allí a diario.
De forma habitual, el comedor social atiende a más de 100 personas al día. Sin embargo, en situaciones de emergencia como la actual, su apoyo se convierte en un recurso absolutamente esencial. Para estos días, además, se han adaptado los menús con el fin de ofrecer alimentos que ayuden a combatir el frío, la humedad y el desgaste físico de quienes pasan la noche a la intemperie.
Asimismo, parte de la comida preparada en el comedor está siendo trasladada al albergue Padre Avelino, que permanece abierto de manera continuada durante el temporal. Esta medida permite que las personas alojadas puedan recibir la alimentación sin necesidad de salir bajo la lluvia.
Cáritas Diocesana de Cádiz recuerda que cada episodio meteorológico extremo hace visible una realidad que no se limita a los días de temporal: las personas sin hogar sufren de manera especialmente severa las consecuencias de estas circunstancias. Por ello, Cáritas insiste en la importancia de contar con recursos estables, acompañamiento social continuado y un trabajo coordinado entre administraciones públicas, entidades sociales y voluntariado para garantizar respuestas verdaderamente dignas y humanas.
En este contexto especialmente difícil, Vicente Pablo Ortells, director de Cáritas Diocesana de Cádiz, ha destacado el compromiso del equipo del comedor Padre Cruceyra y de las personas voluntarias: «son un ejemplo de servicio constante, profesional y cercano» y ha agradecido toda la colaboración recibida y ha animado a seguir adelante, ofreciendo atención y esperanza.

