Entrevista a la hermana María Fernanda Villavicencio López, religiosa del Buen Pastor en Ecuador, que está en Granada esta semana apoyando la Campaña de este año contra el hambre en el mundo de Manos Unidas.
La hermana María Fernanda Villavicencio López es religiosa de la congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, en Ecuador. En su país, Manos Unidas ha trabajado en el desarrollo de un proyecto para las mujeres a través de distintos talleres, como gastronomía. Con motivo de la Campaña 2026 de Manos Unidas contra el hambre en el mundo, cuya Jornada Nacional se celebra el día 8, y para dar a conocer en qué emplea el dinero esta organización, que, en Granada, tiene su sede en calle Gracia, 48, en el Departamento de Medios de Comunicación Social hemos conversado con ella.
— En su recorrido esta semana por parroquias y colegios, qué mensaje principal quiere trasladar a los granadinos.
Que esta campaña que hemos iniciado la hayamos interiorizado y podamos solidarizarnos con los más pequeños de los diferentes países, especialmente de Ecuador, a quien estoy representando como hermana del Buen Pastor en esta Semana.
— En qué proyectos ha trabajado en su país Manos Unidas Granada, en los que se han invertido las colaboraciones de los granadinos.
El proyecto que realiza Manos Unidas es de gran apoyo a las mujeres, con las que trabajamos en Quito, en la ciudad de Guayaquil, que está ubicado en la isla Trinitaria, un sector muy, muy, muy empobrecido por tantas situaciones en la que vivimos allí, de conflicto, de situaciones difíciles. Allí están nuestros proyectos, que apoya Manos Unidas, para las mujeres que emprenden, en talleres de gastronomía, de belleza, de eventos…. Ellas lo realizan de acuerdo a los proyectos que hemos realizado con Manos Unidas, que han sido fortalecidas. Han ejecutado muy bien este apoyo, a pesar de las dificultades que hay allí. Lo hacen en medio de donde están ubicadas. Y también, para tener un poquito de posibilidades, lo hacen en otros lugares por medio de internet, y así lo van publicando de una manera un poco privada por la situación en la que viven, y porque allí hay un sector que es como vigilado, controlado por las pandillas. Hay un dicho que nosotros tenemos allí: “por las vacunas”, que significa que donde piden a cambio dinero de lo poco que ellas pueden vender, son extorsionadas.

— ¿Cuál es el contexto en el que ustedes trabajan en la congregación y la relación que tienen con las personas de allí?
En el contexto social, sí, es conflictivo, muy conflictivo, pero muy productivo también a la vez, porque si hablamos de un Ecuador que es rico en multiculturalidad, en la que se representa a la mujer campesina como una mujer trabajadora, luchadora, a pesar de las dificultades que hay, sobre todo en este sector de la isla Trinitaria, que es como la otra cara de la moneda de Guayaquil, donde estamos ubicadas nosotras, apoyando a estos proyectos. Con anterioridad, también han tenido otros proyectos de Manos Unidas, no sólo en 2025. Este proyecto viene funcionando hace ya cuatro años, que ha sido con la hermana anterior que dirigía. Ella comenzó este proyecto, y luego yo le doy continuidad para el fortalecimiento que ha apoyado Manos Unidas, para que siga surgiendo, siga creciendo, y las mujeres se empoderen mucho más hoy, porque se les ha dado una ayuda más.
— Necesitan su tiempo para desarrollarse…
Primero, por la situación en la que vivimos. Es una situación muy difícil, pero, a la vez, son mujeres que son capaces de ir uniéndose, porque “juntas, las mujeres -como dice nuestra fundadora- hacemos maravillas”. Y bien es cierto, nosotros hacemos este lema, lo hacemos realidad, porque las mujeres juntas pueden apoyarse mutuamente.
—- Y en todo ese recorrido, en ese tiempo, ¿cómo se va progresando, qué avances han visto en las personas a las que ha llegado directamente el bien de estos proyectos?
Yo veo los avances en las oportunidades que están ejecutando ellas, porque cada vez ellas pueden ejecutar a través de los medios, por medio de internet. Ellas van ejecutando más alternativas, no tan de una manera tan como egoísta, sino que se van incluyendo más mujeres para ser solidarias entre ellas mismas. Porque así es de una forma o de otra, es lo que se apoyan y van buscando medios para sobresalir. Y juntas van haciendo como una cadena, que es la que veo como ese vínculo, no solamente de ese sector, sino van creando otras oportunidades para otras mujeres que son amigas o familias de ellas.
—- Detrás de todo ese trabajo que hace Manos Unidas está también el apoyo de congregaciones como la suya, de Nuestra Señora de la Caridad, del Buen Pastor. Cuál es su espiritualidad, su origen.
Nuestro carisma, como Hermanas del Buen Pastor, es la acogida, la misericordia, porque se refleja en la ternura del Buen Pastor. Por eso decimos hermanas del Buen Pastor. Está basado en el Salmo 22, donde dice “el Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas, me hace recostar y hacia fuentes tranquilas, Él me conduce”. Desde allí, viene nuestra experiencia, nuestro deseo también de transmitirlo a las personas con las cuales vivimos, compartimos, y hacer que ese carisma también sea parte de nuestra vida y de la vida de cada una de las mujeres a las cuales servimos.
—- La Campaña de Manos Unidas tiene su Jornada Nacional el domingo día 8, y hay un esfuerzo especial en este lanzamiento, en dar a conocer los proyectos de este año, pero el trabajo es durante todo el año. ¿Qué invitación dirige a los granadinos, para que no solamente ahora, sino durante todo el año tengan presente ese trabajo que se hace?
He visto a los granadinos personas muy colaboradoras e implicadas en la ayuda, y lo agradecemos. Recordaría a los granadinos la importancia de que se solidaricen y que tengan ese corazón generoso. Porque siento y creo que ustedes son unas personas grandes, en las que pueden contribuir día a día, por los más pequeños, buscando una alternativa donde esta paz se vaya construyendo a través de los sueños que van construyendo en cada persona, en cada país, que van mejorando la situación, las realidades de pobreza. Esta Campaña en la que estoy participando y he sido invitada por Manos Unidas es una experiencia maravillosa.

Y creo que juntos y juntas vamos a hacer realidad que nuestros países vayan saliendo de esta pobreza, porque vamos apoyando cada vez más a más familias, a más países, donde pueden hacer realidad que no haya tanta pobreza y que no haya guerra. Ante este lema de la Campaña de este año –“Declara la guerra al hambre”- también lo hago mío, declarando la guerra sobre el hambre, para que haya justicia, haya dignidad en cada una de las personas, en cada uno de los pueblos, sobre todo, donde estamos ubicadas trabajando nosotras. Muchas gracias por haberme invitado a estos medios para comunicar y, sobre todo, para hacer ese llamado de concientización a las personas que viven en este sector, para llevar este mensaje de esperanza, porque es un mensaje de esperanza y que damos respuesta cuando nos solidarizamos con lo pequeño o grande que podamos aportar. Eso es lo que vale ante Dios y ante las personas que van a ser beneficiadas. Muchas gracias en nombre de mi congregación y de mi pueblo ecuatoriano.
Paqui Pallarés
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