
Como cada año, y desde hace 30, la Vida Consagrada celebra su Jornada Mundial en la fiesta de la Presentación del Señor. Este año, con el “¿Para quién eres?”, en sintonía con el Congreso de Vocaciones. Una jornada de acción de gracias que motiva a la vida consagrada para seguir «construyendo la cultura vocacional» y tomar conciencia de que cada persona es «una vocación para la misión».
En la Diócesis de Jaén, los y las consagrados se dieron cita en el Sagrario de la Catedral, en una celebración presidia por el Obispo, Monseñor Chico Martínez y concelebrada por el nuevo Delegado para la Vida Consagrada, el sacerdote, D. Pedro Miguel Román Sánchez. así como el salesiano y párroco de San Juan Bosco, D. Juan Carlos Macías y el secretario particular del Prelado, D. Francisco Javier Cova. Algunos seminaristas de Propedéutico acolitaron la celebración.

En el día de la Candelaria el más de medio centenar de consagrados y consagradas de la Diócesis, y miembros de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica entraban con sus velas encendidas al Templo, como ofrenda de vida ante el Señor; un encendido que comenzó a las puertas del Sagrario.

Homilía
El Obispo comenzó sus palabras recordando el sentido de las candelas: “bendecimos la luz y caminamos con ella: Jesús es la Luz del mundo. Y hoy, además, esa luz tiene un rostro muy concreto: la vida consagrada, que sigue ardiendo – a veces con llama fuerte, a veces con llama pequeña -, pero siempre para alumbrar”.
Después, el Prelado jiennense profundizó sobre las lecturas proclamadas, para dirigirse a los y las consagradas con estas palabras: “Este año el lema nos lanza una pregunta directa: «Vida consagrada, ¿para quién eres?». Pregunta que la podemos desplegar en tres rostros inseparables: ¿A quién llamas? (la vida consagrada como testimonio que despierta vocaciones), ¿A quién buscas? (el quaerere Deum, la búsqueda de Dios que sostiene la obediencia y el discernimiento), ¿A quién sirves? (los pobres, las periferias, las heridas del mundo). No es un eslogan: es un examen del corazón. Nos cura de la autorreferencialidad y nos devuelve al núcleo: no somos para nosotros”.
En este sentido quiso mostrar su agradecimiento con las que entregan su vida de forma radical a través de las distintos carismas de vida consagrada: “en Jaén, en nuestra tierra, en nuestros pueblos y barrios, cuántas veces Cristo ha sido “presentado” a través de vuestra vida: en la escuela y la catequesis, en la clausura silenciosa, en el cuidado de los enfermos, en la atención a los mayores, en la acogida al pobre, en la cercanía a quien se quedó solo. Eso no sale en titulares, pero sostiene la Iglesia.
También, Don Sebastián quiso recordarles que existen cinco claves en las que trabajar para seguir siendo luz en medio de una sociedad cada vez más secularizada: “Volver a las fuentes, fidelidad al carisma. No se trata de nostalgia, sino de beber del manantial. Sin raíces, no hay alas”; “Renovar la vida y las estructuras desde el corazón. La reforma empieza por dentro: por la oración real, por la verdad de vida, por los consejos evangélicos vividos con alegría”; “Cuidar la fraternidad. Comunidades donde se respira Evangelio: escucha, perdón, paciencia, mesa compartida. En un mundo tan solo, esto es profecía; “Recuperar la voz profética. Vuestra vida dice que Dios basta, que el dinero no salva, que el poder no da paz”; y por último, “Repensar la misión: estar donde Dios nos quiere. A veces la misión será muy visible; otras, será presencia humilde e intercesión. Pero siempre con la pregunta encendida: ¿para quién soy realmente?”
Para finalizar su predicación, Don Sebastián animó a los y las consagradas a tres cosas fundamentales: “rezar por la vida consagrada y por las vocaciones; cuidar y acompañar, con cariño y respeto, a las comunidades, especialmente las más frágiles; y dejarse iluminar: porque vuestra vida nos recuerda lo esencial”.

Renovación de las promesas y ofrendas
Como cada año, ante el Obispo, los y las consagradas recordaron su entrega total, generosa y amorosa a Dios, renovaron los votos de su consagración: pobreza, obediencia y castidad.
Al finalizar la celebración, el recién nombrado Delegado para la Vida Consagrada, D. Pedro Miguel Román tomó la palabra como acción de gracias al Señor y para animar a las y los consagrados en su misión en la vida de la Iglesia.

Después, en el salón de actos del Seminario, tuvieron un fraternal encuentro.
Galería fotográfica: «Jornada de la Vida Consagrada»
The post La Jornada de la Vida Consagrada reúne, en el Sagrario, a los y las religiosas de la Diócesis first appeared on Diócesis de Jaén.

