En el domingo de la Ascensión del Señor, el Obispo de la Diócesis de Jaén, Monseñor Chico Martínez, presidió la Eucaristía de acción de gracias por el cincuentenario del templo de la Inmaculada de Estación de Espeluy.
Fue recibido por el párroco D. Miguel Ángel Solas León y el diácono permanente D. Jesús Beltrán Calvo. Antes de comenzar la celebración, Don Sebastián conoció las dependencias de este templo y la casa parroquial.
Con el templo lleno en su totalidad, pasados unos minutos de las ocho de la tarde daba comienzo la solemne eucaristía. En el altar, acompañaban al Obispo de Jaén sacerdotes diocesanos, diácono y seminaristas.
En su homilía, el Prelado del Santo Reino quiso felicitar a los vecinos de la Estación de Espeluy en el aniversario de su templo. Animó a los fieles a continuar con su tarea evangelizadora, y pidió que esta feliz efeméride sirviera de impulso para continuar la labor que desde esta comunidad, «pequeña en dimensiones, pero grande en corazón, lleva a cabo».
Del mismo modo, recordó, en la solemnidad de la Ascensión que es “la fiesta de la gran esperanza d los seguidores del Jesús de Nazaret, nuestra esperanza cristiana. La fiesta de la Ascensión forma parte de la experiencia y la celebración de la Resurrección del Señor. El Señor sabe bien que los discípulos han sufrido una dura prueba con el escándalo de su muerte. Por eso mismo, después de la gran novedad de la Resurrección dedica un tiempo a confirmar su fe y prepararlos espiritualmente para recibir el gran encargo de su misión apostólica”.
Asimismo, Don Sebastián insistió a los fieles sobre que “la Ascensión marca el final de este tiempo de aprendizaje, y la inauguración de la nueva época en la cual Cristo ya no está visiblemente presente en el mundo. De esta manera comienza el tiempo de la fe, de los que han de creer sin ver, el tiempo de la Iglesia, en el que los creyentes viven apoyándose en el testimonio de los Apóstoles, en la predicación de los que convivieron con Jesús y aprendieron de Él los misterios de la salvación de Dios”.
La nota musical la puso la maravillosa coral Villa de Mengíbar, que solemnizó la celebración. Al acabar, ésta entonó el cumpleaños feliz y un feligrés entregó una tarta al prelado jienense para felicitarle por sus 56 cumpleaños.
Después, hubo unos momentos de convivencia con cena, donde Monseñor Sebastián pudo saludar y conversar con los parroquianos, vecinos, etc.
Comunidad de la Estación de Espeluy
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