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DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO, por Manuel Pozo Oller

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El evangelio de san Mateo sitúa la predicación de las Bienaventuranzas en una pequeña colina cercana a Cafarnaúm. Jesús sube al monte, toma asiento, como era costumbre en los maestros de su época para enseñar con autoridad, y se dirige a los presentes con el discurso que se conoce como el sermón del monte (cap. 5 al 7). La escena evoca a Moisés y los acontecimientos del Sinaí con la novedad de que la predicación de Jesús es anuncio de la nueva alianza que supera a la ley del Sinaí.

En este domingo IV del tiempo ordinario nos detenemos en la contemplación del pórtico de este conjunto de enseñanzas (5,1-12a) que, en palabras del Papa Francisco, «son los “nuevos mandamientos”, que superan las normas y señalan el camino nuevo para hallar la felicidad» (Catequesis 20 enero 2020). Estas enseñanzas son consideradas como la “carta magna” y el “corazón del Evangelio”.

El dominico P. Garrigou-Lagrange, teólogo y filósofo francés, en su precioso tratado de Las tres edades de la vida interior, nos explica el significado de las enseñanzas de Jesús del modo siguiente: «Las ocho bienaventuranzas del sermón de la montaña condensan de modo admirable los principios que constituyen el ideal de la vida cristiana y revela toda su sublimidad». Más adelante, prosigue el autor citando a san Agustín y santo Tomás de Aquino, proponiendo un itinerario de vida espiritual que lleva a la felicidad plena: «Las ocho bienaventuranzas van en orden ascendente: las tres primeras, que harían más referencia a la vía purificativa de la vida espiritual, miran a la felicidad que se encuentra en la huida y liberación del pecado, en la pobreza sobrellevada por amor de Dios, en la mansedumbre y en las lágrimas de la contrición. Las dos bienaventuranzas siguientes, que harían referencia a la vía iluminativa de la vida espiritual, pertenecen a la vida activa del cristiano: se refieren a la sed de justicia y a la misericordia con el prójimo. Y vienen luego las tres bienaventuranzas últimas, que harían referencia a la contemplación de los misterios divinos: la limpieza de corazón que dispone a ver a Dios, y la paz que acompaña a la verdadera sabiduría. En fin, la última y más perfecta de las bienaventuranzas, es la que concentra o reúne las anteriores en el centro mismo de la persecución sufrida por la justicia; son las últimas pruebas, condición indispensable de la santidad» [Tomo I (Madrid 1975) 160 y 185].

Las Bienaventuranzas son el programa de vida del seguidor de Jesús. La felicidad, remitiéndome a la traducción del profesor Juan Mateos, la encontramos en aquellos que «no tienen el corazón apegado ni al dinero ni a las cosas, porque tienen a Dios por rey».

Manuel Pozo Oller

Párroco de Montserrat

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La Iglesia de Huelva, reunida en torno al altar, eleva su oración por las víctimas y acompaña a sus familias en la esperanza

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La Iglesia de Huelva, reunida en torno al altar, eleva su oración por las víctimas y acompaña a sus familias en la esperanza

El Palacio de Deportes ‘Carolina Marín’ ha acogido este jueves 29 de enero la Misa funeral por las víctimas del accidente ferroviario en Adamuz, en una celebración marcada por la solemnidad, la hondura espiritual y una intensa carga emotiva. El funeral ha contado con la presencia de Sus Majestades los Reyes de España, D. Felipe VI y Dª Letizia, junto a familiares de las víctimas, autoridades civiles y eclesiásticas, y miles de fieles que se han unido a la oración de la Iglesia.

La Eucaristía ha estado presidida por el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, y concelebrada por Mons. Luis Javier Argüello García, presidente de la Conferencia Episcopal Española; Mons. José Vilaplana Blasco, obispo emérito de Huelva; y Mons. Jesús Fernández González, obispo de Córdoba, junto a más de un centenar de sacerdotes diocesanos y de otras diócesis, entre ellos el párroco de Adamuz, Rafael Prados. El Evangelio ha sido proclamado por el diácono diocesano Marcelo Zeballos.

Un total de 4.350 fieles han participado en la celebración, en un clima de profundo respeto y recogimiento. Los 336 familiares de las víctimas han ocupado un espacio preferente en la pista del Palacio de Deportes, dispuesto con más de 500 sillas gracias a la colaboración de la Diputación Provincial de Huelva. La Coral Polifónica de la Merced ha acompañado musicalmente la liturgia, subrayando con su canto la dimensión orante de la celebración.

El altar, presidido por la imagen de Nuestra Señora de la Cinta, patrona de Huelva, y el crucifijo venerado por San Juan Pablo II en su visita pastoral de 1993, se ha convertido en un punto de referencia espiritual para los presentes. Desde allí, el obispo de Huelva ha pronunciado una homilía marcada por la cercanía pastoral y la esperanza cristiana en medio del dolor:

“Hoy nos reunimos con el corazón abatido. La tragedia del accidente ferroviario en Adamuz ha irrumpido en nuestras vidas como un golpe inesperado… A vosotros, sus seres queridos, deseamos abrazaros con respeto y expresar nuestra cercanía y nuestro pésame.”

Mons. Santiago Gómez Sierra ha recordado que la fe no elimina el sufrimiento, pero sí lo acompaña y lo ilumina:

“La pregunta, la queja, incluso el silencio, caben en el corazón creyente. Dios no desaprueba nuestro llanto ni nuestras preguntas; al contrario, las acoge. El dolor de las víctimas y de sus familias no es un dolor anónimo: ha sido visto, escuchado y recogido por el Señor.”

El momento de mayor intensidad emocional ha tenido lugar justo antes de la bendición final, cuando Liliana Sáenz, hija de la fallecida Natividad de la Torre, ha tomado la palabra en representación de todas las víctimas y sus familias. Con voz serena y firme, ha ofrecido una lectura profundamente agradecida y conmovedora, que ha resonado en todo el recinto.

En sus palabras, Liliana ha expresado, en primer lugar, el agradecimiento a la Diócesis de Huelva por la celebración del funeral, subrayando que “la única presidencia que queríamos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña”. Ha recordado, además, la fe del pueblo andaluz y el consuelo encontrado “abrazando la cruz”.

La intervención ha tenido también palabras de gratitud hacia el pueblo de Adamuz, los equipos de emergencia, las fuerzas de seguridad, la sanidad andaluza, Cruz Roja, las instituciones públicas y la ciudad de Huelva, destacando la humanidad, la cercanía y la entrega recibidas en los momentos más duros. No ha faltado tampoco una alusión serena a la necesidad de verdad, como camino imprescindible para la sanación del dolor.

Especialmente emotivo ha sido el recuerdo personal de su madre, Natividad, a la que ha descrito como una mujer profundamente generosa, y la afirmación de que las víctimas “no son sólo una cifra”, sino vidas llenas de historias, sueños, virtudes y esperanzas:

“Ellos no sólo son los 45 del tren… eran nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos… eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas.”

La lectura ha culminado con una extensa y sentida oración poética a la Virgen, invocando a las distintas advocaciones marianas tan queridas en Andalucía, y concluyendo con una firme proclamación de esperanza cristiana: que el amor venza al odio, que la vida venza a la muerte y que llegue el día del reencuentro definitivo en Dios.

La celebración ha contado con una amplia cobertura mediática, con más de 160 personas acreditadas, permitiendo que numerosos fieles se unieran espiritualmente desde sus hogares. Asimismo, más de doscientas comunidades religiosas de distintas diócesis españolas han elevado sus oraciones de forma simultánea.

El funeral ha sido posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Huelva y la Diputación Provincial. El Ayuntamiento, a través de Emtusa, ha activado un servicio especial y gratuito de transporte urbano, y durante todo el acto ha estado operativo un equipo móvil del 061 con ambulancia y personal sanitario.

La presencia de Sus Majestades los Reyes de España, D. Felipe VI y Dª Letizia, durante toda la celebración, ha supuesto un gesto elocuente de cercanía y solidaridad con las familias y con la sociedad herida por esta tragedia.

El funeral diocesano ha concluido en un profundo silencio orante, signo de una Iglesia que acompaña, consuela y espera, y de una comunidad que, aun atravesada por el dolor, se sostiene en la fe, la comunión y la esperanza cristiana.

HOMILÍA DE MONS. SANTIAGO GÓMEZ SIERRA

Majestades, 

hermanos Obispos, sacerdotes y diáconos,

familias de los fallecidos y heridos, 

autoridades civiles nacionales, autonómicas, provinciales y locales, militares, judiciales y académicas, 

hermanos y hermanas, amados por el Señor:

Hoy nos reunimos con el corazón abatido. La tragedia del accidente ferroviario enAdamuz ha irrumpido en nuestras vidascomo un golpe inesperado, dejándonossumidos en el duelo por las víctimas mortales y con la preocupación por los heridos y los familiares. A vosotros, sus seres queridos, deseamos abrazaros con respeto y expresaros nuestra cercanía y nuestro pésame. Y queremos rezar por los que han muerto, para que Dios les conceda el descanso eterno y los abrace en su infinito amor.

Majestades, en vuestra presencia reconocemos un gesto de cercanía y solidaridad con las familias de las víctimas y con toda la sociedad onubense. También a las demás autoridades y a quienes prestan su servicio a la comunidad agradecemos su presencia en estos días de dolor compartido.

Estamos aquí porque el sufrimiento humano necesita ser acompañado, y porque creemos que, incluso en la noche más oscura, levantando los ojos a Dios podemos vislumbrar un rayo de luz y de esperanza.Dios nos habla en muchas ocasiones y de muchas maneras, como lo hizo con su pueblo elegido y, ahora, nos dirige su palabra por su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, la Palabra hecha carne.

La Palabra de Dios no ignora el sufrimiento de su pueblo. El libro de las Lamentaciones, que hemos escuchado en la primera lectura, nace de la experiencia de un pueblo devastado, desconcertado: He perdido la paz, me he olvidado de la dicha…Recordar mi aflicción es ajenjo y veneno; no dejo de pensar en ello, estoy desolado, dice el profeta. Estas palabras podrían ser hoy las nuestras. Son las lágrimas de quienes han perdido a un ser querido; el sentimiento de muchas comunidades cristianas y de la propia sociedad española, que no encuentra explicaciones fáciles ni respuestas rápidas.

Pero en medio de ese lamento, la Sagrada Escritura nos brinda un mensaje: el dolor no es falta de fe. La pregunta, la queja, incluso el silencio, caben en el corazón creyente. Dios no se escandaliza de nuestro llanto ni de nuestras preguntas; al contrario, las acoge. El dolor de las víctimas y de sus familias no es un dolor anónimo: ha sido visto, escuchado y recogido por el Señor. Dios no es indiferente al sufrimiento; camina con nosotros cuando atravesamos cañadas oscuras. Por eso, como sigue diciendo la Palabra escuchada, hay algo que traigo a la memoria, por eso esperaré: Que no se agota la bondad del Señor, no se acaba su misericordia.

También el Evangelio según san Marcos nos lleva hoy al Calvario. Al llegar la hora sexta toda la región quedó en tinieblashasta la hora nona. El Evangelio no disimula la oscuridad, no abrevia el final, no suaviza el drama. Hay tinieblas, hay un grito, hay muerte. La exclamación de Jesús,Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? es la voz de todo ser humano que experimenta la pérdida inesperada y el vacío que deja la muerte. Dios mismo, en su Hijo, ha pronunciado ese grito.

Y es precisamente allí, al pie de la cruz, cuando un centurión, un hombre pagano, al ver morir a Jesús, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios. Esta confesión defe no nace de la contemplación del éxito ni de la gloria del Nazareno, sino de vislumbrar en el Crucificado el amor llevado hasta el extremo, descubriéndolo incluso cuando todo parecía perdido.

Pero el Evangelio no termina con la muerte de Jesús. Hemos escuchado también el anuncio que cambia la historia: No tengáis miedo. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? Ha resucitado. No está aquí. El Resucitado es el mismo Crucificado. No es otro. Lleva consigo las heridas, el dolor atravesado, la vida entregada. Y esto nos atañe a todos nosotros, pues como nos dice el apóstol san Pablo: Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él (Rm 6, 8). Por eso creemos que las personas por las que hoy oramos no se han perdido, atrapadas en el sinsentido de una muerte inesperada. Sus vidas, sus nombres y sus historias están ahora y para siempreen las manos del Dios de la Vida, que se nos ha dado a conocer en la muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Señor.

Hoy, en este funeral diocesano, no venimos a negar la herida que habéis sufrido, queridas familias de las víctimas, ni a cubrirla con hermosas palabras. Venimos a incorporar el nombre de los que han perdido su vida temporal y vuestro propio dolor al sacrificio de Cristo. Para que, aun desde el sufrimiento, como dice la carta a los Hebreos: cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él, aferrándonos a la esperanza … la cual es para nosotros como ancla del alma, segura y firme, que penetra más allá de la cortina (Heb 6, 18-19), de la muerte temporal.

En este momento de dolor, queremos también detenernos para dar gracias. Gracias a quienes acudieron los primeros, a los vecinos de Adamuz, a los equipos de emergencia, sanitarios, fuerzas de seguridad, voluntarios y personal de apoyo. Gracias a quienes han acompañado con una presencia discreta y cercana: a los sacerdotes y tantas personas que han ofrecido tiempo, escucha, recursos y oración. En cada gesto de ayuda hemos podido percibir un reflejo de la compasión de Dios.

Y junto a la gratitud nace también un compromiso. Porque el sufrimiento de estas familias no va termina cuando se apaguen los focos o se acallen las noticias de este luctuoso suceso. Acompañarlas en su dueloy reparar las consecuencias del daño que han recibido será una tarea larga y exigente. Compromete a la sociedad entera y también a quienes tienen responsabilidades públicas. Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia, para que su sacrificio no sea olvidado y para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro.

Antes de concluir, ponemos todo lo que somos y todo lo que hoy nos duele bajo la mirada maternal de María, la Virgen de la Cinta, nuestra Madre y Patrona, a quien Huelva ha acudido siempre en los momentos de gozo y de aflicción.

Santa María, Virgen de la Cinta,
Madre del Crucificado y Resucitado,
acoge bajo tu amparo a quienes han perdido la vida
y preséntalos a tu Hijo.

Consuela a las familias que lloran,
sostén a quienes se sienten abatidos,
y danos un corazón atento y compasivo
para acompañar con respeto y cercanía.

Virgen fiel, que permaneciste al pie de la cruz,
enséñanos a confiar, incluso en la noche del dolor,
en la promesa de Dios.

Santa María de la Cinta,
ruega por nosotros.
Amén.

Lectura íntegra de Liliana Sáenz en representación de las víctimas

Majestades, excelentísimas autoridades civiles y eclesiásticas que nos acompañáis…

Hoy, cuando el vendaval que recorre nuestro interior parece intentar calmarse, queremos empezar estas palabras dando las gracias.

En primer lugar, gracias a nuestra Diócesis por este funeral, el único funeral que cabía en esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña.

Huelva es una tierra mariana, Andalucía es un pueblo creyente y es abrazando su cruz donde encontramos mayor consuelo.

Gracias a los que nos acompañáis por amor, por compasión, por empatía… gracias, incluso, a los que lo hacéis por agenda.

Gracias al pueblo de Adamuz, ese pequeño rincón que nunca olvidaremos y que nunca olvidará, así como a la ciudad cordobesa, a los que nos sentimos y nos sentiremos unidos para siempre… sin pensar en las consecuencias, no dudaron en sumirse al caos de los hierros retorcidos, de la sangre, del dolor y de las lágrimas.

Acompañaron a nuestros heridos hasta que estuvieron seguros de que estaban a salvo y luego nos acompañaron en nuestro lamento… pusieron a nuestra disposición el sustento y el cobijo de esos amargos días, pero, sobre todo, pusieron todo su cariño, su entrega y su deseo de hacer que ese duro momento doliera un poco menos.

Gracias a los cuerpos de seguridad y emergencias que acudieron prestos, como siempre, a la llamada… hicieron lo que pudieron con la información y los medios de los que disponían… gracias por vuestra empatía, vuestra cercanía y vuestro afecto en los días posteriores.

Gracias a la sanidad andaluza, sin duda sostenida por los profesionales que la integran. Yo sé lo que es volver a casa de una guardia mala y abrazar a tus hijos porque sabes que alguien ya nunca podrá volver a hacerlo con el suyo. Yo sé lo que es intentar sanar el cuerpo de alguien que tiene el alma herida de muerte… tuvo que ser durísimo, compañeros, gracias.

Gracias al personal y voluntarios de Cruz Roja, que no han soltado nuestra mano en ningún momento…

Si no puedes curar, alivia…

Si no puedes aliviar, consuela…

Si no puedes consolar, acompaña…

Gracias a nuestras instituciones autonómicas, que se pusieron de frente desde el minuto cero, soportando el caos y los envites de nuestra propia angustia… permitidme, no obstante, una crítica a la lentitud de la información pues, creedme, es mejor saber que imaginar.

Gracias también, como no, a las pequeñas corporaciones locales cuyos vecinos iban corriendo la voz de que algo grave estaba azotando los cimientos de la comunidad y sintieron nuestro quebranto como el suyo propio… querida Pilar, queridos alcaldes… habéis demostrado que hay que ser grandes como personas para poder ser grandes como servidores públicos.

Y gracias, infinitas gracias a Huelva, nuestra querida ciudad bendecida por el sol, que no ha dejado de arroparnos de una forma extraordinaria, haciéndonos llegar la grandeza de su amor y su propio dolor, intentando así que el nuestro fuera un poco menos desgarrador.

Y así han ido pasando los días y el dolor va dejando paso a los recuerdos y nuestro corazón, aún con la misma espada clavada, empieza a esbozar pequeñas y tímidas sonrisas cuando mil estampas pasadas irrumpen continuamente en nuestra mente.

Yo tendría algo más de pocos años cuando un día le pregunté a mi madre: “Mami, ¿tú cuánto dinero ganas?”. Supongo que sería algo que hablábamos entre chiquillos.

“Lo justo, cariño”, me dijo ella, “porque lo que queda en mi cuenta a final de mes no es mío”.

“¿Y de quién es, mamá?”, le pregunté porque no lo comprendía.

“De los demás”, me dijo ella.

Así era mi madre… generosa con todo lo que tenía, generosa con sus ganas, generosa con su tiempo, generosa con sus sonrisas… así era ella.

Y es que lo que perdimos ese fatídico domingo 18 de enero no era sólo una cifra… eran vagones llenos de virtudes y defectos, eran vagones llenos de triunfos y derrotas, eran vagones llenos de anhelos y silencios… eran vagones llenos de esperanza.

Porque ellos no sólo son los 45 del tren…

ellos eran nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos…

Ellos no sólo son los 45 del tren…

ellos eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas…

Ellos no sólo son los 45 del tren…

ellos eran la ilusión de buscar un futuro mejor, la alegría de disfrutar momentos en familia o el deseo de volver con nuestros seres queridos… ellos eran eso que ya nunca serán…

Porque ellos no son sólo los 45 del tren,

ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estamos dando cuenta.

Ellos no son sólo los 45 del tren…

pero son los 45 del tren…

Y nosotros…

nosotros somos las 45 familias a las que se les paró el reloj a las 7:45 de aquella fatídica tarde.

Somos las 45 familias que se abrazaron en aquel centro cívico, donde el paso del tiempo se iba inundando de silencio y el silencio iba dejando paso al llanto cuando empezamos a comprender, en el lento avance de las horas, que volveríamos sin ellos.

Somos las 45 familias que han aprendido con demasiada crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos.

Somos las 45 familias que cambiarían todo el oro de este mundo, que ahora no vale nada, por poder mover las agujas del reloj tan sólo 20 segundos.

Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque sólo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará.

Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que…

En los brazos de la Virgen

ahora duermen

y el regazo de una Madre que los quiere

es quien los mece.

Virgencita de la Cinta,

Patrona de este gran pueblo,

dales paz, serenidad,

descanso eterno.

Virgen bella, Virgen guapa,

no los sueltes de tu vera,

que no sientan el dolor,

que no sientan la miseria.

Que el amor y la verdad

los cobije para siempre

y en el abrazo de Dios

la vida venza a la muerte.

Madre de la Almudena,

Virgen que guía el camino,

llévales el beso mudo,

ese adiós que no les dimos.

Remedios, Madre querida,

Reina del aljaraqueño,

bríndales tus firmes manos,

que ya nunca tengan miedo.

Madre del Amor Hermoso,

Reina de la Victoria,

Dolores del negro luto,

concédeles Tú la gloria.

Y guía también nuestras vidas,

humilde Virgen del Sol,

y que la misericordia

lata en nuestro corazón.

Haz que cese este dolor,

Virgen morena del Carmen,

llévate esta cruel espada

con la espuma de los mares.

Y Tú, Virgen del Rocío,

la que alumbra mis desvelos,

la que siempre me acompaña

cuando me rompo por dentro,

abraza sus corazones

y llévales un suspiro

con una canción de amor

por los años compartidos.

Diles que tenemos paz

y que seremos valientes,

que el odio no nacerá

en la rabia que nos crece.

Que volverán las sonrisas

y seguiremos viviendo,

y este amor no morirá,

vivirá de sus recuerdos.

Diles Tú, Blanca Paloma,

Pastora de la Rocina,

que siempre los sentiremos

con el sol o con la brisa.

Y que con fe esperaremos

a que llegue ese momento

en el que Dios nos abrace

y así volvamos a vernos.

Descansen en paz…

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El cardenal Betori se suma a la comunidad de la Facultad de Teología San Isidoro como doctor honoris causa

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El cardenal Betori se suma a la comunidad de la Facultad de Teología San Isidoro como doctor honoris causa

El cardenal Giuseppe Betori, arzobispo emérito de Florencia (Italia), ha recibido esta tarde el título de doctor honoris causa de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, conjuntamente con la Facoltà Teologica dell’Italia Centrale. La imposición de este reconocimiento académico ha tenido lugar en el curso del acto que se ha celebrado en el salón de actos de la Facultad con motivo de al celebración de santo Tomás de Aquino, patrón de profesores y estudiantes, y que ha presidido el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

La jornada ha comenzado con la celebración de la Eucaristía en la capilla mayor del Seminario Metropolitano, presidida por el prelado hispalense. En su homilía, don José Ángel ha planteado una «enseñanza decisiva» a la Facultad: «La Iglesia no necesita ‘intelectuales autosuficientes’, sino personas decididas a servir la verdad, a unir pensamiento y oración, rigor y humildad, doctrina y santidad». Seguidamente, ha pedido que santo Tomás de Aquino interceda para que «el estudio en nuestra Facultad sea siempre oración pensada, y la oración sea siempre verdad amada». Igualmente, ha pedido «que la sabiduría prometida en la Escritura –pan de vida y agua de inteligencia– sea concedida a quienes hoy se forman, enseñan, investigan y sirven a la teología».

Ya en el salón de actos de la Facultad, el decano de la Facoltà Teologica dell’Italia Centrale, el decano de la Facultad, Manuel Palma, ha presentado el acto y Alessandro Clemenzia, ha expuesto el perfil del cardenal Betori, destacando tanto sus aportaciones en el ámbito académico como su trayectoria en el episcopado italiano. Nacido en 1947, es arzobispo emérito de Florencia, y hombre muy reconocido por su labor pastoral, su papel en la Conferencia Episcopal Italiana y su enfoque en el diálogo interreligioso. Gobernó la Archidiócesis de Florencia entre 2008 y 2024, y está considerado un figura clave en la teología y la cultura.

Ante el claustro de la Facultad y los alumnos del centro, el arzobispo de Sevilla ha impuesto al cardenal Betori el birrete y la medalla que lo distinguen como doctor honoris causa. Tras saludar a los doctores presentes, el cardenal ha tomado la palabra para agradecer la concesión de esta distinción, dando paso a la alocución final del arzobispo de Sevilla, que le ha dado la bienvenida en la comunidad de la Facultad de Teología San Isidoro. Finalmente, el arzobispo de Sevilla ha hecho entrega de los títulos a los alumnos de la Facultad que terminaron el pasado curso sus estudios.

GALERÍA FOTOGRÁFICA del acto

 

 

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Marchena acoge el XIX Encuentro Nacional de Hermandades de San Isidro Labrador este 2026

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Marchena acoge el XIX Encuentro Nacional de Hermandades de San Isidro Labrador este 2026

Esta mañana se ha presentado en el Arzobispado de Sevilla la programación del XIX Encuentro Nacional de Hermandades de San Isidro Labrador, que tendrá lugar en Marchena del 17 al 19 de abril de 2026, un acto que ha contado con la participación del delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Marcelino Manzano.

Organizado por la Hermandad de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza de esta localidad sevillana, se trata una cita “pensada para el encuentro, la convivencia y el fortalecimiento de los lazos entre hermandades, en un ambiente de fe, tradición y fraternidad”. Durante el fin de semana, los asistentes podrán disfrutar de un programa completo que combinará cultos, actividades culturales, momentos formativos y espacios de convivencia.

El rector de la Hermandad de San Isidro Labrador, Juan Antonio Campaña, ha destacado el sentido espiritual del encuentro, subrayando que “san Isidro es un modelo de humildad y trabajo, junto a su esposa santa María de la Cabeza”, y ha recordado que “la santidad se vive en lo cotidiano y también en el cuidado de la tierra que Dios nos ha confiado”. Además, ha puesto en valor el “testimonio público de fe” que durante esos días se ofrecerá en Marchena.

Programa

El encuentro, que prevé la participación de cuarenta hermandades de toda España, comenzará el viernes 17 de abril, con la acogida entre las cuatro y las siete de la tarde en la Casa del Ave María. A continuación, se realizará una ruta turística por Marchena, con el objetivo de dar a conocer el patrimonio histórico y cultural de la villa, descubriendo sus rincones más emblemáticos y su riqueza monumental.

El sábado tendrá lugar la presentación oficial de las hermandades participantes en el Auditorio Pepe Marchena, “un momento clave del encuentro en el que cada hermandad podrá darse a conocer, compartir su historia, tradiciones y devociones, y sentirse parte activa de este evento nacional”, ha explicado el rector de la hermandad.

Por la tarde, a partir de las seis se celebrará una ponencia a cargo de la Escuela de Saetas ‘Señor de la Humildad’, “una intervención cultural y formativa que pondrá en valor una de las expresiones más sentidas de la religiosidad popular andaluza”.

La jornada del domingo estará marcada por la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en la Parroquia de San Juan Bautista. Finalizada la misa, tendrá lugar la procesión, que recorrerá las calles de Marchena hasta la Parroquia de San Miguel Arcángel.

El testimonio de san Isidro

El director espiritual de la hermandad y párroco de San Miguel, Daniel Mariño, ha centrado su intervención en la espiritualidad del matrimonio santo formado por san Isidro y santa María de la Cabeza. En este sentido, ha asegurado que se trata de un testimonio que debe inspirar a los cristianos “a vivir su vocación bautismal a la santidad”. Mariño ha insistido en que san Isidro fue “un hombre de profunda devoción y oración” y un ejemplo de cómo vivir santamente el matrimonio. Finalmente, ha invitado a participar en el evento nacional del próximo mes de abril: “Abrimos nuestros brazos para acoger a todos en este encuentro”.

Marchena, anfitriona

Por su parte, la alcaldesa de Marchena, María del Mar Romero, ha agradecido al Arzobispado su apoyo y ha comentado el trabajo conjunto entre la administración municipal y las hermandades de la localidad, subrayando que “el Ayuntamiento respalda esta cita de proyección nacional”.

Igualmente ha animado a todos los asistentes y visitantes a disfrutar de la villa durante esos días: “Invitamos a toda España a pasar en Marchena un fin de semana inolvidable, a conocer su patrimonio histórico y disfrutar de una gastronomía única”.

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Los mayores se reúnen en torno a sus patronos, Simeón y Ana

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Este lunes, 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor, los mayores y los pertenecientes al movimiento Vida Ascendentes, están citados en la Casa de la Iglesia de Jaén para conmemorar a sus patronos, el viejo Simeón y la profetisa Ana.

Dará comienzo a las 10:45 horas con la acogida.
A las 11:15 horas: charla a cardo de D. Juan Manuel Bajo
A las 13 horas: Eucaristía presidida por el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez
A las 14 horas: comida de hermandad cuyo precio será de 25 euros por persona

Para ello, la Delegación para los Mayores y los responsables diocesanos del movimiento Vida Ascendente han organizado una jornada de encuentro y participación, que se desarrollará en la Casa de la Iglesia.


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Decreto sobre la actualización y ampliación de la Delegación de Enseñanza que recibirá a partir de ahora el nombre de Delegación de Educación Católica y Cultura Cristiana

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Decreto sobre la actualización y ampliación de la Delegación de Enseñanza que recibirá a partir de ahora el nombre de Delegación de Educación Católica y Cultura Cristiana

Prot. 01/05/26

Según el Decreto Cor Iesu (24.6.2022), que regula la curia de la Diócesis de Asidonia-Jerez, la Delegación de Enseñanza, vinculada a la Vicaría de evangelización, se ocupa del «cuidado del profesor católico en la escuela (pública, privada y concertada), así como del profesorado de religión en sus diferentes ciclos, de acuerdo con las directrices de la Conferencia Episcopal Española» (n. 4.8).

Atendiendo, sin embargo, a las exigencias evangelizadoras del momento presente y buscando la mejor coordinación con la Comisión Episcopal de Evangelización y Cultura de la Conferencia Episcopal Española, y con el Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Curia Romana,

DECRETO

La actualización y ampliación de las competencias de la Delegación de enseñanza, que a partir de ahora se llamará Delegación de Educación Católica y Cultura Cristiana (breviter Delegación de Educación y Cultura), cuyas competencias, además de las indicadas en el mencionado Decreto Cor Iesu 4.8., serán la vigilancia y cuidado de la identidad de los centros educativos de titularidad católica, junto con la promoción de la Fundación Diocesana de Enseñanza “La Inmaculada”. Para ello, trabajará en coordinación con las Delegaciones Diocesanas implicadas en la educación integral de las personas y en la promoción de la cultura que tiene en Jesucristo su principio, medio y fin.

Para que surta los efectos oportunos lo firmo y sello con el refrendo del Secretario General-Canciller de este Obispado, en Jerez de la Frontera a 28 de enero de 2026, fiesta litúrgica de Santo Tomás de Aquino.

+ José Rico Pavés
Obispo de Asidonia-Jerez

Luis Salado de la Riva, pbro.
Secretario General Canciller

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Carta Pastoral para la Misión mariana diocesana: «María, Madre en salida»

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Preparándonos para el Año Jubilar Diocesano por el VIII Centenario de la Aparición de la Virgen de la Cabeza (1227–2027)

Queridos diocesanos:

Nuestra Diócesis de Jaén se dispone a vivir un tiempo de gracia singular. Ya se vislumbra en el horizonte una gran efeméride: el VIII Centenario de la Aparición de la Santísima Virgen de la Cabeza, nuestra Patrona diocesana, al humilde pastor Juan de Rivas, en 1227. Este acontecimiento ha modelado el alma de nuestra tierra y ha dejado una huella profunda en la historia espiritual del Santo Reino.

Por eso, con alegría y responsabilidad, queremos prepararnos bien. Y esta preparación necesita, como bien sabemos, dos dimensiones inseparables: una preparación exterior, necesaria y valiosa (programación pastoral, coordinación, celebraciones, acogida, signos visibles…), y una preparación interior, que es el verdadero cimiento. Sin ella, corremos el riesgo de celebrar mucho y convertirnos poco; organizar actos sin dejar que el Señor nos transforme.

En este contexto, la Iglesia nos ofrece un camino concreto: la Misión Mariana diocesana, que vive y expresa nuestro lema: «María, Madre en salida». Es la Madre que no se queda lejos, sino que se pone en camino; la Madre que sale al encuentro y visita a sus hijos, para conducirlos a Jesucristo.

Vamos a celebrar el VIII Centenario de la Aparición de nuestra Patrona Diocesana

En el año 1227, en nuestras sierras jiennenses, la Virgen quiso fijar su mirada y su morada en esta tierra del Santo Reino. Ocho siglos contemplan este misterio de cercanía maternal: ocho siglos de fe sencilla y perseverante, de promesas y lágrimas confiadas, de esperanza transmitida en familia, de peregrinaciones, de oraciones pronunciadas con el corazón.

Celebrar este Centenario no es sólo recordar un hecho histórico. Es revivir la presencia de María en nuestra historia concreta, y dejar que esa presencia nos eduque y nos transforme hoy. Porque María, como Madre, no nos invita a quedarnos en lo emotivo o en lo exterior, sino a abrirle espacio a Dios en la vida real.

Aquí viene muy a propósito lo que subraya el documento María, estrella de la evangelización: «la piedad popular, bien acompañada, muestra cómo la fe se encarna en una cultura y se sigue transmitiendo; es un patrimonio vivo que acompaña al pueblo en el ritmo del año litúrgico y en la vida cotidiana» (Carta pastoral de los Obispos del Sur de España al cumplirse el 30º aniversario del viaje apostólico de San Juan Pablo II a Sevilla y Huelva)

Y, al mismo tiempo, pide ser cuidada con cariño y responsabilidad, para que resplandezca “la belleza del Evangelio” en plena comunión con la Iglesia.

Por eso, este Centenario es también una llamada a purificar, iluminar y fortalecer nuestra devoción, para que sea una devoción con raíz evangélica, eclesial, sacramental; una devoción que lleve a una vida cristiana más coherente y más misionera.

Un Año Jubilar diocesano con las gracias jubilares

Como fruto de esta efeméride, nuestra Diócesis celebrará un Año Jubilar diocesano, con la concesión del Papa León XIV de las gracias jubilares, en particular la indulgencia plenaria. El Jubileo es, ante todo, un tiempo de misericordia ofrecida y acogida: Dios abre una puerta para que nosotros abramos nuestro corazón.

La indulgencia jubilar, vivida con las disposiciones y condiciones que la Iglesia establece: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y las demás condiciones concretas,  quiere ayudarnos a comprender que la vida cristiana no se sostiene sólo con buenos deseos, sino con gracia, con sacramentos y con conversión personal real.

Y esto, en el contexto actual, marcado por secularismo y descristianización, no caben ni resignación ni desánimo; al contrario, hemos de sacar de nuestras raíces: nuestra fe en Jesucristo y nuestra devoción a su Madre, energías para una nueva evangelización.

Por tanto, el Año Jubilar no será fecundo sólo por lo que organicemos, sino por lo que el Señor haga en nosotros, si le dejamos: reconciliación, vida sacramental renovada, caridad concreta, comunión diocesana más fuerte y ardor misionero más humilde y valiente.

La “Virgen Peregrina” enviada a todas las parroquias: una visita de Madre que prepara el corazón

Al inicio de la Misión Mariana, que dará comienzo el día 1 de febrero con la Eucaristía de envío en el Santuario,  el Obispo diocesano enviará la imagen de la “Virgen Peregrina” a visitar todas las parroquias y realidades eclesiales de nuestra diócesis jiennense, para que, como “embajadora” de nuestra Patrona, nos prepare al gran acontecimiento jubilar. Este gesto tiene una fuerza pastoral enorme: María entra en nuestros pueblos y comunidades como entró en la casa de Isabel, llevando a Cristo. Por eso, el lema «María, Madre en salida» se entiende con el Evangelio abierto: “María se levantó y se puso en camino de prisa” (Lc 1,39). No es sólo una imagen que “pasa”; es una Madre que visita, y su visita es una oportunidad para despertar lo mejor de nuestras comunidades. Para acompañar este itinerario, se han creado una serie de catequesis y materiales específicos que guiarán este paso de la Virgen de la Cabeza por cada parroquia y por cada comunidad.

Esa es la actitud con la que queremos vivir la Misión: con afecto entrañable, sin durezas, sin sospechas, acompañando la fe del pueblo, cuidando lo auténtico y ayudando a purificar lo que lo necesite, “del polvo del camino”.  “En la piedad popular… subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar”.

Eso significa que la visita de la Virgen Peregrina, las acogidas, los rosarios, las vigilias, las procesiones y los encuentros… no son un adorno: pueden ser, si se viven con hondura espiritual, un auténtico camino de evangelización, una puerta abierta para que muchos vuelvan a Cristo.

 Una Misión mariana diocesana

Una Misión Mariana diocesana es un tiempo de gracia en el que la Iglesia jienense, de la mano de María, busca avivar la fe, promover la conversión, fortalecer la comunión y reimpulsar la misión. No es un “paréntesis devocional”, sino una verdadera misión popular con rostro maternal y que podemos expresarlo con cuatro acentos:

a) Un itinerario del alma

No es sólo un recorrido geográfico. Es un recorrido espiritual: María viene a tocar el corazón, a despertar la fe dormida, a llamar a la puerta de lo que está cerrado, a suscitar el deseo de Dios.

b) Un camino que conduce a Cristo y a la vida sacramental

María no sustituye a Cristo: nos conduce directamente a Él. En la Misión, su voz vuelve a ser la de Caná: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5). Por eso, el fruto esperado no es sólo emoción, sino retorno a lo esencial: Eucaristía, confesión, Palabra de Dios, oración, caridad. La piedad auténtica nace de la oración y conduce a la oración, y la oración cristiana no es aislamiento ni simple relajación, sino vivencia de comunión con Dios.

c) Un estilo sinodal: caminar juntos

La Misión nos convoca como diócesis. Nos ayuda a sanar divisiones y a reconocernos familia, a fortalecer el valor humano y eclesial de caminar juntos: las procesiones y los itinerarios han de expresar comunión y conducir hacia la liturgia, cuidando oración y sentido eclesial.

d) Una fe que se hace servicio

La devoción verdadera no se queda en los labios: pasa por las manos y llega a las obras. Nuestra devoción, cuando es auténtica, fortalece la coherencia entre lo que se cree y lo que se vive, y no olvida las implicaciones morales de la fe.

Una llamada maternal

Durante este tiempo, la Virgen de la Cabeza, Madre y patrona, nos llama con ternura, pero con claridad. Nos consuela, sí; pero también nos despierta. Nos saca de una fe de costumbre para llevarnos a una fe viva.

a) A ser una Iglesia “en salida”, con corazón de Madre

El lema «María, Madre en salida» no es un eslogan: es un programa espiritual. María sale a buscar al que está lejos, al cansado, al herido, al que perdió la fe, al que se siente solo. Y nosotros, con Ella, aprendemos a salir: a acercarnos, a escuchar, a acompañar.

En este punto nos ayuda una enseñanza muy iluminadora del Papa León XIV en su homilía del Jubileo de la Espiritualidad Mariana (12 de octubre de 2025): al hablar de la espiritualidad mariana, el Papa recordó cómo el Magníficat nos mete en la historia real, donde Dios derriba soberbios, enaltece humildes, colma hambrientos y recuerda su misericordia; una espiritualidad que, por tanto, nos compromete con la vida concreta, con los pequeños y con la misericordia. María, Madre en salida, no nos encierra: nos abre; no nos acomoda: nos pone en camino.

b) A volver a la oración y a reavivar la fe en familia

El paso de la Virgen Peregrina puede convertirse en una oportunidad para recuperar la oración sencilla: un rosario en casa, un misterio rezado en familia, una oración ante la Virgen, una lectura del Evangelio. Nuestra piedad, cuando se vive bien, genera actitudes interiores valiosas: paciencia, sentido de la cruz en lo cotidiano, apertura a los demás, devoción…

c) A reconciliarnos: confesión, perdón, comunión

Si queremos un Jubileo fecundo, necesitamos corazones dispuestos. Que la Virgen nos encuentre disponibles para pedir perdón y perdonar; para sanar relaciones rotas; para restaurar la comunión en nuestras parroquias y hermandades; para reconciliarnos con Dios.

d) A cuidar la Eucaristía dominical y el ritmo de la Iglesia

Los ejercicios piadosos, que viviremos durante este tiempo de preparación jubilar, han de organizarse de modo que deriven de la liturgia y conduzcan a ella, porque la liturgia está por encima de ellos; y recuerda también la importancia de renovar el sentido cristiano del domingo, evitando reducirlo a “fin de semana”.

La Misión Mariana ha de empujarnos a amar más la Eucaristía, a vivirla con fe y a hacer de la Eucaristía el corazón de la comunidad.

e) A evangelizar con la belleza de la piedad popular, purificada y eclesial

«El caminar juntos hacia los santuarios… llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador» ( Carta pastoral de los Obispos del Sur de España al cumplirse el 30º aniversario del viaje apostólico de San Juan Pablo II a Sevilla y Huelva) ¡Qué bien describe esto nuestra tierra! La Virgen Peregrina, al recorrer la diócesis, puede reavivar esa dimensión evangelizadora: invitar a otros, llevar a los jóvenes, acercar a los alejados, abrir puertas.

f) A vivir la esperanza y a trabajar por la paz

También, en su homilía de María, Madre de Dios (1 de enero de 2026), el Papa León XIV situó a María como Madre que acompaña el camino del pueblo y orienta hacia la paz y la esperanza en el inicio del año. En tiempos recios, como los que vivimos, María nos enseña a sostener la esperanza sin ingenuidad y a sembrar paz con obras pequeñas y constantes: reconciliar, escuchar, servir, unir.

Conclusión

Hermanos, la Misión Mariana Diocesana, «María, Madre en salida»,  es un don para nuestra Iglesia de Jaén: un verdadero pórtico hacia el Año Jubilar del VIII Centenario. Acojamos a la Virgen Peregrina no sólo con actos externos, sino con el corazón abierto: dejando que su visita nos lleve a Jesucristo, nos renueve por dentro, fortalezca nuestra comunión y nos haga más misioneros.

Que, en cada parroquia, en cada familia, en cada persona, se cumpla lo más hermoso: que donde entra María, entre Cristo; y donde entra Cristo, la vida se ordena, renace la fe, se enciende la caridad y brota la esperanza contagiosa.

¡Virgen de la Cabeza, Madre en salida, ¡llévanos a Jesús y haznos Iglesia en camino!

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

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Más de 320.000 personas viven en exclusión social en la Región de Murcia, alertan Cáritas y FOESSA

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La exclusión social avanza en la Región de Murcia, según el informe de la Fundación FOESSA de Cáritas presentado esta mañana.

Cáritas Diócesis de Cartagena y la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) han presentado hoy los resultados del Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en la Región de Murcia, en el que se constata que la vulnerabilidad se cronifica y que más de 320.000 personas, un 20 % de la población, sufren exclusión social en sus distintas manifestaciones.

El obispo de Cartagena y presidente de Cáritas Diocesana, Mons. José Manuel Lorca Planes, resaltaba ante esta realidad que «tenemos mucho trabajo que hacer, tanto las instituciones como cada uno de nosotros», en especial los cristianos, porque «la invitación que hace el Evangelio es abrir posibilidades y crear nuevos horizontes de esperanza». En este aspecto, ha destacado el trabajo de la Iglesia a través de Cáritas en la lucha contra la pobreza, donde numerosas personas «están trabajando como voluntarios, conociendo los rostros de la gente que sufre y que tiene unas necesidades cada vez mayores».

El director de Cáritas Diocesana, Jesús Martínez-Pujalte López, subrayaba el rigor científico de los datos ofrecidos. «Este informe nos interpela y nos involucra en la lucha contra esa discriminación; la radiografía que nos ofrece debe animarnos a que todos asumamos en lo personal, en lo comunitario y en lo político la cuota de responsabilidad que tenemos en la construcción de oportunidades».

Los motores de la exclusión

La socióloga Marina Sánchez-Sierra Ramos, miembro del equipo técnico de la Fundación FOESSA y del equipo de estudios de Cáritas Española, ha presentado las conclusiones del informe, entre ellas que «no fallan las personas, sino que falla el sistema»: 3 de cada 4 hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión, pero «este esfuerzo choca una y otra vez con barreras estructurales», de manera que los hogares que luchan por salir de la pobreza se encuentran con recursos insuficientes y respuestas poco adaptadas a su situación real.

Según los datos, el «epicentro de la desigualdad» en la Región de Murcia es la vivienda, con un 23 % de la población afectada por algún rasgo de exclusión residencial. La subida del precio de la vivienda y de los alquileres ha provocado que un 46 % de las personas inquilinas se encuentren en riesgo de pobreza y que 86.000 hogares destinen tantos recursos al pago de la vivienda y de suministros que, una vez realizado el pago, «quedan por debajo del umbral de la pobreza severa».

El segundo gran motor para la exclusión que apunta el informe FOESSA es el empleo, con un 11,6 % de los hogares murcianos, en los que viven 188.000 personas, afectados por problemas de exclusión en este ámbito. Algo que sucede no solo entre quienes se encuentran en situación de desempleo, sino también entre trabajadores: «Tener trabajo reduce el riesgo de exclusión, pero ya no lo elimina; el estancamiento de los salarios, el precio de la vivienda y la precariedad laboral hacen que trabajar ya no garantice la inclusión social» y que se traduzca en muchas ocasiones en situaciones de parcialidad involuntaria o inestabilidad laboral grave.

Además, un 26 % de la población de la Región de Murcia (unas 400.000 personas) se encuentra en riesgo de pobreza, un porcentaje notablemente superior al 19 % que presenta el conjunto de España. Una tasa que, desde 2018, se mantiene de forma sistemática por encima del 24 %, lo que supone una cronificación de la pobreza. A esto se suma que un 42 % de la población no puede afrontar gastos imprevistos.

El informe apunta que el sistema de garantía de ingresos no cubre estas necesidades: el Ingreso Mínimo Vital solo llega al 56 % de las personas en pobreza severa en la Región de Murcia, y el 57 % de los hogares en pobreza señalan no haber recibido información suficiente acerca de este ingreso.

Los datos también arrojan una «estructura relacional cada vez más desigual y erosionada» en la Región de Murcia. El aislamiento social se mantiene en niveles relativamente bajos en los hogares integrados, pero afecta al 15 % de los que sufren exclusión. También se ha visto afectada la solidaridad entre hogares: el porcentaje de aquellos que dan algún tipo de ayuda, mutuo o unilateral, se ha desplomado del 64 % en 2018 al 44 % en 2024. Se reivindica así la necesidad de reforzar el tejido relacional: «Donde hay vínculos, la exclusión se vuelve reversible; donde se rompen, la exclusión se acelera».

En el ámbito de la salud, más de 220.000 personas tienen dificultades para acceder a una alimentación suficiente, a los servicios y productos sanitarios que precisan, o a una atención médica adecuada para problemas de salud crónicos o graves. La población en exclusión severa, además, presenta una prevalencia de trastornos de salud mental del 10,8 %, frente al 1,7 % de quienes se encuentran integrados.

Los rostros de la pobreza

En cuanto a los perfiles que concentran la exclusión social en la Región de Murcia, las personas de nacionalidad extranjera presentan tasas de exclusión social 2,6 veces por encima de las de nacionalidad española (un 43 % frente a un 16 %).

La infancia y juventud también se ve especialmente afectada: los hogares con dos o más menores sufren una exclusión (32,7 %) que multiplica por dos la de los hogares formados solo por adultos (17 %); y los jóvenes, debido a la inestabilidad laboral y al difícil acceso a la vivienda, viven una «transición a la adultez más larga y frágil, con emancipaciones tardías o inviables».

También los hogares encabezados por una mujer presentan tasas de exclusión más altas, con un 23 % frente al 19 % cuando los encabeza un hombre. Una brecha que se amplifica al añadir la carga de cuidados, la posición laboral y el acceso a la vivienda. «En conjunto, estos rostros muestran que la exclusión social en la Región de Murcia no es un fenómeno disperso, sino socialmente concentrado que reproduce desigualdades que se acumulan y se transmiten».

Tres pilares para un «cambio de rumbo»

El informe plantea frente a este escenario un «cambio de rumbo: reconocernos interdependientes, porque nadie sostiene una vida digna en soledad, y ecodependientes, porque no hay bienestar posible sin una casa común habitable».

Para hacer posible este cambio el informe propone tres pilares fundamentales: una sociedad civil activa, «capaz de tejer vínculos, sostener a quienes quedan al margen y exigir respuestas colectivas»; unas instituciones públicas fuertes «que impulsen políticas coherentes en vivienda, empleo, migración, protección social o fiscalidad con un propósito claro: que nadie quede atrás»; y una clase política «valiente, capaz de mirar más allá del corto plazo electoralista y de construir consensos amplios a la altura de los desafíos que enfrentamos».

Por último, Sánchez-Sierra destacaba que «el informe nos sitúa ante una elección colectiva. Podemos seguir por el camino actual, marcado por el individualismo, la desigualdad y la insostenibilidad, que nos conduce a una sociedad del miedo, o podemos apostar por un cambio de rumbo valiente y compartido, capaz de construir un imaginario social basado en el cuidado mutuo, la justicia y la responsabilidad común». Para Cáritas y FOESSA, concluía, este segundo camino «no solo es posible, sino imprescindible».

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La paz como camino para erradicar el hambre: Manos Unidas despliega su campaña 2026 en la diócesis

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La delegación de Manos Unidas Cádiz desarrollará del 2 al 8 de febrero diversos actos de sensibilización en la Diócesis de Cádiz y Ceuta

Manos Unidas ha puesto en marcha su Campaña contra el Hambre 2026 bajo el lema «Declara la guerra al hambre», una iniciativa que este año sitúa la paz como eje central de su trabajo, entendida no solo como ausencia de conflictos armados, sino como la construcción de condiciones de vida dignas para todas las personas. La organización católica subraya así la estrecha relación entre paz, desarrollo, justicia social y erradicación del hambre.

La campaña parte de la convicción de que no puede haber paz sin desarrollo ni desarrollo sin paz, y de que la pobreza y la desigualdad alimentan la violencia en sus múltiples formas. En este contexto, Manos Unidas centrará su labor de sensibilización en tres grandes retos: la realidad de los conflictos olvidados y cuestiones como el desarme y el comercio de armas; un nuevo paradigma de paz basado en la dignidad humana; y la educación para la paz, sustentada en valores como la fraternidad, los derechos humanos, la justicia social y el cuidado de la creación.

La ONG recuerda que el escenario internacional es cada vez más preocupante: actualmente existen 59 conflictos armados activos en el mundo, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, y 78 países están implicados en guerras fuera de sus propias fronteras. Según el Índice Global de Paz 2025, el mundo es hoy menos pacífico y también menos capaz de construir la paz, con una inversión en este ámbito que apenas representa el 0,52 % del gasto militar mundial. Manos Unidas alerta además de la escasa participación de la sociedad civil y, en particular, de las mujeres en los procesos de paz, a pesar de ser uno de los colectivos más afectados por los conflictos.

Frente a esta realidad, Manos Unidas continúa apoyando iniciativas en el Sur global que fomentan el desarrollo y previenen la exclusión social, así como proyectos de acción humanitaria en contextos de violencia, reinserción de personas refugiadas y desplazadas, atención a las víctimas y reconstrucción de infraestructuras básicas. En la actualidad, la organización tiene 575 proyectos de desarrollo en 53 países de África, América y Asia, que benefician directamente a más de 1,6 millones de personas.

En este marco, la Delegación de Manos Unidas Cádiz participa en seis proyectos de cooperación en Brasil, Paraguay, Palestina, la República Democrática del Congo, Zambia e India, centrados en ámbitos como la educación, la salud, la protección de la infancia y el empoderamiento de las mujeres. El importe total de estos programas asciende a 312.264 euros.

Con motivo de la campaña, Manos Unidas Cádiz llevará a cabo una serie de acciones de sensibilización en la Diócesis de Cádiz y Ceuta del 2 al 8 de febrero. El programa incluye visitas a centros educativos, encuentros parroquiales y celebraciones litúrgicas. Entre los actos previstos destacan la presentación oficial de la campaña el 2 de febrero en el Seminario San Bartolomé de Cádiz, la celebración del Día del Ayuno Voluntario el 6 de febrero, y la acción solidaria “El Boli Solidario”, que tendrá lugar el 7 de febrero durante el partido de fútbol entre el Cádiz C.F. y la U.D. Almería en el Estadio Nuevo Mirandilla. La campaña culminará el 8 de febrero con la Jornada Nacional de Manos Unidas.

Con esta iniciativa, Manos Unidas reafirma su compromiso histórico, nacido del manifiesto fundacional de la organización, de luchar contra el hambre, una realidad que todavía afecta a cerca de 700 millones de personas en el mundo y que sigue siendo causa y consecuencia de muchos conflictos armados. La campaña es, en palabras de la entidad, una llamada a romper el círculo entre hambre, pobreza y violencia, colocando la paz y la vida digna en el centro de la acción social y solidaria.

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La misa funeral por las víctimas será un signo de comunión eclesial y acompañamiento a las familias

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La misa funeral por las víctimas será un signo de comunión eclesial y acompañamiento a las familias

La Misa funeral estará presidida por el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, y concelebrada por otros tres obispos: el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Javier Argüello García; el obispo emérito de Huelva, Mons. José Vilaplana Blasco; y el obispo de Córdoba,Mons. Jesús Fernández González. Junto a ellos concelebrarán más de un centenar de sacerdotes diocesanos, procedentes de otras diócesis, entre los que se encuentra el párroco de Adamuz, Rafael Prados.

 Con especial cuidado pastoral, se ha previsto la participación de 336 familiares de las personas fallecidas, que ocuparán un lugar preferente en la pista del Palacio de Deportes. Este espacio ha sido dispuesto gracias a la colaboración de la Diputación Provincial de Huelva, que ha facilitado más de 500 sillas, garantizando un entorno adecuado, digno y respetuoso para las familias.

El altar de la celebración estará presidido por la imagen de Nuestra Señora de la Cinta, patrona de la ciudad de Huelva, junto al crucifijo venerado por San Juan Pablo II en su visita pastoral a Huelva en 1993, signos elocuentes de consuelo, fe y esperanza para toda la comunidad cristiana. El acompañamiento musical de la celebración correrá a cargo de la Coral Polifónica de la Merced, que contribuirá al clima de oración y recogimiento propio de esta Eucaristía.

La organización del acto cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Huelva y de la Diputación Provincial, que han dispuesto un amplio dispositivo de movilidad, seguridad y atención a los asistentes. El Palacio de Deportes abrirá sus puertas a partir de las 16.00 horas y, por razones de seguridad, los accesos se cerrarán a las 17.30 horas. Durante la celebración, estará operativo un equipo móvil de emergencias del 061, dotado de ambulancia, médico, personal de enfermería y técnicos de emergencias sanitarias.

Para favorecer la llegada de los asistentes al Palacio de Deportes, el Ayuntamiento de Huelva, a través de Emtusa, va a activar un servicio especial y gratuito de transporte urbano, operativo desde las 15.45 horas hasta el inicio del funeral y nuevamente una vez finalizada la ceremonia. Este servicio searticulará mediante tres líneas especiales de lanzadera, con salidas desde Zafra y recorridos por distintos barrios de la ciudad, con el objetivo de facilitar el acceso al recinto y reducir la presión del tráfico en la zona.

En cuanto a los accesos al recinto, el público general accederá por las puertas principales laterales de la Avenida de las Fuerzas Armadas. Los familiares de las víctimas lo harán por la puerta principal central de esta misma avenida, mientras que las primeras autoridades accederán por la puerta habilitada en la Avenida de Honduras, con el fin de facilitar una entrada ordenada y respetuosa.

La Misa funeral será retransmitida y contará con la presencia de más de 160 personas acreditadas de distintos medios de comunicación, posibilitando que quienes no puedan asistir presencialmente puedan unirse espiritualmente a esta celebración, acompañando en la oración y el recogimiento a las víctimas y a sus familias.

Asimismo, el Obispado de Huelva, a través de sus movimientos y delegaciones, ha mantenido contacto con más de doscientos conventos y comunidades de vida consagrada de un nutrido grupo de diócesis españolas, que elevarán sus oraciones a la misma hora de la celebración por el eterno descanso de las personas fallecidas, por el buen desarrollo de la ceremonia y por la pronta recuperación de los heridos.

La Diócesis de Huelva invita a vivir esta celebración como un acto de fe compartida, en el que la Iglesia eleva su súplica por el eterno descanso de los fallecidos y pide al Señor consuelo, fortaleza y esperanza para todos los que sufren.

La entrada La misa funeral por las víctimas será un signo de comunión eclesial y acompañamiento a las familias se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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