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La Iglesia llama a proteger a los menores migrantes en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

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La Iglesia llama a proteger a los menores migrantes en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

La 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado se celebrará el domingo 27 de septiembre bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», una invitación a poner en el centro la dignidad y la protección de los niños, niñas y adolescentes migrantes. En la Diócesis de Cádiz y Ceuta, la jornada tendrá como acto principal una Eucaristía en la Catedral de Cádiz y una posterior convivencia intercultural.

La Iglesia celebrará el próximo domingo 27 de septiembre la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que este año dirige especialmente la mirada hacia los menores migrantes y refugiados bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», inspirado en el Evangelio de Mateo (18,5).

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española invitan, con motivo de esta jornada, a realizar un cambio de mirada hacia los niños, niñas y adolescentes que se ven obligados a abandonar sus lugares de origen. El mensaje episcopal reclama superar una visión de las migraciones centrada exclusivamente en cifras, porcentajes o discursos políticos para reconocer el valor único e irrepetible de cada persona.

«Una sola vida tiene un valor infinito», subrayan los obispos, que recuerdan que detrás de cada menor migrante existe una historia personal marcada por miedos, esperanzas, capacidades y, en muchos casos, heridas que requieren atención, protección y respeto.

Esta llamada adquiere un significado especial para la Iglesia en España después de la experiencia vivida durante el viaje del Papa a Canarias. Los obispos señalan que sus gestos, discursos y mensajes «movieron nuestras conciencias, compromisos y actitudes», y consideran que aquella experiencia sigue interpelando a las comunidades cristianas ante la realidad migratoria.

El mensaje de los obispos plantea dejar de considerar al migrante como «uno más», una categoría o una cifra, para reconocerlo como una persona y un prójimo. Desde esta perspectiva, acoger a un menor migrante no consiste únicamente en responder a una necesidad social, sino también en establecer un encuentro con una persona cuya dignidad no depende de su origen ni de su situación administrativa.

«Cuando miramos a un niño migrante y lo reconocemos como alguien único, con sueños y capacidades, cambia nuestra forma de relacionarnos con él», señalan los prelados. De este modo, el menor deja de ser percibido como «un problema que gestionar» para convertirse en «una persona que acoger y con la que encontrarse».

La situación de los menores constituye una de las principales preocupaciones planteadas en esta jornada. Los obispos advierten de que la infancia se encuentra entre los colectivos más vulnerables dentro de los movimientos migratorios, con derechos fundamentales como la seguridad, la educación, la salud o la protección familiar amenazados.

El Papa León XIV reclama responsabilidad y protección

El Papa León XIV dirige también su mensaje con motivo de esta jornada a la realidad de los numerosos niños, niñas y adolescentes que se ven obligados a abandonar sus hogares a causa de las guerras, la pobreza, la violencia, los desastres ambientales y otras situaciones de emergencia.

El Pontífice advierte de que estos menores están especialmente expuestos durante los desplazamientos. A la pérdida del hogar se suman, en muchos casos, la separación de sus padres y seres queridos, la violencia, la angustia y las condiciones extremas de las rutas migratorias.

Algunos terminan siendo víctimas de la trata de personas, la explotación, la violencia sexual y otras formas de violencia, mientras que otros pierden la vida durante el trayecto.

Ante esta realidad, León XIV hace un llamamiento a la responsabilidad de toda la sociedad y pide que cada persona se sienta implicada en la vida de estos niños y jóvenes. La llamada se extiende al ámbito personal, eclesial e institucional, con el objetivo de impulsar medidas concretas que permitan integrar y valorar a los jóvenes migrantes y refugiados y garantizar, por encima de todo, su protección y dignidad.

El Papa pone además de relieve la solidaridad que ya se manifiesta en numerosas comunidades a través de familias que abren las puertas de sus hogares, voluntarios y agentes sociales y pastorales que acompañan a los menores y ayudan a sanar las heridas provocadas por sus experiencias migratorias.

El mensaje recuerda, desde la perspectiva evangélica, que acoger a un niño significa acoger al propio Cristo: «El que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe» (Mt 18,5). La invitación es, por tanto, a no reducir la realidad migratoria a números o estadísticas, sino a reconocer en cada ser humano una dignidad infinita.

Nuestra diócesis acogerá una celebración eucarística y una convivencia intercultural

En la Diócesis de Cádiz y Ceuta, la celebración principal de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado tendrá lugar en la Catedral de Cádiz, donde el administrador apostólico, Mons. Ramón Valdivia, presidirá una solemne Eucaristía a las 12.00 horas.

La jornada continuará posteriormente con una convivencia intercultural en el Centro Tartessos de Cádiz, situado en la calle Trille, número 40. El encuentro incluirá un almuerzo con platos típicos de diferentes culturas, además de música y bailes tradicionales de los países representados.

La participación en el almuerzo requiere reserva o adquisición anticipada de los tickets, que pueden obtenerse presencialmente en la Fundación Centro Tierra de Todos o mediante llamada telefónica al 956 290 714.

Desde el Secretariado Diocesano de Migraciones se anima a toda la comunidad diocesana a participar en los actos programados y a colaborar económicamente con los proyectos destinados a la atención y el acompañamiento de las personas migrantes.

La jornada se plantea así como una oportunidad para favorecer el encuentro, la escucha y el reconocimiento de la diversidad. Bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», la Iglesia invita a poner rostro a la realidad migratoria y a descubrir en cada niño, niña o adolescente migrante no solo a una persona que necesita acogida y protección, sino también a alguien capaz de aportar esperanza, riqueza cultural y un testimonio de superación a la sociedad que lo recibe.

MATERIALES

Mensaje del Papa León XIV

Mensaje de los obispos

Subsidio litúrgico

Subsidio monitor

Revista Migraciones

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Miércoles, 16 de septiembre de 2026

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Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.

  • 20260916 Dossier de prensa

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Los Claretianos regresan a Almería para asumir la atención pastoral de Campohermoso y San Isidro

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Los Claretianos regresan a Almería para asumir la atención pastoral de Campohermoso y San Isidro

La parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Campohermoso acogió ayer, martes 15 de septiembre, a las ocho de la tarde, la Eucaristía de toma de posesión y bienvenida de la nueva comunidad de Misioneros Claretianos que, desde este curso pastoral, asume la atención de varias parroquias y comunidades del Campo de Níjar.

Los padres Félix Jesús Martínez Lozano CMF, Miguel Ângelo Cardoso Correia de Lemos CMF y Miguel Luis García Carreño CMF han sido nombrados párrocos solidarios de la Asunción de Nuestra Señora de Campohermoso y Pueblo Blanco; San Isidro Labrador de San Isidro de Níjar; San José y San Fernando de Fernán Pérez, con Las Negras y Rodalquilar; y Nuestra Señora de la Esperanza de Barranquete y Los Albaricoques.

La celebración estuvo presidida por nuestro obispo D. Antonio Gómez Cantero y contó también con la presencia del superior de la Provincia Claretiana, P. Jorge, además de sacerdotes de la zona, religiosas y numerosos fieles de las distintas comunidades.

Fue una celebración especialmente participativa, en la que se percibía la alegría de las comunidades por comenzar esta nueva etapa. Uno de los momentos más significativos llegó cuando los tres nuevos párrocos se situaron delante del altar y, junto al Pueblo de Dios que se les encomienda, proclamaron en voz alta el Credo. Un gesto sencillo que expresó el sentido de la toma de posesión: sacerdotes y comunidad compartiendo una misma fe y llamados a recorrer juntos el camino que ahora comienza.

D. Antonio mostró su alegría por esta nueva presencia y destacó que los misioneros llegan «con mucha fuerza y ganas de servir y participar en las cosas diocesanas». La incorporación de los claretianos se suma, además, a la presencia de vida consagrada que ya existe en estas comunidades, donde desarrollan su misión las Hermanas de María Inmaculada y las Mercedarias de la Caridad, especialmente vinculadas a la atención pastoral y social de la zona.

La celebración tuvo también mucho de agradecimiento. D. Jesús Rico Domene, que durante estos últimos años ha servido como párroco en Campohermoso, Fernán Pérez y las distintas comunidades que tenía encomendadas, participó en este relevo después de una etapa especialmente intensa. Llegó a Campohermoso todavía como diácono y allí continuó su ministerio tras ser ordenado sacerdote en diciembre de 2023. Ahora inicia una nueva etapa como párroco de Carboneras y sus comunidades, además de atender Agua Amarga.

En sus palabras se hizo presente, sobre todo, la gratitud por el camino recorrido y por todo lo vivido junto a unas comunidades marcadas por una gran diversidad humana y cultural. La numerosa presencia de fieles en la Eucaristía —entre ellos un buen grupo de jóvenes— fue también expresión del afecto hacia quien ha sido su párroco y, al mismo tiempo, de la acogida a quienes toman ahora el relevo.

Un regreso a la Diócesis de Almería

La llegada de los tres religiosos tiene además un significado especial: los Claretianos regresan a la Diócesis de Almería después de varios años de ausencia. No se trata, por tanto, de una presencia desconocida para nuestra Iglesia diocesana. Durante muchos años mantuvieron una comunidad en Tíjola, desde donde desarrollaron una intensa labor misionera y llegaron a atender numerosas parroquias del Alto Almanzora. Existen testimonios de aquella presencia que hablan de una comunidad claretiana responsable de una amplia red de parroquias rurales de la comarca.

Tras dejar hace unos años aquellas parroquias del Almanzora, los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María regresan ahora a Almería con una comunidad renovada y con un nuevo territorio de misión: el Campo de Níjar. Así lo había anunciado nuestro obispo en los nombramientos pastorales del pasado mes de julio.

Campohermoso vivió así mucho más que un cambio de párrocos. La Eucaristía dejó la imagen de tres misioneros delante del altar, una iglesia llena proclamando con ellos una misma fe y unas comunidades dispuestas a comenzar camino. Los claretianos vuelven a Almería y lo hacen, esta vez, desde el corazón del Campo de Níjar.

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Lux Mundi invita a participar este viernes en la Oración Ecuménica por la Creación

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Lux Mundi invita a participar este viernes en la Oración Ecuménica por la Creación

Dentro del Tiempo de la Creación, que se celebra desde el 1 de septiembre al 4 de octubre, el 18 de septiembre, a las 19.00 horas, se celebra la Oración Ecuménica por la Creación en la Capilla Anglicana San Jorge (Cementerio Inglés). Una oración impulsada por el Centro Ecuménico Lux Mundi a la que invitan a participar la Delegación de Ecumenismo y la Plataforma Laudato sì.

Lux Mundi invita a participar este viernes en la Oración Ecuménica por la Creación
Oración ecuménica por la Creación 2025
E. LLAMAS

El Tiempo de la Creación tiene su origen, según explica Gloria Uribe, directora de Lux Mundi, «en una iniciativa de la Iglesia Ortodoxa, ya que en 1989 el patriarca ecuménico Dimitrios propuso que el 1 de septiembre fuese un día de oración por la creación. Posteriormente, la Asamblea Ecuménica de Sibiu, en el 2007, propuso extender esta celebración del 1 de septiembre al 4 de octubre».

Ese año Lux Mundi comenzó, «de manera un tanto oficial, a celebrar esta oración y fue en el 2015 cuando el papa Francisco estableció oficialmente el 1 de septiembre como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación para la Iglesia católica. En Málaga, desde entonces, hemos querido hacer nuestro este camino ecuménico, adaptándolo cada año a nuestra propia realidad y a nuestro entorno», añade Gloria.

El tema de este año es “Agua Viva”, tomado del profeta Ezequiel: «por donde quiera que llegue este torrente, todo ser viviente que en él se mueva, vivirá» (Ez 47, 9). Por eso, «este viernes 18 de septiembre, en la Capilla Anglicana de San Jorge, a las 19.00 horas, pondremos el agua en el centro de nuestra oración, el Mediterráneo que nos rodea, todos los ríos de Andalucía, nuestras presas y nuestros humedales. La celebración de este año recoge oraciones de varias tradiciones que hemos adaptado, como hacemos cada año, a la realidad de Málaga. Tendremos, además, un gesto especial, preparado junto con la plataforma Laudato sì, para unir nuestra oración por todas estas aguas, y este año contaremos también con la participación del coro de la parroquia de Santa Rosa de Lima, que nos ayudará a acompañar nuestra oración con música. Como ya es tradición, ministros de diferentes iglesias cristianas, miembros activos de nuestra familia ecuménica de Málaga, oraremos juntos por la creación, presididos un año más por el Sr. Obispo, D. José Antonio Satué, en este hermoso lugar que es la Capilla de San Jorge en Málaga. Allí estamos en contacto con la naturaleza y compartimos juntos el bello atardecer malagueño. Desde Lux Mundi, invitamos a todos aquellos que quieran unirse a esta plegaria por un bien tan importante para nosotros, el agua viva, el agua que da vida. ¡Que nuestra oración nos ayude también a cuidar y proteger en su totalidad el don de la creación que Dios nos ha confiado!.

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Homilía del obispo de Almería en la toma de posesión de los nuevos párrocos claretianos en Campohermoso

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Homilía del obispo de Almería en la toma de posesión de los nuevos párrocos claretianos en Campohermoso

Querida Comunidad parroquial de Campohermoso, querido D. Jesús Rico, sacerdotes, diácono permanente… Hermanas de la Inmaculada Concepción, Vida Consagrada… señor Alcalde y Corporación Municipal.

Queridos Padres Claretianos, que hoy seréis los nuevos párrocos:

  1. FÉLIX JESÚS MARTÍNEZ LOZANO CMF,
  2. MIGUEL ÂNGELO CARDOSO CORREIA de LEMOS CMF,
  3. MIGUEL LUIS GARCÍA CARREÑO CMF,

En este día tan especial para nuestra comunidad de CAMPOHERMOSO y las COMUNIDADES de PUEBLO BLANCO, SAN ISIDRO de NÍJAR, de FERNÁN PÉREZ y sus COMUNIDADES DE LAS NEGRAS, BARRANQUETE, RODALQUILAR y los ALBARICOQUES, quiero comenzar con dos palabras sencillas, pero llenas de significado: ¡bienvenidos! y ¡gracias!

Bienvenidos de nuevo, porque ya habéis estado en nuestra diócesis 29 años, en las parroquias del Alto Almanzora, donde os recuerdan con mucho cariño. Algunos sacerdotes, que estudiaron en Granada, también recuerdan a profesores claretianos que fueron una referencia para ellos.

Bienvenidos a estas parroquias, a estos pueblos y, sobre todo, a esta comunidad cristiana, que hoy os recibe con alegría, esperanza y también con mucha ilusión ante este camino que comenzáis juntos.

Gracias por la generosidad y disponibilidad que habéis tenido desde las primeras conversaciones con vuestro provincial, el P. Jorge Sánchez, y su consejo de gobierno, que hoy nos acompañan.

Querida comunidad, damos la bienvenida a tres sacerdotes claretianos, tres pastores misioneros que vienen a compartir con nosotros la vida, la fe y la misión de anunciar el Evangelio. Llegáis con vuestra propia historia, vuestras extensas experiencias y vuestra vocación, pero desde hoy volvéis a formar parte de nuestra historia diocesana, de nuestras queridas comunidades parroquiales y de nuestro clero. Con vosotros, al estilo de San Antonio María Claret, queremos caminar como comunidad, escuchar juntos la Palabra, celebrar nuestra fe y salir al encuentro de todos para anunciar, con alegría, el Evangelio.

Sabéis que ser párrocos, además de celebrar la Eucaristía o atender todas las necesidades pastorales, es también acompañar a las personas: escuchar, consolar, animar, sanar las heridas, celebrar las alegrías, estar cerca en los momentos difíciles y ayudar a descubrir que Dios camina siempre a nuestro lado. Como María, en todo momento, y hasta el pie de la Cruz. Y luego en medio de la iglesia, como Madre que alienta la vida del Resucitado.

Pero deseo deciros que no venís a caminar solos. Esta comunidad quiere caminar junto a vosotros. Os ofrece su colaboración, su cercanía y sus ganas de seguir construyendo juntos una parroquia viva, acogedora y misionera. Una parroquia donde niños, jóvenes, familias, mayores y todos aquellos que buscan a Dios, puedan sentirse que están en su casa. Vuestra casa –cuando esté terminada-, los salones parroquiales y el despacho, son espacios de encuentro, de compartir la vida desde los más hondo del corazón. Otro espacio es la calle, las plazas, donde fluye la vida y se convive. Cuánto bien puede hacer esta presencia, tan propia de la vida de Cristo.

Nuestras comunidades parroquiales, también tienen mucho que aportar. Para eso la Iglesia nos pide que creemos consejos de participación: el consejo de Pastoral, el consejo de Economía, el consejo de Cáritas… Los consejos no quitan la autoridad, sino que nos abren los ojos para ver más allá de donde llegan nuestras preferencias, y hacen la vida comunitaria más participativa. Queremos que vuestra llegada sea una oportunidad más para avivar nuestra fe, fortalecer nuestra unión y abrir nuevos caminos de evangelización y servicio.

La espiritualidad claretiana, con su espíritu misionero y su deseo de anunciar la Palabra de Dios, nos invita a salir de nosotros mismos y a llevar el Evangelio allí donde más se necesita. Ojalá podamos vivir juntos, todos, esa misión, estando atentos especialmente a quienes se sienten solos, a quienes sufren y a quienes necesitan una palabra de esperanza. El amor de Dios no nos dejará olvidar a los que sufren, esa es una terea de toda la comunidad.

Queridos párrocos: esta parroquia, desde hoy, es también vuestra casa. Aquí encontraréis una comunidad con sus luces y sus sombras, con sus tradiciones, sus inquietudes, sus ilusiones y sus dificultades como también nosotros. Pero encontraréis, sobre todo, personas que desean seguir creciendo en la fe y que esperan poder contar con vosotros.

Ellos quieren que seáis pacientes, que les escuchéis y que caminéis a su lado. Y ellos se comprometen a hacer lo mismo con vosotros.

Ponemos esta nueva andadura en las manos del Señor. Que Él bendiga vuestro ministerio en estas comunidades y haga vuestra presencia fecunda. San Antonio María Claret quiso ser, ante todo, un evangelizador. De ahí la llamada a “encender el fuego del amor de Dios” en los corazones. Y amor es lo que más necesitamos todos.

Hoy especialmente nos ponemos bajo la protección de la Virgen María de los Dolores, para que ella nos enseñe a escuchar la Palabra, a confiar en Dios, a mantenernos fieles, y a servir a los demás con humildad y alegría, al servicio de estas comunidades. Sed bienvenidos y gracias.  ¡Ánimo y adelante!

Martes 15 de septiembre de 2026, memoria de la Bienaventurada Virgen María de los Dolores

         + Antonio, vuestro obispo

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Distinta Ofrenda, un mismo corazón

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Distinta Ofrenda, un mismo corazón

El cierre de la basílica por los terremotos ha obligado a celebrar este año la tradicional Ofrenda floral en otra ubicación -la Plaza de las Pasiegas, ante la Catedral-, con una organización adaptada al espacio, pero con la misma devoción y amor a la Patrona de Granada.

Un nuevo 15 de septiembre Granada se vuelca con la Patrona en su fiesta grande. No es la estampa de cada año a la que estamos acostumbrados con la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, cerrada por los desperfectos ocasionados por los terremotos este verano, y por ello el traslado de la Sagrada Imagen.

De ahí que hoy, en su fiesta grande, la Catedral de Granada sea el epicentro de la devoción a Nuestra Señora de las Angustias, donde cientos de granadinos han acudido a depositar su ramo de flores y su oración detrás de cada pétalo, de cada flor y de cada tallo.

Y eso mismo ha pedido el arzobispo a Nuestra Madre, que escuche la súplica esta tarde que cada granadino y de cada granadina lleva en su corazón, con especial mención a los más afectados por los terremotos, los ancianos, los enfermos y los niños.

Entre los granadinos que no ha faltado a su cita en estas décadas de ofrenda floral está Antonio, a cuyo hijo han operado apenas hace unos días de una hernia y debe volver cuanto antes para seguir atendiéndole y cuidándole. No ha querido faltar a la cita con la Madre de todos los granadinos, porque en Ella sostiene su esperanza y fuerza para afrontar esta situación.

La Ofrenda floral se prolonga durante toda la tarde, este año en otro espacio, que requiere de paciencia y comprensión para que nadie se quede sin entregar su ofrenda y ver a la Virgen. Pero, en todos los granadinos y visitantes, devotos y fieles, con el mismo amor a Nuestra Señora de las Angustias, hoy a las puertas de la Catedral, cada mes de septiembre en sus cultos y cada día en su camarín en la Basílica.

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Mons. Gil Tamayo inicia la Ofrenda agradeciendo la protección de la Virgen

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Mons. Gil Tamayo inicia la Ofrenda agradeciendo la protección de la Virgen

Nuestro arzobispo entrega la ofrenda de flores a la Patrona de Granada, en nombre de la Archidiócesis, pidiendo a la Virgen que escuche el corazón de lo que cada granadino y granadina lleva esta tarde con su oración en forma de flor.

La Ofrenda floral, que cambia su ubicación por primera vez en 44 años, desde la Basílica a la Plaza de las Pasiegas, ante la Catedral, a causa del cierre del templo patronal por los terremotos, ha arrancado con las palabras de nuestro arzobispo Mons. José María Gil Tamayo.

En sus palabras, ha deseado para todos los granadinos y granadinas que la Virgen María escuche la súplica de lo que cada uno lleva en su corazón, y especialmente ha rezado por quienes han visto deteriorada sus casas por los terremotos y por los enfermos, los ancianos y los niños. También ha dado gracias a Dios y a la Virgen María por su protección, porque no ha habido daños personales en el temblor de la tierra del pasado mes de agosto.

Mons. José María Gil Tamayo ha realizado la Ofrenda floral en nombre de la Archidiócesis, acompañado por el Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias. A continuación, el resto de entidades, grupos diocesanos, corporaciones, así como autoridades civiles y militares, han ido entregando sus ramos como señal de devoción, respeto y oración ante la Patrona, que veneran los granadinos.

AUTORIDADES
Entre las autoridades, en representación del pueblo de Granada, han participado la consejera de la Junta de Andalucía, el presidente de la Diputación Provincial de Granada, el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada o el subdelegado de Defensa en Granada, entre otros. También autoridades militares y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, como el coronel jefe de la Base aérea de Armilla y del Ala 78, el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, el comisario provincial de la Policía Nacional de Granada, bomberos, Policía Local, Emergencias 61.

Los primeros grupos, como es tradicional, fueron los propios hermanos que colocan las ofrendas en la estructura metálica ubicada delante de la reja de la fachada de la catedral. A ellos les han seguido los hermanos palieros que ofrecen la petala del helicóptero sobrevolando la catedral, o las hermanas y camareras de la Virgen de las Angustias.  

No han faltado a la cita grupos pastorales como la Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes, el Colegio Juan XXIII u otros grupos que tradicionalmente entregan su ofrenda con una petición latente de sanación por su sufrimiento, como la de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Y junto a ellas distintas corporaciones cofrades y su corporación federativa de Semana Santa, con la Real Federación.

El baile, seña de identidad de algunos de los grupos, como el Grupo municipal de bailes regionales del ayuntamiento de Granada, el Grupo Coros y Danzas, o distintos coros rocieros de Granada y provincia, también han bailado como es tradicional ante la Sagrada Imagen, que presidía la Plaza desde la entrada de la Puerta de la Encarnación de la Catedral, bajo palio.

Asimismo, la organización de la Ofrenda floral ha recordado que también es Ofrenda solidaria. Las aportaciones de los granadinos se destinarán a la Obra social de la Hermandad, que atiende a 450 familias con escasos recursos, a la que se suma también una contribución para ayudar a reparar los desperfectos ocasionados por los terremotos, principalmente en la cúpula.  

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“Que las flores produzcan también frutos de mejora de vida”

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Alocución de Mons. José María Gil Tamayo, en la Ofrenda floral a la Virgen de las Angustias, en la Plaza de las Pasiegas, el 15 de septiembre de 2026.

Estamos en la Ofrenda floral a la Virgen. Tenemos a la Santísima Virgen de las Angustias, Reina y Madre de Granada, en la puerta de nuestra casa madre, de la catedral. Está, sobre todo, en el corazón de cada uno y de cada una de los granadinos y de las granadinas. Está en nuestras casas, especialmente en el corazón de los que sufren, de los enfermos, de los ancianos, de los niños. Está junto a nosotros siempre y siempre nos acoge. Le damos gracias en primer lugar porque nos ha salvado de daños personales durante los terremotos. Gracias a Ella, gracias a Dios, Nuestro Señor, no hemos tenido ningún daño personal.

Pedimos, especialmente, Madre, que nos protejas y protejas a las familias que han visto deteriorada su casa, sus bienes. Te pedimos que nos aúnes a todos, para que de las dificultades hagamos una oportunidad para seguir siendo la Granada que ella quiere, la Granada mejor. Y sólo podemos hacerlo juntos.

Que Ella nos bendiga y que dé cumplimiento a lo que en el corazón de cada uno de nosotros trae esta tarde ante su Imagen bendita.

Que las flores, que simbolizan el cariño de las gentes de Granada, produzcan también frutos de mejora de vida, de prosperidad para nuestra ciudad y para todos los hombres y mujeres de nuestra tierra. Así sea.

Dios te salve, María…

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

15 de septiembre de 2026
Plaza de las Pasiegas, ante la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de las Angustias

ESCUCHAR ALOCUCIÓN DE MONS. GIL TAMAYO EN LA OFRENDA FLORAL

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Virgen de las Angustias, “una devoción de cristianos maduros”

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Homilía del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía celebrada en la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de las Angustias, Patrona de Granada y su Archidiócesis, el 15 de septiembre de 2026, en la S.A.I Catedral y ante su Sagrada Imagen.

Querido Rector de la Basílica de la Santísima Virgen de las Angustias;
queridos sacerdotes concelebrantes, diácono;
querido Hermano Mayor;
excelentísimo Teniente General del MADOC;
queridos hermanos miembros de la Junta de gobierno de la Hermandad de la Santísima Virgen de las Angustias;
queridas autoridades;
hermanos y hermanas en el Señor:

En esta solemnidad de la Santísima Virgen, que estamos celebrando de manera excepcional en nuestra iglesia catedral; en esta catedral, magnífica, simboliza la Iglesia de Granada. La Catedral es la sede del obispo, donde está la cátedra del obispo. Y la cátedra está en la Catedral, el lugar de la enseñanza del obispo.

Este templo, con sus 500 años, resume también la historia religiosa cristiana de Granada. Su grandiosidad expresa la fe grande de un pueblo. De este pueblo nuestro de Granada, que se hace presente y que, en septiembre, muestra de una manera especial su cariño a uno de sus pilares fundamentales de su fe cristiana: el amor a la Santísima Virgen de las Angustias, su fe mariana, que es una fe en Cristo. No se entiende María sin Cristo.

Acabamos de escuchar la Palabra de Dios en la que Jesús nos hace entrega, como nos ha relatado la proclamación del Evangelio de San Juan, en el momento decisivo de la salvación de los hombres -la cruz-; que nos ha dicho el evangelista, junto a la cruz del Señor estaba su madre, estaba María la de Cleofás y María Magdalena, y viendo Jesús a su madre dijo -y al discípulo, al que amaba, en el que estamos representados todos los cristianos, por eso no lo nombran con un nombre propio, somos discípulos amados de Cristo- “nadie tiene amor más grande”. “Nadie tiene amor más grande”, nos ha dicho Jesús: “el que da la vida por sus amigos; vosotros sois mis amigos”. “Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor. A vosotros os llamo amigos”. Somos amigos de Dios los cristianos.

Y Jesús le dice a su madre “mujer, ahí tienes a tu hijo”. Mujer es la palabra que utiliza el evangelista Juan en boca de Jesús, también en las bodas de Caná, que tiene el recuerdo no sólo de las santas mujeres, cuyas alabanzas canta la Escritura, las mujeres fuertes del Antiguo Testamento; hoy ha sido proclamada en la primera lectura las alabanzas a Judith. Leemos en la liturgia de las horas estos días, los sacerdotes, la historia de Esther. Esas mujeres fuertes del pueblo de Israel, que interceden y salvan al pueblo. No sólo eso, sino que el evangelista está teniendo en cuenta a Eva, a la mujer por antonomasia que deja de serlo, porque ya empieza a serlo María. La mujer que con su desobediencia ató un nudo, y nos dicen los Padres de la Iglesia que ese nudo fue desatado por María, la madre de los vivientes. Ya en el libro del Génesis, se nos preanuncia no sólo al Mesías Salvador, sino a María que, con su obediencia “haga se en mí, según tu palabra”, se nos muestra como la esclava del Señor, la que es obediente. Esa obediencia que canta de Cristo la Carta a los hebreos que acabamos de escuchar y que nos ha llevado a la salvación, queridos hermanos.

María afecta, nos afecta como hijos. Después le dice al discípulo amado “hijo, ahí tienes a tu madre”. Y ha terminado la proclamación del Evangelio diciéndonos que el discípulo la recibió como algo suyo. María es inseparable del Misterio cristiano. No podemos ser cristianos, no podemos ser buenos hijos de la Iglesia sin María. Por eso, en la entraña cristiana de Granada, a la par que está su amor a la Eucaristía, al amor a Cristo, expresado en la madurez de una fe, de la fe de un pueblo, en la Eucaristía, la que adora y la que celebra el Misterio Redentor de Cristo, al mismo tiempo la fe de nuestro pueblo se muestra en esta Imagen bendita que nos preside. Esta Imagen que recoge a lo largo de los siglos la oración y la petición, porque es algo nuestro. Porque no se entiende Granada sin la Virgen de las Angustias. Por eso hacemos fiesta, por eso la manifestamos, por eso nos sentimos orgullosos de ella, por eso no la escondemos, por eso no lo hacemos en la clandestinidad o en lo privado, sino que la mostramos y salimos a la calle.

Y venimos todos sus días ahora a la Iglesia del Sagrario, a nuestra Catedral, a mostrarle nuestro cariño. Y detrás de esta bendita Imagen, en su Rostro, está la Madre del Señor, la que nos mira. Pero, fijaros, hasta qué punto es inseparable del Misterio de Cristo que nuestra Virgen lleva a Cristo delante. Está Ella ofreciendo también con su obediencia, con su sufrimiento resignado, pero al mismo tiempo esperanzado. Sus lágrimas no son las lágrimas apagadas de un destino trágico, sino son las lágrimas encendidas de resurrección, de esperanza.

Por eso, cuando la miramos, cuando acudimos a rezarle, cuando llevamos nuestras angustias, en plural, porque lo es de nuestras angustias; cuando llevamos nuestro dolor y nuestro sufrimiento, Ella nos entiende, Ella nos escucha en el silencio de una oración confiada, Ella se alegra ante el vítore, en la que expresamos nuestra alegría y la proclamamos Madre y la sentimos muy propia. A Ella la llevamos en nuestras medallas. A Ella la ponemos en nuestras casas. A Ella la llevamos siempre con nosotros, porque realmente es algo nuestro. No nos entendemos sin Ella.

Y queridos amigos, no es una devoción ñoña. Es una devoción de cristianos maduros, de cristianos confiados, de cristianos que van con el mazo dando y a Dios rogando, de cristianos que saben unirse y superar las dificultades. Las hemos tenido hace poco. No podemos ahora cada uno a lo suyo, sino todos estamos llamados a hacer lo que nos dice Jesús. Como Ella indicó a los discípulos y a aquellos criados en las bodas de Caná, ante la carencia de vino en la que se ven comprometidos los novios: “Haced lo que Él os diga”.

Y Ella intercede ante Jesús. Y Ella, la mujer, la nueva Eva, la de la obediencia, la que nos ha afectado como hijos y la que estuvo libre del parto en el nacimiento del Redentor, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto. Ella se asocia al Misterio de la Pasión de Cristo, como nos dice San Pablo, completando en su carne. Ella nos hace nacer a su maternidad, a ser viejos, afiliarnos a Ella como madre propia nuestra, entregada por Cristo, como herencia última desde el dolor.

Hemos sido nacidos a la Gracia por el dolor de Cristo, por su costado abierto. María nos pide lo que recordaba el Concilio Vaticano II en la Lumen Gentium: hablar. Nos habla de que el amor a la Virgen no puede ser una devoción estéril, no puede ser una piedad que no dé fruto cristiano, una piedad que se queda en el sentimiento pasajero de septiembre a septiembre, sino que nuestro amor a la Virgen tiene que ser un amor filial, un amor de hijos e hijas.

Y así se lo transmitimos a los que vienen detrás, con confianza. La sentimos como nuestra. “Bajo su amparo -como dice la vieja oración cristiana, la más antigua probablemente oración cristiana- nos acogemos Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Antes bien, líbranos de todo peligro, oh, Virgen gloriosa y bendita”.

Pues, que ese sea nuestra oración. Manifestemos nuestro cariño. Mostremos no sólo las flores, sino el fruto; el fruto cuajado que viene después de la flor en nuestra vida. Y llevemos la semilla de una devoción mariana en nuestro pueblo, para extenderla a manos llenas, con nuestro cariño y con nuestra coherencia cristiana, viviendo como Dios manda, haciendo lo que Jesús nos dice.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

15 de septiembre de 2026
S.A.I Catedral

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