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Comentario bíblico al Evangelio del Domingo de Resurrección

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Comentario bíblico al Evangelio del Domingo de Pascua de Resurrección, el 5 de abril de 2026, realizado por el Secretariado diocesano de Pastoral Bíblica.

La luz de la mañana de Pascua se abre ante nosotros. La búsqueda del Resucitado nos hace ponernos en camino, como María Magdalena, o hacen Pedro y el discípulo amado. La Resurrección de Jesús no nos deja quietos. Toda nuestra vida ya será
una búsqueda de su presencia viva. La muerte ya no tiene poder sobre él.

PASÓ HACIENDO EL BIEN (Hch 10, 34 a, 37-43)
El texto nos relata cómo la actividad misionera de Pedro, hasta ahora centrada en el mundo judío, se abre al mundo de los gentiles, a través del encuentro con Cornelio, centurión romano. En casa del centurión, Pedro toma la palabra y hace
un discurso con tres secciones:

En la primera, se presenta la vida y la misión de Jesús de Nazaret. (37-39ª). Nada define tan bien y a la vez de manera tan sencilla la misión de Jesús como “pasar haciendo el bien”.

En la segunda, se narra su muerte en cruz y cómo Dios lo resucitó y le dio la gracia de manifestarse a los testigos designados por Él (39b-41).

En la tercera, se relata el envío a la misión, el encargo a los que han sido testigos de lo anterior para que lo transmitan a todo el pueblo (42-43).

En realidad, Pedro realiza aquí en casa de Cornelio, la proclamación del Kerigma, el primer anuncio de la Buena Noticia de Jesús. Para ello comienza con el relato del bautismo, en el que Jesús es Ungido, continua con la misión del profeta de Nazaret y culmina con su muerte y resurrección. Pedro se sabe portador de una misión, de una tarea. A él se le ha manifestado Jesús resucitado y le ha encargado dar testimonio de los acontecimientos que ha visto y oído. Él no ha sido mero espectador, sino que es testigo, junto a otros, de lo que ha experimentado.

VIO Y CREYÓ (Jn 20,1-9)
Estos días de Pascua nos iremos encontrando dos tipos de relatos en torno a la Resurrección: unos en relación al sepulcro vacío, otros en torno a las apariciones del Resucitado. El de este domingo, como vemos, está entre los del primer grupo.
Son tres los personajes que encontramos en este relato de Juan: una mujer, María Magdalena, y dos de los discípulos de Jesús: Pedro y el discípulo amado.

La primera que se acerca al sepulcro es la mujer. Aún no ha amanecido y está oscuro. Lo que ve, es que la piedra está quitada. Ese signo la pone en movimiento y va corriendo a donde están Pedro y el discípulo amado. Lo que ella visto no le lleva a pensar que Jesús ha resucitado, sino que alguien se ha llevado al Señor. Su desconcierto la conduce a acudir a la comunidad. Ante la noticia de la mujer, Pedro y el discípulo amado también se ponen en movimiento, pero esta vez en dirección al sepulcro. Llega primero el más joven y ve las vendas, pero no entra. Da prioridad a la autoridad. Pedro llega y sí entra. Ve las vendas en el suelo y el sudario que cubre la cabeza.

Ahora sí entra el discípulo amado. Dice el relato que “vio y creyó”. Ante el signo del sepulcro vacío, al único que se atribuye la fe es al discípulo amado. Aquel que había estado a los pies de la cruz (Jn 19,26-27) es el único que cree. El evangelista aclara
que “hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos”. La Resurrección de Jesús, lleva a los discípulos a entender la Palabra de Dios. Tenemos ahora 50 días para ir escudriñando esa
Palabra que el Señor de la vida va a dirigirnos.

LA PALABRA HOY
María Magdalena es símbolo de los buscadores de Jesús, por ello se pone en camino hacia el sepulcro. Sin embargo, allí en el sepulcro vacío no descubre nada ni a nadie. El símbolo de que todavía estaba oscuro así lo refleja. Ante la noticia de
la mujer, Pedro y el discípulo amado también se ponen en movimiento. Ante el signo del sepulcro vacío, al único que se atribuye la fe es al discípulo amado. El amor genera la fe. El cree porque ama.

Para abrirnos a la fe en la resurrección hemos de hacer nuestros propios recorridos, no podemos refugiarnos en los caminos que transitan otros. Pero hemos de hacerlos desde el amor. Solo el que ama es capaz de confiar, es capaz de fiarse.

Mariela Martínez Higueras, OP

COMENTARIO BÍBLICO AL DOMINGO DE RESURRECCIÓN

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9 jóvenes reciben el Bautismo en la Noche Santa de la Vigilia Pascual

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La comunidad diocesana vivió la pasada noche, a las 22:00h, con gran intensidad la Vigilia Pascual, la noche santa por excelencia, considerada la madre de todas las vigilias en la Iglesia. En esta celebración tan especial, varios jóvenes y adultos, tras un tiempo de preparación, recibieron el sacramento del Bautismo, incorporándose plenamente a la Iglesia católica.

La celebración fue presidida por nuestro obispo, Antonio Gómez Cantero, quien acompañó a los neófitos en este momento decisivo de su vida cristiana. La liturgia, marcada por el profundo simbolismo del paso de la oscuridad a la luz, tuvo como centro el cirio pascual, signo de Cristo resucitado que ilumina a todos los creyentes.

Los bautizados estuvieron arropados por sus familiares y amigos, en un ambiente de alegría y recogimiento. En su homilía, el obispo les animó a ser sal y luz en el mundo, llevando a la vida cotidiana la luz de Cristo que han recibido en esta noche.

Fue, sin duda, una celebración hermosa y llena de significado, en la que toda la comunidad pudo renovar su fe y compartir la alegría de la Resurrección. Además, todos los asistentes renovaron también sus promesas bautismales, participando activamente en este momento central de la celebración.

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DOMINGO DE RESURRECCIÓN: el Elefante y la Estaca, por José Antonio Díaz Alonso

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El niño no lograba entender cómo el elefante, capaz de arrancar de cuajo un árbol, era tan dócil en la arena del circo, sujeto apenas por una delgada y corta cadena en su pata, unida a una pequeña estaca clavada en el suelo.

«¿Por qué no huye?», se preguntaba. Algunos le decían que era porque estaba amaestrado. Pero, si estaba amaestrado, ¿por qué lo encadenaban? Y nadie le daba una respuesta convincente.

Unos años después descubrió a alguien que había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: el elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. El elefantito empujaba, tiraba y sudaba tratando de soltarse, y, a pesar de todo su esfuerzo, no podía. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. El elefante bebé se dormía agotado y, al día siguiente, volvía a intentarlo; y también al otro y al siguiente.

Hasta que, un día, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque cree que no puede. Tiene el recuerdo de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás intentó poner a prueba su fuerza otra vez.

Recorremos la vida atados a innumerables estacas que nos roban libertad: libertad para conocer, libertad para decidir, libertad para ser diferentes. Nacemos en una familia que guarda un silencio ensordecedor en lo que a la transmisión de la fe se refiere. Ahí comienzan a clavarnos la primera estaca en la tierra del olvido de Dios.

Esta ausencia de Dios no cambia mucho en el colegio, el grupo de amigos, la universidad o el trabajo, desde donde nos lanzan una mirada sospechosa si osamos posicionarnos a favor de lo que para algunos no es más que superchería o superstición para débiles.

Como hasta ese momento Dios no ha significado mucho en nuestra vida, elegimos a nuestra pareja en base a la atracción o al simple enamoramiento, y no como el complemento perfecto para construir una escuela de amor donde Jesús sea el centro. Y comienza de nuevo la historia con los hijos.

La estaca que nos retiene en una vida sin Dios es tan fuerte y nos condiciona tanto que, cuando somos adultos, ya no intentamos arrancarla ni rebelarnos contra ese estado de postración. Nos hemos acostumbrado a una vida donde Dios no pinta nada; nos conformamos con alimentarnos de sucedáneos, de migajas, de antinutrientes, confundiendo vivir con lo que en realidad es sobrevivir, abandonándonos a la consigna que otros muchos levantaron siglos atrás y que ha tenido autoridad para anestesiar conciencias al pretender recortar las alas al hambre de trascendencia: pan y circo. Consumo y entretenimiento. No hay más.

No es fácil revertir este drama que desertiza el espíritu humano. La Verdad no se abraza por imposición ni por obligación, sino por atracción. Y pocas cosas tienen tanto poder atrayente como el testimonio de una vida sencilla, coherente, anclada en la experiencia frondosa que ha recorrido las arterias de la historia de la salvación: que somos amados por Dios no porque seamos buenos, sino a pesar de que no lo somos.

El testimonio arraigado en la escucha de la Palabra de Dios, en la práctica sacramental, en la vida de oración y comprometido con el sufrimiento del otro es revolucionario. Ante una vida sin Dios, una vida en Dios nunca cae en saco roto: siempre cuestiona y abre grietas, tímidas o no, por las que la vida de Dios se cuela y destrona nuestros moldes preestablecidos, a su tiempo.

Las grandes transformaciones en la historia han sido obra de la gracia. Es justo y necesario suplicar al Dios viviente esta misma gracia que nos permite salir del sepulcro del que se considera inferior por la fe que profesa, recluido por miedo, como los discípulos, en el sótano de las puertas cerradas.

La maravilla que hoy celebramos es que Cristo ha resucitado; es decir, ha retirado de nuestras vidas la estaca que nos ataba irremediablemente a la muerte, a una vida de tristeza interior, de desesperanza, de vacío infinito, y nos ha abierto el camino para tener una relación de amor con Dios que nos hace libres. Libres para amar. Libres para no callarnos.

Feliz Pascua de Resurrección.

José Antonio Díaz Alonso, Párroco de la Puebla de Vícar

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Domingo de Resurrección. Ciclo A. 4 de abril de 2026

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Domingo de Resurrección. Ciclo A. 4 de abril de 2026

La muerte de Jesús nos deja en el sepulcro, en la tristeza, sin un futuro y en la total derrota. Algo inesperado acontece y lo cambia todo, y llena de sentido todo lo sucedido días atrás.

Cristo ya no está en el sepulcro. Para unos será montaje y para otros, movidos por la fe, es la primera prueba de su resurrección.

A nosotros nos llega ese testimonio a partir de personas concreta y que fueron relevantes en la vida terrena de Jesús. Ellos se hacen testigos de lo que han experimentado y lo comparten, porque la fe nos hace descubrir tras realidades inexplicables pero ciertas.

Una mujer da el anuncio y Pedro y Juan, de gran influencia en la comunidad primitiva cristiana es a los que se les revela este misterio.

El amor a la vida es la forma que Dios deja en cada una de sus actuaciones, y el amor del Padre al Hijo lo demuestra la resurrección, porque el amor hace vencer a la muerte y convierte en alegría nuestra existencia, cambia nuestras vidas y llena nuestros corazones de un amor nuevo, el del Resucitado, que recupera a aquellos que la muerte les hizo alejarse.

DESARROLLO

La resurrección de Jesús es un misterio, y por lo tanto entra en el ámbito de la fe. Pero tenemos desde muy antiguo testimonios orales de aquellos que se encontraron la tumba vacía y varios de los encuentros con el Resucitado, con los que se expresa la fe en la resurrección.

El evangelista Juan destaca el estado en el que se encontraban las vendas y el sudario que envolvió al cuerpo de Jesús, para de esta manera desmontar el rumor de quienes en aquel momento afirmaban que todo había sido un montaje y un robo del cadáver.

El discípulo ideal para este evangelista es aquel que cree al fiarse del testimonio de la tumba vacía, sin embargo, otros, entre ellos Simón Pedro, necesitarán de las apariciones del Señor como la prueba irrefutable de su resurrección.

Es llamativo que el primer testigo de la tumba vacía y de la resurrección sea una mujer, María Magdalena. Esta mujer va al amanecer cuando todavía estaba oscuro, símbolo del comienzo de un nuevo día, de una nueva etapa, aunque la oscuridad por la falta de fe también está presente. Esta mujer, llevada por la tristeza que le ha dejado la muerte de Jesús también vive en una confusión por no entender lo sucedido.

La tumba vacía es la expresión de la victoria de la que es la Vida nueva y verdadera, porque el Padre lo ha resucitado a la vida eterna. El amor a la vida es la firma de Dios en sus grandes actuaciones, mientras que los seres humanos ponemos muerte, y usamos la muerte para dominar la vida.

El que fue días atrás crucificado como un malhechor y murió de esa manera tan horrible, como si el Padre lo hubiera rechazado y dado la espalda, hoy aparece devuelto a la vida por ese mismo Padre que se nos revela en su amor por Hijo y por todos sus hijos, pues la resurrección del Señor es nuestra resurrección.

La muerte supone un absurdo y un drama. Sin embargo, la resurrección es la que da sentido a esta vida terrena, pues no hemos nacido para morir sino para resucitar en una vida que se prolonga en la eternidad. Así, pues, la resurrección es alegría, la alegría de la fe y del amor, la alegría que pone esperanza en el dolor y sufrimiento que a diario también padecemos. Y esta es la buena noticia que no ha caducado: Cristo ha resucitado y desde entonces todo es diferente para quienes tenemos fe en él.

Emilio José Fernández, sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

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La luz de la Resurrección ilumina la noche santa y llena de gozo el corazón de los jiennenses

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La Vigilia Pascual ha reunido en la noche santa a numerosos fieles en el primer templo diocesano, para celebrar, con gozo y esperanza, que la luz ha vencido a las tinieblas, que Cristo ha resucitado.  

En el interior del templo de la Diócesis, junto a la Puerta del Perdón, se encontraba el brasero que contenía el fuego nuevo que bendecía el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez. Posteriormente, tras la incisión de la cruz, del alfa y el omega y de los otros signos en el Cirio, ha incrustado los cinco granos de incienso, en recuerdo de las llagas del Señor. El rito ha terminado encendiendo el Cirio Pascual, símbolo de la vida y la resurrección.

Ya con el Cirio encendido, el diácono permanente Francisco Javier López ha comenzado la procesión hasta el presbiterio, con el templo totalmente a oscuras.  Lo han seguido un seminarista con el báculo, el Obispo, algunos Canónigos de la Catedral, los seminaristas, los ministros y las dos niñas que iban a recibir las aguas del bautismo, junto con sus padres y padrinos. Ha cerrado la comitiva los fieles reunidos en esta solemne celebración.  

De camino hacia el altar mayor se ha entonado tres veces «Luz de Cristo», mientras se ha levantado el Cirio. En el primer canto, el Obispo ha encendido su candela. Tras entonar el segundo, uno a uno, todos los congregados han encendido las suyas. Una vez en el presbiterio, se ha pronunciado el tercer «Luz de Cristo», mientras se han encendido algunas luces del templo y el Cirio Pascual se ha instalado junto al ambón.

El seminarista Daniel Cano ha sido el encargado de cantar el pregón Pascual. Le han seguido siete lecturas, con sus salmos. A continuación, con el canto del Gloria, entonado por el grupo litúrgico musical EscuchArte, que ha participado con sus cantos en la celebración,  se han encendido todas las luces del templo y los seminaristas han vestido la mesa del altar. Después, las campanas han volteado anunciando que Cristo ha resucitado. Tras la lectura de la Epístola, se ha entonado el Aleluya. Y, finalmente, el diácono permanente ha proclamado el Evangelio de San Mateo.

Homilía

El Obispo ha comenzado su homilía subrayando el carácter central de esta celebración.  “Hemos llegado a la noche más santa de todo el año. La Iglesia, reunida en torno al fuego nuevo, a la luz del cirio pascual, a la Palabra que recorre toda la historia de la salvación y a la fuente bautismal, nos introduce en el corazón mismo de nuestra fe, en la que van a ser incorporados estos niños por el bautismo: ¡Jesucristo ha resucitado!”.

Asimismo, el Prelado jiennense ha subrayado el sentido de la Vigilia Pascual como culmen de la historia de la salvación. “Por eso esta Vigilia no puede parecernos larga. Esta noche la Iglesia nos hace recorrer las grandes obras de Dios: la creación, la alianza, la liberación del pueblo, la voz de los profetas, la promesa de un corazón nuevo, hasta llegar a la plenitud de los tiempos, cuando Dios nos entregó a su Hijo. Todo desemboca en esta noche. Todo queda iluminado por esta verdad: ¡el Crucificado ya no está en el sepulcro; ha resucitado!”.

En este sentido, Don Sebastián ha profundizado en el significado de la Resurrección para la vida del hombre, recordando que “la resurrección de Cristo significa que el mal no tiene la última palabra. Que el pecado no tiene la última palabra. Que el sufrimiento, la oscuridad y la muerte no tienen la última palabra. La última palabra la tiene Dios. Y la palabra definitiva de Dios sobre el hombre no es la muerte, sino la Vida”.

Además, ha querido poner el acento en la dimensión bautismal propia de esta noche: “San Pablo nos lo ha recordado con fuerza: por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, para resucitar con Él a una vida nueva. Esta es nuestra identidad más profunda ¡Hemos sido incorporados a Cristo! Llevamos ya en nosotros la semilla de la vida eterna”. Y ha añadido: “Esta noche santa nos recuerda con fuerza que somos de verdad peregrinos de esperanza. No caminamos solos ni hacia una meta incierta ¡Caminamos con Cristo vivo!”

Finalmente, el Obispo ha exhortado a los fieles a anunciar la alegría pascual y a ser testigos de la Resurrección. “Queridos sacerdotes, seminaristas, personas consagradas, catequistas, agentes de pastoral, familias, jóvenes, mayores, cofrades y fieles de nuestras parroquias: id a comunicar a los hermanos esta noticia. Nuestro mundo necesita escucharla. Necesita testigos más que discursos, creyentes con rostro iluminado por la Pascua, cristianos que vivan con paz, con alegría serena, con caridad concreta y con esperanza firme”. Para terminar: “que Cristo resucitado nos conceda vivir ya desde ahora como hombres y mujeres nuevos, testigos humildes y valientes de su victoria”.

Sacramento del Bautismo

Al término de las palabras del Prelado, el diácono permanente ha portado el Cirio Pascual, mientras se entonaban las letanías, hasta la pila bautismal, donde Don Sebastián ha bendecido el agua. Allí se ha bautizado a las dos pequeñas: Julieta y Nazaret Mary.

A continuación, los fieles que estaban participando en la Vigilia Pascual han renovado las promesas bautismales. Y, con las candelas encendidas, al igual que el día de su Bautismo, el Obispo ha asperjado a todos los presentes.

Posteriormente, en la oración de los fieles se ha pedido, de manera especial, por Julieta y Nazaret Mary que acababan de recibir el Bautismo, y por sus padres y padrinos. Las ofrendas han sido presentadas ante el Obispo por las familias de los neófitos.

Tras la bendición final, el Obispo ha querido desear una feliz Pascua de Resurrección a los fieles y felicitar a las familias de las dos niñas, por el sacramento recibido.

La celebración ha culminado cantando el Regina Coeli y unas fotos de familia. Finalmente, y ya en la Sacristía, todos los fieles han podido compartir un chocolate caliente.

Galería fotográfica: “Vigilia Pascual”

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«La cruz no es nunca el no de Dios al mundo, es el sí definitivo del amor incondicional»: Mons. Orozco en los Oficios de Viernes Santo

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Como en todas las parroquias, también en la Catedral se celebraron los Santos Oficios de la Muerte del Señor. Fueron en la tarde del viernes 3 de abril y estuvieron presididos por el obispo de la diócesis de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco. La celebración comenzó con el obispo cuerpo en tierra, en señal de postración total.

En los Oficios se venera la cruz, se hace una oración de los fieles que es universal y extensa y se comulga de lo que se reservó en la Misa del Jueves Santo, porque el Viernes Santo no se celebra la Eucaristía. Así lo recalcó el obispo en la homilía, cuando destacó que, siendo tan grande para la Iglesia y para el mundo el Viernes Santo, este día no tañen las campanas ni se celebra el sacramento eucarístico.

Y, sobre todo, en los Oficios resuena con voz propia la lectura de la Pasión, que narra la muerte del Señor. Es el momento central de la celebración, que en la Catedral fue proclamada por tres lectores.

En la homilía, el obispo destacó cómo la Iglesia vive el Viernes Santo en clima de silencio, recogimiento y contemplación ante el misterio de la cruz, para celebrar la Pasión del Señor y recordar la muerte redentora de Jesucristo.

También habló de cómo las lecturas del día presentan a Cristo como el siervo sufriente anunciado por Isaías y como el sumo sacerdote que, por medio del dolor, abrió a la humanidad el camino de la salvación. Por eso, vino a decir el obispo, la cruz no es signo de derrota, sino expresión suprema del amor divino. Y afirmó que “la cruz no es nunca el no de Dios al mundo, la cruz es el sí definitivo del amor incondicional”.

Terminó el obispo su homilía invitando a mirar la cruz como respuesta cristiana ante el sufrimiento humano, las heridas del mundo y las falsas imágenes de un Dios lejano al dolor de los hombres. Así, el Viernes Santo aparece como una llamada a reconocer en Cristo crucificado el verdadero rostro de Dios, a abrazar con esperanza las cruces de cada día y a descubrir, incluso en el escándalo de la pasión, un camino de redención y de vida nueva.

Finalizó la celebración convocando a los fieles para la celebración de la Vigilia Pascual, el sábado 4 de abril, a las 10 de la noche, en la Catedral. En esa Vigilia se volverá a celebrar que la cruz no es signo de muerte sino de vida y se volverá a anunciar que Cristo resucitó y que vive entre nosotros. Y que nos da la vida.

Antonio Gómez Casas

Delegado diocesano de Medios de Comunicación Social. Guadix

 

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La misión diocesana en Picota agradece la ayuda prestada por la diócesis de Córdoba

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Los misioneros piden continuar la iniciativa “Pon un niño a tu mesa” e invita a los fieles a vivir una experiencia de misión

La misión diocesana que Córdoba tiene en Picota de la mano de dos sacerdotes diocesanos que atienden a esta porción de la selva peruana, ha querido agradecer a la Diócesis el gran apoyo recibido en los proyectos que se han ido desarrollando desde hace más de quince años.

“Atendemos unas 124 comunidades, aunque sólo hay templo en 75 de ellas. Este año se han inaugurado tres iglesias, construidas por las comunidades con el apoyo de la parroquia, gracias a las colaboraciones que nos brindáis desde Córdoba. Como sabéis, la Casa parroquial de Picota, que lleva el nombre de San Francisco Solano, está habilitada para acoger a los cordobeses que quieran venir a tener una experiencia misionera: gracias a la ayuda de los grupos que vienen en verano, y en concreto de los sacerdotes que los acompañan, hemos podido visitar todas las comunidades. Para la gente de aquí, que los visiten de España, significa mucho, ya que comparten la fe y se sienten agraciados por el afecto que les muestran nuestros misioneros, pero es siempre mucho más lo que se recibe que lo que se da. Este año pasado se han bautizado unas 400 personas, de entre ellas 150 adultos”, han explicado los dos sacerdotes que actualmente están en la misión, Nicolás Rivero y Borja Redondo, para quienes la atención pastoral es una prioridad, pero hay una gran desproporción entre la misión y la limitación de estar sólo dos sacerdotes.

Refiriéndose a la labor caritativa, los presbíteros han querido agradecer la fundación de las Cáritas parroquiales “gracias a las indicaciones del Obispo-Prelado”, a través de las cuales se atienden las necesidades de las personas más vulnerables, especialmente de ancianos y niños. “Contamos con un botiquín, llamado de “Nuestro Padre Jesús Nazareno”, donde se apoya a los enfermos. Las Hnas. Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús atienden a más de mil personas. También hay un comedor popular, que se llama “Sagrado Corazón de Jesús”, donde se dan unas más de cien comidas de caridad diarias. Y también, en Shamboyacu, tenemos la Casa-Hogar “Virgen de Araceli”, dirigida por las Obreras del Corazón de Jesús, donde estudian unas 30 chicas. El sostenimiento de estas obras de caridad es fruto de vuestra colaboración y de la Divina Providencia. Este año, si Dios quiere, queremos abrir otro comedor en el distrito de Pucacaca”, ha subrayado.

Tras agradecer el esfuerzo y la dedicación que la diócesis de Córdoba está llevando a cabo para ayudar a este territorio de misión, han instado a los fieles a continuar con la iniciativa “Pon un niño a tu mesa”, la cual está encaminada a los chicos de Primera Comunión, y han invitado a las personas que lo deseen a vivir una experiencia en la Misión Diocesana a través de la Delegación diocesana de Misiones.  “Seguid llevándonos en el corazón, que en el corazón os llevamos a cada uno de vosotros”, han manifestado Nicolás y Borja exponiendo su gratitud a sacerdotes y personas que colaboran día a día con su labor.

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Santa Marina se prepara para la Resurrección y la Alegría

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El Obispo de Córdoba culmina su visita a las hermandades con el encuentro con el Señor Resucitado y la Virgen de la Alegría

El barrio de Santa Marina en Córdoba aguarda ya su día grande, el día en que el Señor Resucitado y su bendita Madre, la Reina de Nuestra Alegría, recorre las calles de la ciudad dando muestra del sentido de nuestra fe.

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha visitado en este Sábado de Gloria a las dos imágenes que conforman la hermandad del Resucitado en la parroquia de Santa Marina, una hermandad documentada desde finales del siglo XVI, que se reconstruyó en 1927 para convertirse así en la hermandad propia del barrio de Santa Marina.

La imagen de Nuestro Señor Resucitado es obra del escultor sevillano Juan Manuel Miñarro López, realizada hacia 1988. En la actualidad, el Señor procesiona acompañado por dos romanos y un ángel, todas obras del escultor cordobés Antonio Bernal. Por su parte, la imagen de Nuestra Señora de la Alegría es obra del imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo, realizada en el año 1951. Un rostro rebosante de entusiasmo y alegría, que ya ha tenido varias intervenciones, y que junto al Señor Resucitado, llenará de fervor las calles de Córdoba el Domingo de Resurrección.

Más info: http://www.resucitadocordoba.es/












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Real Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Ntro. Señor Jesucristo, Ntra. Señora de las Angustias y Ntro. Padre Jesús en su Descendimiento. Priego de Córdoba

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El grupo escultórico de la Virgen de las Angustias junto a su hijo postrado en su regazo pertenece a la escuela granadina y puede datarse a finales del siglo XVII, atribuyéndose al círculo de los Hermanos Mora

La primera noticia que se tiene de esta hermandad se trata de un documento encontrado en la Iglesia de las Mercedes de Alcalá la Real el cual confirma de una forma resumida lo siguiente: “En 24 de marzo de 1.670 el Licenciado D. Alonso de San Martín mandó despachar la siguiente licencia: Que visto en un papel que algunos fieles devotos pretenden hacer hermandad y congregarse en la ermita de Ntra. Señora de las Angustias (esta ermita no se corresponde con la que existe hoy en día) de la Villa de Priego, tenémoslo por bien y damos licencia para que se haga hermandad y congregación por los fieles que a ella se quieran agregar”. Por tanto, podemos concluir que su fundación como acabamos de reflejar data de 1.670 sin tener noticias de quienes fueron aquellos fieles devotos que solicitaron y constituyeron la hermandad sabiendo que esta ermita a la que se hace referencia estaba situada cerca de la Parroquia de la Asunción y que se encontraba en un enorme deterioro que afectaba incluso a la imagen, causa por la que en el año 1.773 una devota Dña. María Josefa del Mármol decide costear una nueva ermita (la que existe en la actualidad) en su casa de la calle Rio a la que se trasladaría la Bendita Imagen de la Virgen

La construcción de la ermita es muy rápida estando terminada en 1.775 según consta grabado en sus puertas. Es una ermita de estilo rococó atribuida a Juan de Dios Santaella, consta de una sola nave con bóveda y cúpula gallonada en el último tramo.

El grupo escultórico de la Virgen de las Angustias junto a su hijo postrado en su regazo pertenece a la escuela granadina y puede datarse a finales del siglo XVII, atribuyéndose al círculo de los Hermanos Mora.

Posteriormente en el año 1.787, Dña. María Josefa del Mármol decide la fundación de un Colegio de niñas educandas adosado a la nueva ermita, dicho colegio es en la actualidad regentado por las religiosas de la congregación de las Hijas del Patrocinio de María, las cuales cuidan y veneran junto con la actual Archicofradía la Bendita Imagen de Ntra. Señora de las Angustias.

En los archivos de este colegio, se encontraron documentos originales reflejando los tramites que en 1.862 se llevaron a cabo para la fundación de una Real Archicofradía, tomando por titular al Cristo que la Virgen tiene en su regazo. Transcurridos todos los pertinentes tramites que no detallo para no alargar la historia, queda constituida de forma oficial en la Iglesia del colegio de Ntra. Señora de las Angustias “la Real Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Ntro. Señor Jesucristo teniendo primitivamente a este Cristo que la Virgen de las Angustias lleva en su regazo por Titular, no sabiendo ni teniendo noticias algunas hasta la fecha actual ni cuánto tiempo existió con fieles y devotos como tal, ni cuando ni porque motivo llegó a disolverse.

En la segunda mitad del siglo XX concretamente en el año 1.968 y a primeros del mes de abril es cuando un grupo de personas concretamente siete amigos (Rafael Ruiz Ortiz, Antonio García Morales, Rafael Alcalá-Zamora Burgos, Francisco Cantero García, Rosendo Cuenca Hidalgo, José García Morales y José Ordoñez Aguilera) deciden refundar la Cofradía que existiera tal y como he relatado en tiempo pasado.

La primera reunión según consta en el libro de actas que se conserva en perfecto estado en el seno de la hermandad fue celebrada el 17 de abril de 1.968 en casa de los hermanos García Morales donde se estudian los pasos a seguir para la refundación de una Cofradía de penitencia que potencie la Semana Santa de Priego de Córdoba. Se redacta el borrador de sus estatutos tomando como referencia los de la Cofradía del Cristo de la Buena Muerte y Ntra. Señora de todos los Mártires de Córdoba por ser muy actuales y adaptarse a la perfección a lo que exigen aquellas fechas, enviando dicho borrador al Obispado para su aprobación en 20 de febrero de 1.969 siendo recibidos con su correspondiente aprobación el 30 de abril de 1.972.

La Cofradía en ese momento lleva el Título de: “Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntra. Señora de las Angustias” realizando su primera Estación de Penitencia el 28 de marzo de 1.970 (Sábado Santo) desfile que se realiza con un permiso especial del Obispado al no tener aún aprobados sus estatutos y participando en ella cuarenta y cinco cofrades, una banda de la propia hermandad formada por cuatro bombos y la Bendita Imagen de Ntra. Señora de las Angustias llevada a hombros sobre un trono portado por dieciocho costaleros, no pudiendo realizar su primer recorrido completo a causa de la lluvia. Posteriormente la Estación de Penitencia pasa de la noche del Sábado Santo a la tarde-noche del Viernes Santo tal y como la conocemos hoy.

En 1.977  documentos encontrados  en el archivo del colegio dan fe  del cambio de Titulo pasando a denominarse  “Real Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Ntro. Señor Jesucristo y Ntra. Señora de las Angustias”

En 1.995 y coincidiendo con la celebración del XXV aniversario de su Refundación y primer desfile procesional debido al auge que experimenta tanto la Semana Santa de Priego como la propia Archicofradía se incorpora un nuevo paso a la misma siendo este el grupo escultórico de Ntro. Padre Jesús en su Descendimiento obra del imaginero local y hermano cofrade D. Niceto Mateo Porras. Dicho paso en sus primeros años realiza su salida de la Parroquia de la Asunción (sede canónica actual) incorporándose al desfile en la Plaza de Andalucía, posteriormente desde 1.997 y hasta 2013 realiza su salida desde la Parroquia de las Mercedes, por último, en 2.014 y hasta nuestros días lo hace desde un salón del colegio “Ntra. Señora de las Angustias frente al paseíllo ofreciendo a todo el que contempla su salida momento de gran belleza debido a la dificultad que ofrece dicho paso al salir a la calle de dicho inmueble, resuelto brillantemente por los propios hermanos de la Archicofradía diseñando un mecanismo especial para su salida. La incorporación de este nuevo paso vuelve a modificar el Titulo de la Archicofradía siendo el que hoy día la denomina.

En la actualidad la Archicofradía goza de buena salud y está formada por cerca de novecientos hermanos, destacar que fue una de las primeras que organizó una banda propia y que a día de hoy aún mantiene siendo compuesta por bombos y timbales siendo su toque ideado por D. Alonso Cano y D. Alfonso Ávila. Durante unos años y debido al auge y crecimiento espectacular que experimenta la Archicofradía y su estación de Penitencia se crea una nueva banda que acompaña al paso del Descendimiento siendo en la actualidad a partir de 2.024 sustituida por una banda o agrupación musical que acompaña el paso de la Virgen mientras que la banda de bombos y timbales pasa a acompañar el paso de Ntro. Padre Jesús en su Descendimiento.

En la actualidad esta Archicofradía mantiene Culto durante todo el año, intensificado durante la Cuaresma y el mes de septiembre con sus fiestas gloriosas, posee desde 2.022 una obra social propia apoyada desde su principio por la obra social de “La Caixa “en la que ofrece un servicio de comedor para siete niños durante todo el curso y con la intención de ir aumentando dicha dotación debido a las necesidades económicas de las propias familias de estos menores en el colegio  de Ntra. Señora de las Angustias y colegio Diocesano San José constituyéndose su obra social como un emblema dentro del seno de la Archicofradía. En su Estación de Penitencia procesionan unos quinientos hermanos formando un cortejo digno de ver en la tarde-noche del Viernes Santo y que cada año la Archicofradía trata de innovar con nuevas propuestas y enseres propios de la Estación de Penitencia. En la actualidad cuenta con una casa de hermandad digna de mencionar en el centro de la ciudad donde se guardan y conservan todos los enseres de la Archicofradía sirviendo nunca mejor dicho como punto de encuentro y casa para los hermanos a lo largo del año y en especial durante la cuaresma con el típico “Cuartelillo de convivencia de hermandad”

Otra actividad digna de recalcar es la “Cesta gigante de Nochevieja” que la Archicofradía viene organizando desde casi su refundación hasta nuestros días y que consta de multitud de donativos de hermanos y comercios de nuestra localidad siendo esta rifada en la noche del 31 de diciembre de cada año viniendo a incrementar los actos navideños dentro de nuestro municipio en el mundillo cofrade.

Para concluir decir que todo aquel que quiera conocer y visitar sus sagrados Titulares lo puede hacer en la capilla del Colegio de Ntra. Señora de las Angustias encontrándose esta en el momento de redactar este artículo en su fase final de una restauración integral, teniendo previsto ser inaugurada en próximas fechas y donde podrá contemplar la cautivadora belleza de la Bendita Imagen de Ntra. Sra. de las Angustias para seguidamente dando un paseo por las calles de nuestra Ciudad recalar en la Parroquia de la Asunción donde nada más entrar podrá encontrar en su altar de Culto al grupo escultórico de Ntro. Padre Jesús en su Descendimiento recién restaurado y que en próximas fechas se podrá contemplar y venerar junto a María Santísima de la Amargura y San Juan Evangelista que están a punto de regresar a su Altar de Culto tras su proceso de restauración.

La Archicofradía en la actualidad forma parte de las 14 hermandades de Pasión y Gloria que existen en nuestra localidad ocupando un lugar destacado dentro del espectacular marco de la Semana Santa Prieguense.

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