Con Manuel Millán, han viajado familiares de Patricio y D. Ginés García, obispo de Getafe y compañero de estudios del nuevo obispo
Con alegría y júbilo recibí el 15 de mayo el nombramiento de Patricio Larrosa como obispo de Danlí, en Honduras.
Mi relación con Patricio se remonta a 1971 cuando, él con 11 años y yo con 10, nos encontramos estudiando 5 de EGB en el Seminario de Guadix. Después de ello han sido 14 años de seminario juntos, hasta nuestra ordenación sacerdotal un 3 y un 6 de julio de 1985. El día 7 celebrábamos nuestra primera Misa: él en Alamedilla y yo en Fonelas.
Después, hemos estado unidos en el ministerio y la amistad, aunque en la distancia de nuestros quehaceres pastorales.
El pasado 22 de julio, nos congregamos en el aeropuerto de Madrid Antonio y Clara Larrosa, que son el hermano y la sobrina de Patricio; D. Ginés García, obispo y compañero de estudios; su secretario, Guillermo Fernández, y un servidor. Emprendíamos un largo viaje para asistir a la ordenación episcopal de Patricio. Tras una noche interminable de avión llegamos a San Pedro Sula y, tras 5 horas de espera, otro avión -ahora de hélices- nos llevaba a Tegucigalpa, donde nos esperaba el mismo Patricio.
Sin tiempo para nada, a las pocas horas, se celebró una Misa muy especial antes de su consagración episcopal, en la que el obispo electo hace profesión de fe y juramento de fidelidad: También se bendijeron los atributos episcopales que llevará Patricio.
La Eucaristía estuvo presidida por el nuncio apostólico en Honduras, el arzobispo de Tegucigalpa, el administrador apostólico de Danlí, un obispo de Nicaragua, D. Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix, y el ya mencionado D. Ginés García.
También concelebramos el vicario general y paisano de Patricio, José Francisco Serrano; Ramón Martínez, compañero de Patricio desde el año 1971 en el seminario y después, durante unos 25 años, compañero en la misión en Honduras; José Antonio Sánchez, párroco de Orce y Galera y que lleva unos años viniendo en verano a colaborar en esta gran misión; el secretario del obispo de Getafe, el vicario general y el secretario general de Danlí; Álvaro, el sacerdote que compartía la labor de Patricio; el secretario de la nunciatura y un servidor.
El Nuncio ha felicitado al nuevo obispo por su trabajo de más de 30 años en Tegucigalpa. Le ha dicho que el episcopado no es un premio a esa labor sino un compromiso de seguir haciendo Iglesia entre los pobres y los marginados.
Patricio, al acabar la celebración, ha dado las gracias a los concelebrantes, destacando algo de cada uno.
Ha dado las gracias al nuncio por haber querido celebrar la Eucaristía en este acto, que suele ser íntimo, para así poder hacer partícipes al numeroso grupo de jóvenes, de voluntarios y otras personas que han abarrotado la capilla donde se ha celebrado.
También ha querido destacar el importante trabajo realizado en los 34 años que lleva aquí y cómo muchos de los que empezaron con él esta misión ya son personas que viven de su trabajo gracias a la promoción humana, social y religiosa que se ha venido haciendo.
Así, con esta sencilla Eucaristía de profesión de fe y juramento de fidelidad, se han iniciado los actos de consagración de monseñor Patricio Larrosa, que culminarán el próximo sábado en Danlí, Honduras, con la celebración de la ordenación episcopal.
Sin duda, Patricio siempre tuvo alma de misionero y lo seguirá siendo, ahora como obispo.
Recemos por el nuevo obispo, que, aunque en al distancia, también tiene mucho de nosotros.
Manuel Millán
Secretario canciller. Diócesis de Guadix