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Homilía en el 125 aniversario de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña

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Homilía de nuestro obispo en el 125 aniversario de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña. 125 años caminando con María: una historia que todavía está comenzando

Queridas Esclavas, comunidad de las Puras que nos acogéis, hermanas y hermanos todos.

Hoy no venimos solamente a celebrar una fecha. Venimos a dar gracias por una historia. Una historia fraguada por el sacerdote almeriense Federico Salvador Ramón estrechamente unido a Rosario Arrevillaga Escalada, una joven mexicana con la que impulsó la obra que posteriormente se convertiría en la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, vinculada a la devoción de la Divina Infantita.

El 23 de febrero de 1901 se considera la fecha fundacional de esta obra. Comenzó con unas pocas niñas y jóvenes y posteriormente se convirtió en una congregación dedicada especialmente a la educación y atención de niños y jóvenes.

Ciento veinticinco años son muchos años. Son miles de rostros, generaciones de niñas y jóvenes, comunidades que han nacido y crecido, aulas abiertas, puertas que se han cruzado, manos que han acompañado, lágrimas que se han secado y esperanzas que han vuelto a nacer.Pero, sobre todo, ciento veinticinco años son una historia de Dios.

Porque cuando una obra permanece durante 125 años no es solamente porque haya tenido buenos proyectos, buenas estructuras o personas generosas. Permanece porque, en medio de las dificultades, alguien ha seguido escuchando la voz de Dios y ha tenido el valor de decir: “Aquí estoy”.

Y ahí está María, la Inmaculada Niña. Recordad “Si no os hacéis como niños…” tan unido a la infancia espiritual. Tiene mucho que ver con la primera lectura sobre los sabios del mundo 1Cor 3, 18-23 que acabamos de escuchar Nos recuerda que Dios comienza siempre por lo pequeño. Una familia sencilla, un pueblo pequeño Nazaret, una niña que se fía… o los pescadores del Evangelio Lc 5, 1-11.

En cambio, nosotros vivimos en un mundo que admira lo grande: los números, el éxito, la influencia, el poder, la eficacia, la parafernalia, lo que se ve. Sin embargo, Dios, sigue teniendo debilidad por lo pequeño: Una niña. Un niño. Una casa cueva muy humilde. Un SÍ, pronunciado casi en silencio. Una mujer que guarda las cosas en el corazón.

Quizá ese sea uno de los secretos de estos 125 años: haber aprendido que para Dios no hay vida pequeña cuando se entrega con amor.

Las Esclavas de la Inmaculada Niña nacieron para poner la vida al servicio de la infancia, de la educación, de los más vulnerables, de quienes necesitaban una oportunidad para descubrir que su vida tenía dignidad y futuro.

Y hoy, 125 años después, la pregunta no puede ser solamente: “¿Qué hemos hecho?” La pregunta verdaderamente evangélica es: “¿Para quién estamos aquí?”

Porque una institución cristiana no vive para conservarse. Una congregación no existe para sobrevivir. Una obra educativa no tiene como primera misión mantener sus edificios. Estamos aquí para que alguien pueda descubrir que es amado por Dios. Estamos aquí para que una niña que quizá llega con miedo encuentre una casa. Para que un joven que no confía en sí mismo vuelva a creer que puede. Para que quien se siente solo descubra una comunidad, un hogar. Para que quien ha perdido la esperanza encuentre una puerta abierta. Para que el Evangelio no sea solamente una palabra pronunciada en una iglesia, sino una vida que se hace gesto, escucha, acompañamiento y ternura.

Por eso celebrar 125 años no es mirar atrás con nostalgia. Es mirar hacia adelante con esperanza. Porque el Dios que llamó hace 125 años es el mismo Dios que sigue llamando hoy. Y quizá hoy nos esté diciendo: “Todavía hay mucho por hacer”. Todavía hay niños que necesitan ser escuchados. Todavía hay familias que necesitan acogida. Todavía hay jóvenes que necesitan que alguien crea en ellos antes de que ellos mismos sean capaces de hacerlo. Todavía hay heridas que esperan una mano. Todavía hay corazones que necesitan descubrir que el Evangelio no condena, sino que levanta. Y todavía hay una Iglesia que necesita aprender de María. María no aparece en el Evangelio haciendo grandes discursos. María aparece estando. Y quizá esta sea una de las palabras más necesarias para nuestro tiempo: estar.

Estar con los niños. Estar con los jóvenes. Estar con las familias. Estar con quien sufre. Estar cuando las cosas van bien y, sobre todo, cuando van mal. Porque evangelizar muchas veces no consiste en tener respuestas para todo. Consiste en decirle al otro: “No estás solo. Estoy contigo.” Eso es profundamente mariano. Y eso también explica una palabra que puede resultar difícil de comprender hoy: Esclavas. No se trata de una esclavitud que humilla, sino de la esclavitud del amor.

La libertad cristiana no consiste en preguntarnos: “¿Qué puedo conseguir para mí?” Sino: “¿A quién puedo servir más y mejor?” El que ama de verdad se hace servidor. Jesús lo dijo con claridad: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor”. Y María lo entendió perfectamente.

Por eso, después de 125 años, quizá haya que volver a lo esencial: servir, acompañar, educar, cuidar, escuchar y amar. Sin ruido. Sin necesidad de que todo sea reconocido. Como la semilla que cae en la tierra y desaparece. Como María. Como tantas hermanas y tantos educadores, trabajadores, familias y antiguos alumnos que han entregado parte de su vida para que otros pudieran crecer. Hoy damos gracias por ellos.

Por los que estuvieron y ya no están. Por los que sembraron sin llegar a contemplar la cosecha. Por las hermanas que gastaron sus fuerzas hasta entregar la vida. Por tantos hombres y mujeres que hicieron de su vocación un servicio. Por tantas personas anónimas que quizá nunca aparezcan en una placa conmemorativa, pero que forman parte de esta historia. Porque el Reino de Dios está lleno de nombres que nosotros no conocemos y que Dios nunca olvida.

Y ahora nos toca a nosotros. 125 años no son un punto de llegada. Son una pregunta. ¿Qué quiere Dios hacer con nosotros durante los próximos 125? Quizá no sepamos responder. Pero sí sabemos cómo comenzó todo: con un SÍ. Y todo lo verdaderamente grande en la Iglesia comienza así. Con alguien que dice: “Señor, aquí estoy”.

Por eso, en este aniversario, no pidamos solamente vocaciones, proyectos, recursos o futuro. Pidamos algo más profundo: que nunca perdamos el corazón. Que no perdamos la capacidad de mirar a cada niño como un regalo. Que no dejemos de emocionarnos ante una vida que comienza. Que no nos acostumbremos al dolor de nadie. Que ninguna estadística nos haga olvidar un rostro. Que ninguna dificultad nos haga abandonar a quien más nos necesita. Que ninguna crisis nos robe la esperanza. Y que, cuando dentro de muchos años otros celebren los 150, puedan decir de nosotros: “Ellos recibieron una historia de manos de quienes les precedieron y supieron entregarla más viva de como la recibieron.” Ese será nuestro mejor homenaje.

Como veis, no es un monumento. Ni una placa. Sino una vida entregada y una acción de gracias en torno al altar de la entrega. Porque el amor no pasa nunca. Las demás cosas se deshacen como arena en las manos de la historia. Lo importante es otra cosa. Una niña que descubre que puede soñar. Un joven que vuelve a creer. Una familia que encuentra acogida. Una persona que descubre a Jesús. Eso será la verdadera celebración de estos 125 años. Y entonces podremos decir, con María: “El Señor ha hecho obras grandes en nosotros”.

Porque 125 años después, Dios sigue pasando por esta historia. Sigue llamando. Sigue sembrando. Sigue confiando. Y nosotros solamente tenemos que hacer lo que María hizo aquel día: escuchar, confiar, y decir: “Hágase en mí según tu palabra”.

Gracias en nombre de la diócesis. Que la Inmaculada Niña siga acompañando a las Esclavas y a su obra. Que os enseñe a mirar lo pequeño. Que os enseñe a servir. Que os enseñe a estar. Que os enseñe a cuidar la vida. Y que, después de estos 125 años, podamos seguir caminando con la certeza de que la historia no termina aquí, porque cuando una vida se pone en las manos de Dios, siempre está comenzando de nuevo. ¡Ánimo y adelante!

Almería, 3 de septiembre de 2026

+ Antonio, vuestro obispo

¡Feliz día de Ntra. Sra. del Pino!

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Este 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, toda la diócesis de Canarias celebra con alegría el día de su patrona, Ntra. Sra. del Pino.

Una jornada para encontrarnos en torno a María, renovar nuestra fe y poner bajo su mirada la vida de nuestra diócesis, de nuestras parroquias, comunidades y familias.

Alcemos la mirada hacia María para que ella nos conduzca siempre a Jesús y siga acompañando nuestro caminar.

¡Feliz día de Ntra. Sra. del Pino!

La Virgen del Pino desciende de su camarín para encontrarse un año más con sus hijos

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La Basílica de Teror volvió a vivir este sábado, 5 de septiembre, uno de los momentos más esperados de las fiestas de Ntra. Sra. del Pino: la bajada de la imagen desde su camarín al trono. Desde la apertura de las puertas, a las 17.30 horas, numerosos fieles fueron ocupando el templo, mientras decenas de personas siguieron la celebración desde el exterior a través de una pantalla gigante.

La Eucaristía previa a la bajada comenzó a las 19.00 horas y estuvo presidida por Antonio Perera, quien centró su homilía en las palabras de María en las bodas de Caná: «Hagan lo que Él les diga». Una invitación a confiar en Dios también cuando aparecen las dificultades, las dudas o la incertidumbre.

«Todos venimos con nuestras cargas, problemas y dudas», señaló, recordando que cada persona llega ante la Virgen con su propia realidad familiar y personal. «Venimos a encontrarnos con la Virgen, que viene a nuestro encuentro; nuestra Madre, que nos recibe, acoge, acompaña y abraza».

Antonio Perera insistió especialmente en el amor como respuesta cristiana ante muchas de las situaciones que atraviesa la sociedad. «¿Qué nos enseña Jesús? Que nos amemos unos a otros. Si eso falta, todo sobra», afirmó. También invitó a estar atentos al hermano, especialmente a quien atraviesa dificultades como la falta de trabajo o de vivienda, y a no permitir que el egoísmo se imponga en las relaciones humanas.

Tras la celebración llegó el momento que muchos aguardaban. Durante aproximadamente media hora, la imagen de Ntra. Sra. del Pino fue descendiendo lentamente desde su camarín. Aplausos, cantos y vítores acompañaron cada tramo del recorrido mientras las miradas de los fieles permanecían dirigidas hacia la patrona de la diócesis de Canarias.

La bajada vuelve a marcar así uno de los momentos centrales de estas fiestas. La Virgen deja durante estos días su camarín para permanecer más cerca de los fieles y recibir a los miles de devotos que se acercarán hasta Teror.

Una cercanía que este sábado comenzó, un año más, con muchas historias personales puestas a sus pies y con una invitación sencilla que resonó durante toda la celebración: «Hagan lo que Él les diga».

 

Ha partido a la Casa del Padre el P. Martín Feliciosi, IVE

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En el día de hoy, sábado 5 de septiembre, ha fallecido el P. Martín Feliciosi, IVE, quien ejerció su ministerio en Tenerife desde septiembre de 2018 hasta septiembre de 2024. Descanse en paz.

Encuentro de catequistas, con el presidente de OMP

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Encuentro de catequistas, con el presidente de OMP

El 19 de septiembre, organizado por la Delegación diocesana de Catequesis.

Con el lema “Celebración que transforma, Comunión que envía”, siguiendo la tercera fase del Plan Pastoral diocesana que comienza este curso y dedicado a la Celebración, se celebrará el 19 de septiembre el encuentro de inicio de curso para los catequesis de la Archidiócesis.

Organizada por la Delegación diocesana de Catequesis, el encuentro contará con la intervención de D. José María Calderón, director de Obras Misionales Pontificias, que abordará la misión pastoral de los catequistas como formadores y acompañantes en el itinerario catequético de niños, jóvenes, adolescentes y también adultos.  

Continúan abiertas las inscripciones, dirigidas especialmente a los catequistas de la Archidiócesis, que puede formalizarse en el correo electrónico dcatequesis@archidiocesisgranada.es La inscripción puede realizarse en grupos de parroquias, indicando número de participantes y parroquia de procedencia.

La jornada se celebrará en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada y comenzará con la acogida a las 9 horas. Tras la oración de la mañana, a las 9:30 horas, intervendrá el director de OMP y, posteriormente, un concierto-oración a cargo del cantautor católico Jesús Cabello, a las 11:30 horas.

La jornada, que se ofrece también como espacio “para compartir, formar y celebrar nuestra misión catequética”, concluirá con la Santa Misa en la parroquia San Juan Pablo II, ubicada en el propio Centro de Estudios Superiores “La Inmaculada”, y después la comida en sus instalaciones, para seguir compartiendo lo vivido durante este encuentro diocesano.

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Veladas de Cámara: Cuarteto Atlas Axix

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Jueves, 24 de septiembre

Veladas de Cámara

Concierto del cuarteto Atlas Axis 

David Mata, Ana Uribarri, Andoni Mercero y Aldo Mata 

Lugar: Claustro del Edificio de la Curia metropolitana, Plaza Alonso Cano, nº1

Hora: 19’30 h.

Patrocina: Atlas Comercial Industrial, S.A.

Entrada libre hasta completar aforo

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Programa Concierto de Órgano Pablo Márquez

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Juan Bautista CABANILLES (1644-1712)

LOS OCHO TONOS

1º TONO. Noble y solemne 

Tiento lleno 1º tono (E-Bbc, M. 386/23) 

Tiento lleno 1º tono (E-Bbc, M. 386/14) 

2º TONO. Triste y compasivo

Tiento partido de dos tiples 2º tono por G sol re ut (E-Bbc, M. 386/9) 

3º TONO. Severo

Tiento de 3º tono (E-Bbc, M. 386/12) 

4ºTONO. Suplicante

Tiento 4º tono lleno (E-Bbc, M. 387) 

5º TONO. Alegre y templado

Tocata de mano izquierda de 5º tono (E-Bbc, M. 386/83)

6º TONO. Devoto

Tiento lleno de 6º tono (E-Bbc, M. 386/57)

Tiento al buelo de 6º tono (E-Bbc, M. 386/50)

7º TONO. Majestuoso y heroico

Tiento lleno 7º tono por Alamire (E-Bbc, M. 386/4) 

8º TONO. Contemplativo y espiritual

Tiento de 8º tono de Contras (E-Bbc, M. 386/36) 

Tiento de batalla de 8º tono (E-Bbc, M. 386/3)

PABLO MÁRQUEZ CARABALLO

Organista titular de la Catedral de Valencia y catedrático de clavecín del Conservatorio Superior de Música de Castellón, Pablo Márquez Caraballo desarrolla una intensa y polifacética actividad como concertista internacional, investigador, docente y compositor.

Formado en órgano, clavecín y composición en los conservatorios de Valencia, Toulouse, Ámsterdam y La Haya, ha sido discípulo de reconocidos maestros como Michel Bouvard, Pieter van Dijk, Fabio Bonizzoni, Patrick Ayrton y Ton Koopman. Durante su etapa formativa fue distinguido con becas del Instituto Valenciano de la Música y con la Huygens Scholarship Programme del Ministerio de Educación de los Países Bajos.

Ha sido premiado en diversos concursos internacionales de órgano y composición, entre los que destaca el Concurso Internacional de Órgano “Buxtehude” de Lübeck. Colabora regularmente como solista con la Orquesta de Valencia, con quien acaba de grabar la Sinfonía n.º 3 con órgano de Camille Saint-Saëns, bajo la dirección de Alexander Liebreich, para el sello Accentus Music. 

Doctor en Historia por la Universitat de València, obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude con la tesis “Los órganos de la Catedral de Valencia durante los siglos XVI–XXI. Historia y evolución”. Su labor investigadora se centra especialmente en la figura y la obra para tecla de Juan Cabanilles y en los criterios históricos de interpretación.

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Concierto de Órgano a cargo de Pablo Márquez

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Sábado, 12 de septiembre

Ciclo “Armonías del viento”El Órgano de la Epístola de la Catedral restaurado 

Concierto a cargo de Pablo Márquez, organista titular de la S. I. Catedral de Valencia

Lugar: S. I. Catedral de Granada

Hora: 20’00 h.

Colabora: Excmo. Ayuntamiento de Granada

Entrada libre hasta completar aforo

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“Amamos con el amor de Cristo”

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Homilía de D. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en el XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, en la S.A.I Catedral, en el primer día de celebraciones litúrgicas tras el cierre temporal a causa de los terremotos.

Queridos hermanos, sacerdotes concelebrantes;
queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Estamos de nuevo en nuestra Catedral. Y estamos reunidos, como nos dice Jesús, “donde dos o tres están reunidos en mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. Con lo cual cobra realidad esas palabras que hemos escuchado en el Evangelio, donde el Señor nos invita, precisamente, a ese sentido de fraternidad; a ese sentido y qué mejor reunión que la reunión eucarística, la Eucaristía, donde celebramos el memorial del Señor muerto y Resucitado.

Él está en medio de nosotros. Ese saludo litúrgico del Señor –“esté con nosotros”-, claro que está con nosotros. Está en la Eucaristía, que es Su cuerpo y Su sangre, está en la Palabra de Dios que hemos escuchado y está en el encuentro con los hermanos.

Y precisamente, ese encuentro con los hermanos, expresión del amor fraterno, es inseparable del amor de Dios y es esencial en el Evangelio. Por eso nos ha dicho San Pablo en la Carta a los Romanos, que ahí se resume precisamente la ley entera, el amor a Dios y en el amor al prójimo. Y esto lo deja muy claro Jesús en el Evangelio, a propósito de preguntas puestas precisamente para manifestar esta enseñanza por parte de nuestro Divino Maestro. ¿Cuál es el mandamiento principal de la Ley? Y Jesús responde que es el amor a Dios y el amor al prójimo. Y cuando aquel doctor de la Ley le pregunte ‘¿quién es mi prójimo?’, Jesús sale con la parábola del buen samaritano; y le pregunta ‘¿quién te parece a ti que fue prójimo?’. Y dice ‘el que practicó misericordia’.

Luego, queridos hermanos, con el asunto del amor no podemos jugar en la vida cristiana. Es fundamental, es la ley suprema. Lo decíamos en el Catecismo: estos diez Mandamientos se encierran en dos: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. No se trata de un amor desencarnado que excluya a los demás. Nos dice el evangelista San Juan en su primera carta “quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo va a amar a Dios a quien no ve, si no ama a su hermano a quien ve?”. Luego, son inseparables. Tampoco podemos tener un amor de pura ONG, sino que lo hacemos porque vemos a Jesús en los demás. Con el amor de Dios que, como nos dice también San Pablo en la Carta a los Romanos, se nos ha dado el Espíritu Santo. “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”.

Luego, amamos con el amor de Cristo. Por eso, el mandamiento nuevo de Jesús es que “os améis los unos a los otros como Yo os he amado”. Es ahí, precisamente, donde está el secreto. Y ese amor de Jesús no tiene exclusiones. Ese amor de Jesús abraza a todos. Ese amor de Jesús nos hace verla y un día nos examinará Dios precisamente de ese amor. Y es lo que en definitiva vale en la vida. Ese es nuestro activo. Es nuestro ahorro para la eternidad. Aparte de hacernos felices, solo quien ama es feliz y quien se siente amado. Pero, sobre todo, quien ama es feliz, porque el ser humano está hecho para amar. Es más, está hecho para Dios. Y Dios -nos dice también san Juan Evangelista en su Primera Carta- es Amor. Y el credo fundamental cristiano es precisamente ese. “Nosotros hemos conocido -dice Juan- el amor de Dios y hemos creído en él”. Luego, ahí está el credo fundamental cristiano.

Queridos hermanos, esto es lo que hoy nos trae la Palabra de Dios que, por otra parte, es archiconocido. No os digo nada nuevo. Luego tenemos que ir desgranando ese amor de Dios en obras concretas. San Pablo en la Primera Carta a los Corintios, en el llamado himno de la caridad, que suelen escoger los novios para las bodas, pero no es una lectura para las bodas, es una lectura para todo cristiano, cuando dice San Pablo que “os voy a mostrar un camino mejor, ya pudiera yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor de nada me sirve. Ya podía entregar mi cuerpo al fuego. Ya podía dar todo lo que tengo en limosna, si no tengo amor, no soy nada”, no sirve. Y San Pablo, después, desgrana lo que es el amor cristiano; “en obras, son amores y no buenas razones”, decimos en el refranero. El amor es comprensivo, el amor es servicial, el amor no es envidioso, no tiene envidia, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, disculpa sin límites, crees sin límites, esperas sin límites, es el amor hasta el extremo. Y ahí puedes hacer el tonto. Pues, humanamente visto, muchas veces sí. Pero el Señor a los cristianos nos pide más. Nos pide más. Nos pide que incluso cuando vamos a presentar nuestra ofrenda ante el altar nuestro hermano tiene algo contra nosotros vayamos a reconciliarnos con nuestro hermano.

Luego, no vale la simple lógica humana en nuestras relaciones con Dios y con los demás. “Sabéis que se dijo, pero yo os digo”, “no así entre vosotros”. El Señor nos pide mucho más a los cristianos. Pero, claro, con nuestras fuerzas, queridos amigos, no podemos.

Necesitamos la ayuda del Señor, sus sacramentos. Necesitamos la fuerza de la Eucaristía. Necesitamos el perdón de Dios, porque muchas veces no estamos a la altura de lo que Dios nos pide. Necesitamos la ayuda de los demás y aquí es donde quiero llegar también, en el comentario de la Palabra de Dios este domingo. Porque nos habla de algo que forma parte de las obras de misericordia, esas que aprendimos en el Catecismo, si las recordáis o ya se pierden en la noche de los tiempos; las obras que son corporales y espirituales: enseñar al que hierra, decíamos de pequeños en el Catecismo. Y entonces, son la corrección fraterna, ayudar a los demás, corregir, ver si uno ha caído en aquello que está viendo que fallan los demás, examinarse e ir con cariño y corregir, no para humillar, sino para ayudar, porque tenemos una responsabilidad de la santidad de los demás, que, lógicamente, va en función de nuestro estado de vida, va en función de nuestras responsabilidades sociales, familiares, no es lo mismo la obligación que tiene un padre y una madre de corregir a sus hijos, que la que tiene un amigo. Pero, cuando no corregimos, queridos amigos, sale al paso la crítica malévola, el chisme, el enredo, la trapisonda, el bulo, y eso no puede ser, ¿me entendéis?

Y entonces, decía el apóstol Santiago en su carta, que a los caballos se les gobierna por la boca. Y dice: “Pero a nosotros también nos hace falta que nos gobernemos por la boca”, porque hay que ver los trajes que hacemos para los demás muchas veces. Y si no podemos hablar bien de una persona, más vale callarse. De nuestras palabras, no las controlamos. En cambio, de nuestro silencio, sí somos señores, sin caer en el silencio cómplice, sino corregir, ayudar, decir las cosas, y no esperar a que las cosas exploten. Cuántas veces en la vida matrimonial, en la vida familiar, se llega al límite. Y cuando antes no se ha sido sincero, no se han dicho las cosas, no se ha hablado a la cara, no se ha buscado el momento oportuno, y hay que hacerlo con cariño, con amor a la verdad, pero con cariño, sin humillar, no con frescura, no para para quedar encima, no para mostrar lo santo y lo bueno que somos nosotros.

Queridos amigos, como veis la caridad no se queda en una cosa abstracta, sino que se declina en obras concretas, y en esta vez el Señor nos habla de la caridad fraterna. Pero quiero terminar, ahora que hemos pasado todos estos momentos, y todavía queda ahí, eso que estamos percibiendo, o apenas percibiendo, de los terremotos; cuando hay gente que ha sufrido y sigue sufriendo; cuando hay tantos daños materiales, necesitamos pedirle ayuda al Señor, porque esto no está en nuestras manos. Necesitamos pedir ayuda, porque somos necesitados, dependientes, como cuando nos viene una enfermedad incurable. Ponemos los medios, pero hay un momento, y esto nos cuesta, ‘mire usted, ya no se puede hacer nada’. Y entonces, nos damos cuenta que, como lo vimos en la pandemia, no somos dioses: necesitamos pedir ayuda al Señor, necesitamos confiar en Él. Y por eso, el Señor nos dice ‘cuando dos o más de vosotros se ponen de acuerdo en pedir algo, mi Padre se lo concederá’.

Ese es el sentido de las rogativas. Por eso, vamos a sacar para darle gracias al Cristo de san Agustín. No porque hagamos cosas de magia, ni mucho menos, no porque tengamos una fe infantil, no porque no creamos en el poder de la ciencia. Claro que lleguemos al conocimiento. Gracias que tenemos que darle a Dios, porque la construcción se ha ido avanzando con normativas que impiden que nuestros edificios se caigan, aunque, por desgracia, siempre resulta que le toca a los más pobres.

Y tenemos que lograr que todos lleguemos a un bienestar en que esto vayamos evitando, como se evita ante las dificultades médicas la aparición de vacunas o los avances de la ciencia.

Luego, queridos hermanos, con esa confianza en el Señor, “cuando dos o más de vosotros se ponen de acuerdo en pedir algo a mi Padre, mi Padre se lo concederá”. Con esa confianza acudimos a la intercesión de la Virgen.

A Ella le decimos, “ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

S.A.I Catedral de Granada
6 de septiembre de 2026

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Canal Sur retransmite la Misa desde Torredonjimeno

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Canal Sur TV retransmitió este domingo la Santa Misa desde la Parroquia de Santa María de Torredonjimeno, con motivo de la celebración de la Novena en honor a la Patrona de la ciudad, Nuestra Señora de Consolación. El Obispo de la Diócesis de Jaén, D. Sebastián Chico Martínez presidió la Eucaristía que llegó a los hogares andaluces para transmitir la devoción y la fe de las comunidades parroquiales de la localidad acogidas bajo el amparo maternal de la Virgen de Consolación.

En el templo parroquial de Santa María, el Obispo fue recibido por el Párroco, Ildefonso Rueda Jándula, y por el alcalde de la localidad D. Enrique Castro Tárraga junto a miembros de la Corporación municipal, Junta de Gobierno de la Cofradía de la Patrona y colaboradores parroquiales.

En esta ocasión, Don Sebastián Chico Martínez ha podido constatar la enraizada devoción de los tosirianos por la que es Consuelo de este pueblo, que, en estos días previos a la Fiesta de la Natividad, recibe las oraciones y plegarias a lo largo de una multitudinaria novena en las dos celebraciones matutina y vespertina.

En su homilía, el Obispo de Jaén subrayó la unidad entre Torredonjimeno y esta devoción maternal de Consolación, que hunde sus raíces en el siglo XV, cuando hacia el año 1450 fue hallada la imagen en una cueva por el cazador Miguel Díaz. “Desde entonces, generaciones y generaciones de tosirianos han acudido ante ella buscando protección, fortaleza, esperanza y consuelo. Hay advocaciones de la Virgen María que parecen recoger en una sola palabra aquello que el corazón humano busca y necesita. Nuestra Señora de Consolación nos congrega como hijos, nos enseña a reconocernos como hermanos, y nos lleva hasta Cristo porque sabe que solamente él puede ofrecer al corazón humano el Consuelo verdadero”, fueron las palabras que el Pastor de la Iglesia de Jaén dirigió a los presentes y a los televidentes.

En la Eucaristía concelebró el Párroco, el Misionero Claretiano Anthny Vu, predicador en la novena y el secretario particular del Obispo, Francisco J. Cova Martínez. La participación litúrgica estuvo a cargo de los colaboradores parroquiales y el Coro de Santa María mostró para todos su unión con esta devoción patronal, de la que ellos son todos unos embajadores. El Coro estuvo compuesto por los adultos y los niños, que ofrecieron al finalizar la celebración el canto de la Salve que anualmente dedican a la Virgen de Consolación en las vísperas de su celebración. Durante esta semana, Torredonjimeno continuará con los días grandes en torno a su Patrona, centrados en el día 8 de septiembre, festividad de la Natividad, la gran ofrenda floral el próximo viernes, y romería en su Santuario durante todo el fin de semana.

Comunidad parroquial de Santa María de Torredonjimeno

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