Será el viernes 7 de agosto, gratis, en Face Retama y permitirá elevar la mirada al cielo y redescubrir la grandeza de la obra del Creador
El próximo viernes, 7 de agosto, a las 21:30 h, Face Retama se convierte en el escenario perfecto para fusionar historia, ciencia y fe en el V Starlight «Lágrimas de San Lorenzo: desde San Torcuato al Cielo».
Organizado por el secretariado para el Cuidado de la Creación de la diócesis de Guadix y la comunidad de ermitaños de San Torcuato, Marta, María y Lázaro, el evento invita a mirar al firmamento bajo uno de los cielos más limpios de la región.
Programa de la cita
21:30 h | Raíces e Historia: Visita guiada al cenobio paleocristiano y a la ermita del Sepulcro de San Torcuato para descubrir los orígenes del cristianismo en estas tierras.
22:30 h | Paseo por las estrellas: El astrónomo Leo Fernández Lázaro (Astronatura) guiará un recorrido por las constelaciones, su ciencia y su mitología, seguido de una observación astronómica con telescopios en plena víspera de las Perseidas.
Información clave:
Lugar: Face Retama (camino de acceso recién mejorado y en perfecto estado).
Entrada: Libre y gratuita.
Una experiencia única: Para conectar con la naturaleza, el patrimonio y la contemplación de la Creación en una noche inolvidable.
Nicaragua, Honduras y Guadix, conectadas en el compromiso y en el anuncio del Evangelio
¡Qué pequeño es el mundo! Lo decimos muchas veces en nuestra vida, sobre todo cuando nos encontramos con alguien inesperado. Y es que, en realidad, no es tan grande.
Lo hemos podido ver hace solo unos días, en la ordenación episcopal de monseñor Patricio Larrosa en Honduras, el pasado 25 de julio. Ese día, Guadix era protagonista, pues un hijo de esta diócesis era consagrado obispo de Danlí, sucesor de los apóstoles. Y también lo era Nicaragua, pues el nuevo prelado pidió por la paz y la normalidad en Nicaragua, algo que alegró a los hondureños y a los nicaragüenses exiliados que había allí. Entre esos exiliados estaba el presidente de la Conferencia Episcopal Nicaragüense, que se encuentra exiliado.
Pues bien, a miles de kilómetros de aquel lugar, Nicaragua y Guadix siguen estrechando lazos y compartiendo destino. Desde hace unos años, dos sacerdotes que fueron exiliados de su país se encuentran en nuestra diócesis, acompañando las comunidades, pastoreando parroquias. Son Gerardo José Rodríguez, que está de párroco en Cortes, Baños y Graena, y Pablo Antonio Villafranca, que está de vicario parroquia en Santiago, de Baza.
Estos dos sacerdotes fueron apresados en la persecución que se vive en su país, fueron torturados y, finalmente expulsados del país. Por mediación del papa Francisco, que los acogió primero en el Vaticano, acabaron acogidos finalmente en la diócesis de Guadix, donde desarrollan su labor en parroquias hasta que puedan volver a su país, cuando pase la represión que se vive allí.
Monseñor Patricio Larrosa, el nuevo obispo de Danlí, en Honduras, natural de Huéneja y por tanto uno de los nuestros, habló allí en defensa de Nicaragua, deseando una pronta normalidad. Y estos dos sacerdotes de Nicaragua están siendo acogidos aquí, entre nosotros, pero también nos están ayudando en la acción pastoral, atendiendo las parroquias, tan necesitadas de sacerdotes. ¡Qué grande es la Iglesia!
Es verdad que entre Honduras o Nicaragua y Guadix hay miles de Kilómetros, más de 8.500 km, pero ya se sabe que el mundo es muy pequeño e interactuamos: compartimos, acogemos y nos ayudamos mutuamente. Lo dicho, el mundo es muy pequeño, un pañuelo. Y mejor que sea así.
Ni si quiera el miedo a perder la vida, como le ocurrió a Juan el Bautista, hacen que Jesús se desentienda de las necesidades del pueblo de Dios y de su tarea de construir el reino de Dios.
La multitud no deja de seguirle porque necesita de su ayuda, especialmente de la sanación y de la liberación, signos mesiánicos.
Pero también Jesús es consciente de otra necesidad muy humana: el alimento que sacia el hambre, que fortalece y que prolonga nuestra vida.
Jesús alimenta a su pueblo con unos pocos panes y pescados, que nos recuerdan a la Eucaristía y a la resurrección. Porque también el hombre tiene hambre de Dios y necesita saciar su alma, fortalecer su alma y alcanzar la vida eterna que solo nos viene a través del Señor.
Así el compartir se convierte en un milagro cuando de lo poco conseguimos la abundancia para todos. Y es que los verdaderos actos de caridad no siempre son visibles, pero hacen mucho bien.
DESARROLLO
A modo de parábola nos encontramos con uno de los signos (milagros) más conocidos de Jesús, la multiplicación de los panes y de los peces, que, según los distintos autores de los evangelios, y dependiendo de la intencionalidad y de los destinatarios de cada uno de ellos, algunos de los detalles varían.
Mateo parte en su relato de una noticia que conmovió y desconcertó a Jesús: la muerte de Juan el Bautista. Este hecho histórico hizo entrar en una crisis y reflexión al nazareno, pues es consciente de que él puede correr el mismo destino si termina en un enfrentamiento con las autoridades políticas.
Otra consecuencia de este acontecimiento es el cambio de actitud en cuanto al anuncio del reino de Dios por parte del Maestro, que toma distancia con respecto al pueblo y se centra más en sus discípulos, retirándose a solas con ellos en una barca (símbolo de la Iglesia).
Pero es el pueblo, quien, motivado por sus necesidades, especialmente el hambre de Dios, busca y espera a Jesús en la orilla del lago. Jesús al verlos, dice el autor, “Sintió compasión de ellos” y curó a los enfermos. La misericordia de Dios se refleja en el hecho de no desatender a quien acude pidiendo ayuda. Esto mismo es lo que el Maestro quiere enseñar para que lo continúe haciendo su Iglesia: misericordia y caridad.
Pero la necesidad humana como la espiritual más importante es el hambre material y el hambre espiritual. Sin pan el hombre no tiene vida; y sin Dios, hecho pan en la Eucaristía, el hombre no tiene vida espiritual. Nuestro cuerpo necesita del pan material para no morir y nuestra alma necita del pan espiritual para ser fortalecida y para alcanzar la inmortalidad con la resurrección.
Los discípulos son los que piden a Jesús que despida a la multitud para que les dé tiempo a llegar a las aldeas para conseguir comida para la cena. Pero Jesús derrocha en misericordia dándoles él de comer al compartir de lo poco que tenían los suyos. Y es la Iglesia la encargada de alimentar, desde entonces, al pueblo de Dios con el Pan de Jesús, la Eucaristía.
Dios nos cuida y nos alimenta, y de ello hay muchos testimonios en los textos del Antiguo Testamento. Pero es ahora Jesús quien lo hace, con la ayuda de la Iglesia, a través del sacramento de la Eucaristía y al compartir los bienes de manera fraternal, a través de los actos de caridad con los que menos tienen.
El compartir es un milagro diario frente al egoísmo e individualismo personal y de la sociedad. Y es el compartir la solución que nos ofrece el Señor para resolver muchas de las injusticias y desigualdades. Por eso, pon siempre lo poco que tienes, que Dios pone lo demás y lo que falta.
Desde la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social os deseamos un feliz verano. Iglesia en Córdoba volverá con toda la actualidad diocesana el 6 de septiembre
Terminamos un curso cargado de actividad y buenas noticias, desde la Delegación Diocesana de medios nos despedimos hasta el 17 de agosto, que retomaremos nuevamente nuestra actividad.
Asimismo, las oficinas del Obispado permanecerán cerradas del 1 al 16 de agosto, ambos inclusive. Después de esta breve pausa volveremos para informaros de la actualidad de nuestra Iglesia diocesana a través de la web, de nuestras redes sociales y de la publicación semanal “Iglesia en Córdoba” que se reanudará el 6 de septiembre.
La Delegación Diocesana de Medios de Comunicación os desea ¡feliz verano!
El verano trae descanso, viajes y tiempo de silencio: la oportunidad perfecta para parar un segundo y escuchar lo que hay en tu corazón. Dios continúa llamando y este puede ser un momento propicio para plantearse una pregunta fundamental: «Señor, ¿qué quieres de mí?».
Desde el Seminario Diocesano de Canarias se ha preparado un recurso de discernimiento vocacional dirigido a quienes se hayan planteado alguna vez esta inquietud o a quienes deseen acompañar a otros jóvenes en este camino de búsqueda.
Toda la información y los materiales sobre el acompañamiento vocacional están disponibles a través del siguiente enlace:
Falta un año para que Seúl se convierta en el punto de encuentro de cientos de miles de jóvenes con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2027, y la organización ya ha dado a conocer uno de los símbolos más esperados de cada edición: su himno oficial.
La canción, titulada Confidite, Ego Vici Mundum («¡Ánimo! Yo he vencido al mundo»), pretende convertirse en la banda sonora del camino hacia la cita internacional que se celebrará en la capital surcoreana del 3 al 8 de agosto de 2027.
El nombre del nuevo himno
El título del himno está inspirado en el versículo del Evangelio de San Juan (Jn 16,33), el mismo que da nombre al lema de esta edición de la JMJ.
Como ocurre tradicionalmente en estos encuentros, el nombre se mantiene en latín para facilitar su identificación en todo el mundo, independientemente del idioma de los participantes.
Sin embargo, la canción ha sido concebida como una composición claramente internacional y combina varios idiomas, entre ellos coreano, inglés, español, francés, portugués e italiano, con el objetivo de reflejar el carácter universal del evento.
Lejos de ser una simple pieza musical, el himno está pensado como una herramienta de preparación espiritual para los jóvenes que participarán en la peregrinación.
Un símbolo de peregrinación
La letra invita a «despertar» y ponerse en camino, apelando a una generación que busca esperanza y sentido en un contexto marcado por la incertidumbre.
Según los organizadores, la intención es que la canción acompañe durante todo el año previo a la celebración, tanto en parroquias como en diócesis y grupos de peregrinos de los distintos países. La composición ha sido obra del músico surcoreano Francis Jiyoon Kim, cuya propuesta fue elegida tras un concurso internacional abierto en el que participaron cientos de compositores.
En total se recibieron 434 candidaturas, de las cuales casi 300 procedían de fuera de Corea del Sur, una muestra del interés que despierta la Jornada Mundial de la Juventud incluso antes de su celebración.
Tras la selección, la obra recibió también la aprobación del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida del Vaticano.
La parroquia de San Bartolomé de Torredelcampo abrió ayer sus puertas a todos los andaluces para compartir, a través de las cámaras de Canal Sur Televisión, la celebración de la Santa Misa. La retransmisión permitió que muchos hogares de Andalucía se unieran a esta Eucaristía y conocieran de cerca la devoción que Torredelcampo vive en torno a Santa Ana y la Virgen Niña.
La Eucaristía, que comenzaba a las 10 horas, estuvo presidida por el Vicario General de la Diócesis, D. Juan Ignacio Damas, y concelebrada por el párroco y el vicario parroquial de Torredelcampo, D. Pedro José Martínez y D. Elvis Hlomayi, respectivamente.
Asimismo, estuvieron presentes miembros de la Corporación Municipal, encabezados por el alcalde, D. Javier Chica, así como representantes de otras autoridades civiles y militares. También, participaron la Junta de Gobierno de la Cofradía de Santa Ana y Virgen Niña, representantes de las distintas hermandades y cofradías de la localidad y numerosos fieles y devotos, que llenaron casi por completo el templo.
Los miembros de la Cofradía participaron en la monición de entrada, las lecturas, la oración de los fieles y la presentación de las ofrendas. El Evangelio fue proclamado por el párroco, D. Pedro José Martínez, y el acompañamiento musical corrió a cargo del coro parroquial de San Bartolomé.
Homilía
En su homilía, a la luz del Evangelio de San Mateo proclamado en este XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, que relata la multiplicación de los panes y los peces, D. Juan Ignacio destacó que Jesús se presenta como un profeta más grande que Moisés y Eliseo, porque no solo alimenta al pueblo, sino que lo hace movido por la compasión hacia quienes tienen hambre.
Asimismo, el Vicario General invitó a pasar de la lógica del mercado, representada en “que se vayan a comprar”, a la lógica de la comunión, recordando las palabras de Jesús a sus discípulos: “Dadles vosotros de comer”. De este modo, invitó a los fieles a poner al servicio de los demás lo que cada uno tiene, confiando en que Dios siempre es capaz de multiplicarlo.
Finalmente, recordó que este pasaje del Evangelio conduce a la Eucaristía. Los gestos de Jesús al tomar el pan, pronunciar la bendición, partirlo y repartirlo anticipan el misterio eucarístico, donde Cristo sigue alimentando hoy a su pueblo como verdadero Pan de Vida.
Acción de gracias
Al término de la celebración, el presidente de la Cofradía de Santa Ana y Virgen Niña, D. José Manuel Jurado, dirigió la acción de gracias en nombre de toda la Cofradía. Así, quiso dar gracias a Dios por los dones recibidos, sobre todo por “su Palabra, que ilumina nuestra vida, y el Pan de la Eucaristía, que fortalece nuestra fe”.
Agradeció, además, el regalo de la presencia de Santa Ana y la Virgen Niña entre el pueblo de Torredelcampo durante estos días, destacando que su ejemplo de fe, entrega y confianza sigue alentando a las familias, especialmente a los abuelos y a quienes transmiten la fe de generación en generación.
También, Jurado quiso expresar el deseo de que la estancia de las Patronas deje “una huella profunda en nuestros corazones”, renovando el compromiso de vivir el Evangelio con generosidad y de compartir “el pan, la esperanza y el amor con quienes más lo necesitan”. Para concluir, tuvo un recuerdo especial para los enfermos, las personas mayores y todos aquellos que pudieron unirse a la celebración desde sus hogares gracias a la retransmisión de Canal Sur Televisión.
La Santa Misa culminaba entonando el himno a Santa Ana y la Virgen Niña.
El papa León XIV ha dedicado su intención de oración para el mes de agosto a la evangelización en las ciudades, una invitación a descubrir, en medio del ritmo acelerado, el anonimato y la soledad que con frecuencia caracterizan la vida urbana, nuevas formas de hacer presente el Evangelio y construir comunidades donde todas las personas se sientan acogidas.
A través de la iniciativa «Reza con el Papa», promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre anima a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a unirse espiritualmente a esta intención, rezando por quienes habitan en las grandes ciudades y por la misión evangelizadora de la Iglesia en estos entornos.
En el mensaje que acompaña la intención de este mes, el Papa pone el acento en la necesidad de transformar las ciudades en espacios de encuentro y fraternidad, impulsando comunidades cristianas capaces de abrir sus puertas y su corazón a quienes viven en la soledad o pasan desapercibidos entre la multitud.
La propuesta adquiere una especial actualidad si se tiene en cuenta que casi la mitad de la población mundial reside hoy en zonas urbanas, un contexto que plantea importantes desafíos pastorales, pero también numerosas oportunidades para anunciar el Evangelio y hacer visible la cercanía de Dios.
Evangelizar allí donde vive la mayor parte de la humanidad
La intención de oración de este mes cobra especial relevancia en un contexto en el que cerca del 45 % de la población mundial reside ya en áreas urbanas. Las grandes ciudades concentran millones de personas, pero también desafíos relacionados con la soledad, la fragmentación social y la falta de vínculos comunitarios.
La Red Mundial de Oración del Papa recuerda que el crecimiento de las grandes urbes ha favorecido, en muchos casos, relaciones cada vez más superficiales y una creciente sensación de aislamiento. Esta realidad afecta especialmente a los jóvenes, entre los que un elevado porcentaje reconoce experimentar soledad pese a vivir permanentemente conectados a través de las tecnologías digitales.
«Reza con el Papa», una invitación mensual a la oración
La campaña «Reza con el Papa» es una iniciativa internacional de la Red Mundial de Oración del Papa que acerca cada mes la intención de oración del Santo Padre mediante distintos recursos, entre ellos El Video del Papa y El Papa Audio.
Su objetivo es ayudar a los fieles a dedicar unos minutos a la oración por las grandes preocupaciones de la humanidad y por la misión de la Iglesia, fortaleciendo la comunión con el Sucesor de Pedro y promoviendo una respuesta concreta a los desafíos del mundo actual.
Durante este mes de agosto, el Papa León XIV invita especialmente a pedir para que las comunidades cristianas presentes en las ciudades sean auténticos hogares abiertos y acogedores, «donde nadie se sienta invisible», y puedan anunciar con cercanía y esperanza el Evangelio en medio de la vida cotidiana.
Cerca de setenta personas, entre niños, jóvenes, monitores y religiosas, participaron del 27 al 31 de julio en una nueva edición del Campamento Interparroquial celebrado en San Juan de los Terreros.
Los participantes procedían principalmente de las parroquias de Vélez Blanco, María y Pulpí, a los que se sumaron jóvenes llegados desde otros puntos de la provincia de Almería, así como de Málaga y Jaén.
Durante cinco días, los asistentes compartieron una intensa experiencia de convivencia y formación cristiana. El programa combinó la celebración diaria de la Eucaristía, momentos de oración y catequesis con talleres, juegos, dinámicas de grupo y actividades en la playa, favoreciendo el crecimiento humano y espiritual de los participantes.
El campamento contó con la dedicación de un equipo de monitores procedentes de distintos lugares, así como con la presencia de las Hermanas Siervas de los Pobres y de las Religiosas Dominicas Rurales de Serón, que acompañaron a los niños y jóvenes con su testimonio de vida consagrada.
La actividad estuvo acompañada por don Alberto Bajaña, párroco de Pulpí, y don Eduardo Henríquez, párroco de Vélez Blanco y María, quienes compartieron con los participantes estos días de convivencia, oración y formación.
Francisco Javier Guerrero (Urda –Toledo–, 1968) es el nuevo vicario general tras la remodelación del equipo de Gobierno que llevó a cabo el obispo de Málaga en junio. Nombrado vicario de Evangelización por Mons. Catalá en 2o14, se convierte ahora en la mano derecha de Mons. Satué para liderar el nuevo rumbo de la Diócesis, aunque él se siga sintiendo un simple “curilla” que no quiere olvidar su misión de curar y ser pastor
Francisco Javier Guerrero, vicario general
¿Quién es Francisco Javier Guerrero?
Pues un “curilla” que hace 34 años se ordenó en Toledo y al que, unos años después, le tocó venir a la Diócesis de Málaga. En principio era para tres años, pero aquí sigo sirviendo en lo que se me pida desde 1999. Soy de una familia sencilla, de un pueblo (Urda) cuya historia está relacionada con la diócesis, pues el que fuera nuestro obispo D. Antonio Dorado también era natural de allí.
Ya es más malagueño que toledano.
Me gusta mucho el ambiente de Málaga, su gente, el carácter, la alegría, la ganas de vivir… Y de Toledo, tengo esa parte un poquito manchega de “a veces Quijote y a veces Sancho”; de soñador, por un lado, pero también un poquito con los pies en el suelo. Intento descubrir lo bueno de los dos sitios, pero sí, me siento ya más malagueño.
¿Cómo vivió su nombramiento como vicario general?
Con mucha paz, porque ya llevaba unos años de vicario episcopal con
D. Jesús y trabajando en estos primeros meses de D. José Antonio. Cuando este me llamó y me dijo: «Javi, tengo un mal pensamiento para ti», yo le dije: «pues lo que usted vea». No me quejé de nada antes, tampoco me quejo de esto. Me he puesto a su disposición y a disposición de la Iglesia de Málaga para lo que pueda ayudar. También lo vivo con agradecimiento a mi predecesor, Antonio Coronado, por sus muchos desvelos y su buen hacer.
«Cuando D. José Antonio me llamó y me dijo: “Javi, tengo un mal pensamiento para ti”, yo le dije: “pues lo que usted vea”. Me he puesto a disposición de la Iglesia de Málaga para lo que pueda ayudar»
¿Cómo interpreta su nombramiento y, en general, el perfil del nuevo equipo de gobierno de la diócesis?
Ha habido un cambio estructural. Hemos pasado de las vicarías sectoriales a las territoriales para facilitar el acompañamiento de la diócesis a las parroquias. Es un nuevo estilo, desde este modelo sinodal que está implementando la Iglesia Universal. El vicario general sigue haciendo lo mismo que antes: es el moderador de la curia, el que está más cercano al Obispo y al tanto de los acontecimientos; pero además se trata de acompañar a los otros vicarios para que lleven adelante esa tarea de acercar a la Iglesia a toda aquella gente, tanto sacerdotes como laicos, que puedan haberse sentido, a veces, un poco abandonados, especialmente en los pueblos.
La sociedad malagueña es potentísima, salimos en todos los ránkings, pero también hay mucha pobreza, soledad, mucha falta de esperanza. ¿Qué tiene la Iglesia de Málaga que aportar?
Primero, lo que acabas de decir: esperanza, pero también presencia. La esperanza no es solo un concepto bonito, sino que se tiene que concretar en presencia en esos lugares de mayor pobreza o de mayor necesidad. Tenemos nuestra Cáritas Diocesana que lo hace muy bien, nuestras Cáritas parroquiales, pero también tenemos nuestros sacerdotes ahí, al pie del cañón, que están cercanos a esa realidad de la gente más necesitada.
¿Un vicario general es el ejecutor de las órdenes del Obispo o el hermano mayor de los curas, para hacerle llegar sus peticiones al Obispo?
Tiene que ser las dos cosas, ¿no? Lógicamente, es el hombre de confianza del Obispo, tiene casi las mismas capacidades jurídicas que él, pero por otro lado tiene que estar ahí, acompañando y queriendo a los hermanos curas. Tiene que ser un hombre de confianza también de los curas. No ser solo una persona sentada en un despacho, sino que se ocupe de que sea un despacho abierto para que la gente vaya.
En su homilía en las últimas ordenaciones, D. José Antonio pedía a los curas «disponibilidad confiada a los planes de Dios, “en estos tiempos de cambios en los que nos inquieta una llamada del Obispado”». Usted tendrá que haber hecho ya muchas de esas llamadas, y más de una vez, el inquieto habrá sido usted…
Cierto, porque detrás de un cambio o de un nombramiento hay una historia, una persona. Puede que uno, desde fuera, lo perciba como una necesidad, pero al que está viviendo ese cambio desde dentro le supone, quizá, alejarse de la familia o dejar esa otra familia que ha ido formando durante años en la parroquia. Somos humanos y eso duele. Hacer un traslado, una mudanza, empezar de nuevo -dependiendo de la edad- es más fácil o más complicado, pero podemos decir que la disponibilidad ha sido máxima. El clero de Málaga ha sido muy generoso ante los cambios que se les han propuesto.
¿Qué le ilusiona más de esta nueva etapa?
Pues el poder ayudar. Tengo la conciencia de no haber buscado nunca ningún cargo y sí haber descubierto que, muchas veces, los cargos son cargas que el Señor me pone, no como una cruz, sino como un acto de confianza en mí, a través del obispo. Espero estar tranquilo por las noches, cuando haga el examen de conciencia y diga que he intentado hacerlo bien, ayudar al otro, aunque a veces no me salgan bien las cosas o haya que tomar decisiones que no sean del agrado de todos.
«El estilo sinodal nos hace ver que todos somos corresponsables, que la Iglesia es de todos, que aunque haya una jerarquía, esta necesita de todos para llevar adelante la tarea de anunciar el Evangelio»
La conversión sinodal a la que nos ha invitado la Iglesia no es una moda pasajera, sino que viene para quedarse. ¿Cómo hacerlo?
No es pasajera porque ya estaba. Desde los Hechos de los Apóstoles ya se ponían juntos a rezar para tomar decisiones. Luego, en 20 siglos de historia de la Iglesia, ha habido de todo, pero creo que es un estilo que tenemos que asumir, porque es el estilo que nos hace ver que todos somos corresponsables, que la Iglesia es de todos, que, aunque haya una jerarquía, esta necesita de todos para llevar adelante la tarea de anunciar el Evangelio. Yo creo que esto nos puede espabilar. Creo que puede ser un momento bonito en la Iglesia. A lo mejor no somos más, pero somos muchos. Y siendo tantos, podemos hacer muchas cosas por el bien de los demás, no solo de la Iglesia, sino de toda la sociedad. Y en el estilo se tiene que notar la alegría de ser cristianos.
Su trabajo es también muy importante para mantener la comunión entre sacerdotes, laicos, movimientos, asociaciones. Debe de ser difícil.
Ya desde mi anterior responsabilidad como vicario de Evangelización, mi trabajo es ser árbitro en vez de juez. Tengo que ser ese nexo entre dos posiciones enfrentadas en un momento determinado e intentar acercar a la gente la idea de que estamos aquí no para tener más o menos poder, sino para poder servir más y mejor. A veces nos podemos olvidar en las instituciones de que quien tiene que estar en el centro es el Señor, y hay escritos y peticiones que me llegan en las que no se habla ni de Jesús. Tenemos que ponerlo a Él en el centro, que Jesús sea el motor que impulse la vida de nuestra Iglesia, de nuestras asociaciones, instituciones, parroquias, hermandades y cofradías.
Por cierto, ¿cómo se lleva con estas últimas? ¿Cómo las valora?
Desgraciadamente no he tenido nunca cofradías en los encargos que he tenido en la diócesis ni en las parroquias, pero sí que valoro muy positivamente lo que hay y el motor que significa la religiosidad popular. ¿Que tenemos que seguir ayudándonos a crecer? Seguro que sí; pero que hacen una labor fundamental, también se lo agradezco y se lo aplaudo.
En febrero fue nombrado delegado episcopal para la Casa Diocesana, sin duda, una gran plataforma evangelizadora en nuestra Diócesis. ¿Seguirá al frente de ella?
No, el día que el Obispo me pidió ser vicario general me anunció que la Casa quedaría en manos de quien la asumió ya jurídicamente hace meses, la Fundación Victoria. Yo he ido haciendo el proceso y acompañando en este tiempo, pero ya se consuma el traspaso de su gestión a la Fundación y, sobre todo, a su presidente, Miguel Ángel Criado, que está haciendo un trabajo increíble. Nuestra Casa Diocesana es un orgullo y hay que agradecer su trabajo a la anterior directora, Inmaculada Román. Recuerdo a un Obispo que daba ejercicios por toda Europa, que nos dijo que posiblemente la mejor casa de ejercicios de todo el continente era la Casa Diocesana de Málaga; por sus instalaciones, por sus servicios y por la gente que la atendía. Creo que es algo tan potente que lo tenemos que cuidar y conservar y que seguro que en esta nueva etapa se seguirá haciendo.