Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:
Dios cuenta contigo. No es solo el lema de la Jornada de la Iglesia Diocesana 2026; es una invitación personal que el Señor dirige a cada uno de nosotros. Todos, todos, todos, tenemos un lugar, una misión y unos dones que ofrecer para que el Evangelio siga llegando a cada rincón de nuestra tierra. Nadie sobra en la Iglesia.
Nadie sobra en nuestras parroquias y comunidades, pues la diócesis de Málaga no es una realidad lejana ni una institución ajena. Es nuestra familia en la fe, el hogar donde hemos recibido el anuncio de Jesucristo, donde celebramos los sacramentos, compartimos la esperanza y aprendemos a vivir como hermanos. Por eso, cuidar de la diócesis es cuidar de nuestra propia casa. Y una familia solo crece cuando todos sus miembros participan, colaboran y se sienten responsables de su presente y de su futuro.
El subtítulo de esta campaña expresa con acierto esa llamada: «Tu diócesis, tu familia: un compromiso de todos, como Iglesia viva y corresponsable, al servicio de la misión». La corresponsabilidad no consiste únicamente en ayudar cuando hace falta, sino en sentir como propias las alegrías, los desafíos y las necesidades de la comunidad eclesial. Significa ofrecer nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestra oración y también nuestros recursos para que la misión de la Iglesia pueda seguir desarrollándose con libertad y generosidad.
«La corresponsabilidad no consiste únicamente en ayudar cuando hace falta, sino en sentir como propias las alegrías, los desafíos y las necesidades de la comunidad eclesial. Significa ofrecer nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestra oración y también nuestros recursos»
En su reciente visita a España, el papa León XIV nos dejó una reflexión que merece ser acogida con profundidad: «Una fe que no se traduce en el compromiso cotidiano de transformar las realidades diocesanas se convierte en un museo del pasado». Sus palabras nos recuerdan que la fe auténtica siempre se convierte en servicio, participación y entrega. Una Iglesia viva no se sostiene gracias al esfuerzo de unos pocos, sino por el compromiso ilusionado de todo el Pueblo de Dios.
En nuestra diócesis de Málaga encontramos cada día ejemplos de esta corresponsabilidad: parroquias abiertas, catequistas entregados, voluntarios, sacerdotes con “olor a oveja”, religiosos comprometidos, familias que testimonian, jóvenes y mayores que entregan lo mejor de sí mismos para anunciar a Cristo y servir a los más necesitados. Esa riqueza es fruto de muchos corazones que han respondido con generosidad al Señor.
Hoy esa llamada vuelve a resonar para cada uno de nosotros. Dios sigue contando contigo. La Iglesia también. No te quedes al margen. Tu presencia, tu oración, tus talentos, tu compromiso y tu colaboración económica hacen de nuestra diócesis una familia más unida, una Iglesia viva y una comunidad misionera. Porque la misión es de todos y para todos.
La jornada comenzó con la Misa del Espíritu Santo en la Iglesia de San Dionisio y continuó con el acto académico en la Sala Pescadería Vieja, donde el Obispo de Asidonia-Jerez impartió la lección inaugural «San Dionisio Areopagita y el dilema de León XIV».
La Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez celebró ayer, martes 3 de noviembre, la apertura solemne del curso académico 2026-2027, una jornada que contó con la participación de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, encargado de impartir la lección inaugural dedicada a la figura de San Dionisio Areopagita y su relación con los desafíos de la sociedad contemporánea.
Los actos, previstos inicialmente para el pasado 29 de octubre, habían sido aplazados por la institución académica con motivo del trágico accidente ferroviario ocurrido en la provincia de Toledo, como muestra de respeto y tributo a sus víctimas.
La jornada comenzó a las 18:30 horas en la Iglesia de San Dionisio Areopagita, con la celebración de la tradicional Misa del Espíritu Santo, con la que la institución encomienda el comienzo de su actividad académica.
En su homilía, Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, comenzó recordando la tradición de la Iglesia de celebrar la Misa del Espíritu Santo al inicio de los cursos académicos y pastorales, una práctica que se remonta a la Edad Media. En este sentido, explicó que invocar al Espíritu Santo al comenzar un nuevo curso supone acoger la promesa de Jesucristo de no dejar solos a sus discípulos, enviándoles al Paráclito como defensor y guía.
A partir de esta reflexión, el prelado profundizó en tres enseñanzas fundamentales de Jesucristo sobre el Espíritu Santo, relacionándolas con la misión de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras. La primera de ellas fue la importancia de hacer memoria, recordando las palabras del Señor: «Él os irá recordando todo lo que os he dicho».
Monseñor Rico Pavés destacó que «para alcanzar sabiduría necesario es hacer en primer lugar memoria», explicando que este ejercicio permite traer al presente las enseñanzas de Jesucristo y reconocer la luz que continúan ofreciendo. En este contexto, señaló que la memoria del curso anterior, habitual en los actos académicos, no debe limitarse a enumerar las actividades realizadas, sino que, desde una perspectiva de fe, ha de permitir reconocer la presencia de Dios en el camino recorrido.
Por ello, pidió al Señor que la Real Academia de San Dionisio no deje nunca de hacer memoria de su bondad y que cada uno de sus miembros, desde sus respectivas competencias y conocimientos, reconocidos como dones recibidos, contribuya al bien común.
En segundo lugar, el Obispo se detuvo en la promesa de Jesucristo de que el Espíritu Santo guiará a sus discípulos hasta la verdad plena. A partir de estas palabras, subrayó la importancia de reconocer la primacía de la gracia y de acoger los dones de Dios para ponerlos al servicio de los demás.
En este punto, hizo referencia al año jubilar que, según recordó, celebra la familia franciscana con motivo del octavo centenario del tránsito de san Francisco de Asís, destacando el lema «Don recibido, vida entregada» como expresión de la actitud de quien se deja conducir por el Espíritu Santo. «No es posible entregar la propia vida, no es posible dar, no es posible contribuir al bien de los demás si no abrimos nuestro corazón primero al don del Señor», afirmó.
Asimismo, Monseñor Rico Pavés explicó que el Espíritu Santo impulsa al ser humano a progresar y ayudar a otros a avanzar hacia su verdadera meta. En este sentido, recordó que la condición humana está llamada a una plenitud que supera los límites de este mundo, pues el entendimiento busca una verdad que trasciende lo temporal, la voluntad aspira a un bien que no se agota en las realidades pasajeras y los afectos están orientados hacia una belleza que supera los límites del tiempo y del espacio.
«Hemos sido creados para el Señor y andaremos inquietos mientras no nos dejemos conducir en docilidad por el Espíritu Santo a esta verdad de Dios que ilumina nuestra propia verdad, la de la historia y la del mundo», expresó el prelado.
La tercera enseñanza estuvo centrada en la misión de dar testimonio de Jesucristo. Recordando las palabras del Señor antes de su Ascensión, «cuando recibáis la fuerza del Espíritu Santo, seréis mis testigos», el Obispo destacó que el conocimiento y la búsqueda de la verdad deben ir acompañados de un testimonio auténtico.
Para profundizar en esta idea, citó una enseñanza de san Pablo VI, pronunciada en 1975, según la cual «en nuestro tiempo, hoy, se sigue más a los testigos que a los maestros, y si se sigue a los maestros es porque primero son testigos».
A partir de esta reflexión, Monseñor Rico Pavés pidió que los miembros de la Real Academia de San Dionisio, desde sus diferentes ámbitos de conocimiento, se dejen guiar por el Espíritu Santo y ofrezcan un testimonio auténtico, «mostrándose como buscadores honestos de la verdad».
En la parte final de su homilía, el prelado profundizó en las lecturas proclamadas durante la Eucaristía, destacando dos orientaciones para el nuevo curso académico. La primera, tomada de la carta de san Pablo a los Filipenses, fue la invitación a tener los mismos sentimientos de Cristo, quien se humilló y asumió la condición humana hasta la muerte en la cruz.
Desde esta enseñanza, el Obispo recordó que la humildad constituye una actitud fundamental para avanzar en el conocimiento y en la búsqueda de la verdad. «Solo el que se abaja, el que se hace pequeño, será capaz de alcanzar la grandeza del conocimiento que el Señor nos propone», manifestó.
La segunda orientación estuvo centrada en el Evangelio, a partir de la parábola de los invitados al banquete. Monseñor Rico Pavés recordó que quienes habían sido invitados rechazaron la invitación, mientras que el Señor abrió las puertas de su casa a quienes habitualmente quedaban excluidos.
En este sentido, exhortó a los presentes a no desaprovechar las oportunidades que Dios ofrece y a poner el conocimiento al servicio del encuentro con Jesucristo. «No desaprovechemos las oportunidades que el Señor nos ofrece en el tiempo presente para abrir las puertas del conocimiento de Cristo a nuestro mundo», afirmó.
Finalmente, el Obispo expresó su deseo de que la Real Academia de San Dionisio sea un espacio en el que la búsqueda de la verdad permita a muchas personas encontrarse con Jesucristo, dejándose conducir por el Espíritu Santo.
«Hagamos de la Academia un lugar donde, en la búsqueda de la verdad, muchos, en docilidad al Espíritu Santo, puedan seguir encontrándose con Jesucristo nuestro Señor», manifestó.
Monseñor Rico Pavés concluyó su homilía encomendando esta misión a la Santísima Virgen María, a quien presentó como ejemplo de docilidad al Espíritu Santo.
Apertura solemne del curso académico 2026-2027
Tras la Eucaristía, los actos continuaron en la Sala Pescadería Vieja de Jerez de la Frontera, donde tuvo lugar la sesión solemne de apertura del curso académico, presidida por Ana María Orellana Cano, presidenta de la Real Academia de San Dionisio.
El encuentro contó con la asistencia de miembros de la institución académica y representantes de distintos ámbitos de la sociedad jerezana, entre ellos la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo.
La sesión comenzó con un minuto de silencio y oración en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Toledo y sus familiares, en continuidad con el motivo que había llevado a aplazar los actos de apertura.
Durante el encuentro, Ana María Orellana Cano dirigió unas palabras a los asistentes con motivo del inicio del nuevo curso. Posteriormente, Francisco Antonio García Romero, vicepresidente de Letras, dio lectura a la memoria de actividades correspondiente al curso académico 2025-2026, en ausencia del secretario general, Eugenio Vega Geán.
«San Dionisio Areopagita y el dilema de León XIV»
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la intervención de Monseñor José Rico Pavés, quien pronunció la lección inaugural titulada «San Dionisio Areopagita y el dilema de León XIV».
Durante su conferencia, el Obispo de Asidonia-Jerez profundizó en la figura y el pensamiento de San Dionisio Areopagita, estrechamente vinculado a la identidad religiosa e histórica de Jerez, y abordó la vigencia de sus enseñanzas ante los interrogantes que plantea la sociedad actual.
El prelado diocesano relacionó el pensamiento dionisiano con los desafíos contemporáneos, especialmente los vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial y la necesidad de situar la dignidad de la persona humana en el centro de la reflexión.
Asimismo, su intervención permitió acercar a los asistentes a la tradición teológica cristiana y a la importancia del diálogo entre la fe, la razón y la cultura, mostrando cómo el pensamiento de San Dionisio continúa ofreciendo elementos para reflexionar sobre la condición humana y su vocación de trascendencia.
La conferencia inaugural de Monseñor José Rico Pavés puede visualizarse íntegramente en el siguiente enlace:
Con esta jornada, la Real Academia de San Dionisio dio comienzo a un nuevo curso de actividad científica, artística y cultural, reafirmando su compromiso con la promoción del conocimiento y su contribución a la vida intelectual de la ciudad.
La participación de Monseñor José Rico Pavés puso de manifiesto, una vez más, la importancia del encuentro entre la fe y la cultura, así como la actualidad del pensamiento cristiano para abordar los grandes interrogantes de nuestro tiempo.
Cinco parroquias del Arciprestazgo de Castilleja de la Cuesta celebraron el pasado fin de semana Holywins, con motivo de la solemnidad de Todos los Santos. Las comunidades de Nuestra Señora de la Encarnación y Nuestra Señora de Lourdes y San Juan de Dios, en Bormujos; Santiago y Purísima Concepción, en Castilleja de la Cuesta; San Benito y Santo Domingo de Guzmán, en Castilleja de Guzmán; y Nuestra Señora de la Estrella, en Valencina de la Concepción, se sumaron a esta iniciativa para acercar a los más pequeños al testimonio de los santos y celebrar la santidad desde la alegría.
El arcipreste de Castilleja de la Cuesta, Ángel F. Barquín, valoró especialmente que las cinco comunidades compartieran esta experiencia: «Como arcipreste estoy muy satisfecho que haya una misma sintonía y que se compartan estas experiencias entre unos y otros. Es para mí un signo de unidad en la fe y sobre todo es una respuesta clara y esperanzadora para el mundo que nos está tocando vivir».
Barquín destacó también el papel de las parroquias en un territorio que continúa creciendo: «Nuestro arciprestazgo está creciendo por todos lados con nuevas familias, proyectos empresariales, educativos, universidades, laborales en todos los sentidos, y sobre todo estas poblaciones al engrandecerse tanto y tan rápido civilmente no están dejando de ser un referente religioso y cultural del sentir de nuestras poblaciones, y eso es fruto de un esfuerzo colectivo que no valoramos lo que debiéramos».
Una celebración para toda la familia
En la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, de Bormujos, la celebración reunió a niños, catequistas y familias en una jornada de convivencia. Su párroco Ángel F. Barquín, destacó la buena acogida de la propuesta: «Ha sido un día precioso, muy intenso, pero la verdad que no deja uno de sorprenderse de cómo algo tan sencillo y sin apenas esfuerzo ha causado tanta repercusión en toda la feligresía».
Asimismo, subrayó la participación de los más pequeños y de sus padres: «Los niños todos han disfrutado y han comprendido en su entendimiento lo que se celebraba, no solo los que lo han preparado sino el resto de los grupos. Los padres han disfrutado muchísimo y ha sido un día extremadamente familiar. Mucha gente, muy buen ambiente y sobre todo de una forma lúdica y sencilla hemos celebrado algo tan nuestro como es la fiesta de Todos los Santos. El año que viene tendremos más».
Por su parte, la parroquia de Santiago y Purísima Concepción, en Castilleja de la Cuesta, celebró una nueva edición de Holywins, una iniciativa que, según explicó su párroco, Alfonso Filiberto, cumplió ya cinco años en la localidad. El sacerdote valoró especialmente la implicación de las familias y su participación en la Eucaristía y en la posterior procesión con el Niño Jesús.
«Holywins no es solamente una actividad para los niños, sino también una oportunidad para que las familias se acerquen a la parroquia, compartan la fe y descubran que la Iglesia es una casa de puertas abiertas para todos», señaló. En este sentido, destacó la importancia de ofrecer espacios de encuentro que acerquen a los más pequeños a Jesús.
El párroco expresó también su satisfacción por la respuesta de la comunidad: «Ver la iglesia hoy llena de niños, escuchar sus voces, contemplar su alegría y ver tantas familias participando, pues es una enorme satisfacción y una gran esperanza».
Los santos, amigos de Dios
En la parroquia de San Benito y Santo Domingo de Guzmán, en Castilleja de Guzmán, Holywins se celebró por segundo año consecutivo. Su párroco, Francisco Javier Arellano, explicó que la actividad comenzó en las catequesis de la semana previa, en las que se trabajó el tema de la santidad y se presentó a los niños la vida de distintos santos.
Después, se invitó a los participantes a acudir vestidos como sus santos favoritos a la Eucaristía dominical. Durante la celebración, los niños se presentaron ante la comunidad parroquial y explicaron quiénes eran y qué había caracterizado la vida de esos amigos de Dios.
Arellano explicó el sentido catequético de la propuesta: «En la celebración eucarística les hablo de cómo los santos son los amigos de Dios, aquellos que vivieron el mandato del Amor a Dios y al prójimo». Además, destacó que la actividad permite recordar que la santidad también está presente en las personas que nos rodean y que todos estamos llamados a ser amigos del Señor.
La jornada finalizó con un momento festivo en el atrio del templo, donde los participantes compartieron una bolsa de dulces. Para el párroco, se trata de «una buena pedagogía para celebrar la vida, la amistad con el Señor, la comunión con ellos y entre nosotros».
Fiesta de los santos
Por su parte, la Parroquia de Nuestra Señora de la Estrella, en Valencina de la Concepción, celebró su tradicional Fiesta de los Santos, una iniciativa que comenzó en 2014 con el propósito de poner en valor la solemnidad de Todos los Santos. Según explicó su párroco, Félix Casanova, «no es un anti Halloween, sino una reclamación de la importancia del día de Todos los Santos como un día de alegría y esperanza, y no como el día después de Halloween ni como la antesala del día de los difuntos».
La celebración mantuvo algunas de las actividades que forman parte de ella desde sus comienzos. La Eucaristía incluyó una presentación de los santos durante la homilía y, al finalizar, se entregaron premios a todos los participantes disfrazados, además de reconocimientos especiales. También se organizaron juegos en la plaza, con premios y una lluvia de dulces. En estas actividades colaboraron los grupos de catequesis de tercero y cuarto de Confirmación, encargados respectivamente de la entrega de premios y de los juegos.
Una Iglesia que descubre a los santos de la puerta de al lado
También la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes y San Juan de Dios, en Bormujos, se sumó a esta celebración. Su párroco, Óscar Díaz, destacó la importancia de acercar a los niños la diversidad de caminos por los que se puede vivir la santidad. «La multitud de los santos nos recuerda que hay tantos caminos para llegar a la santidad como personas. La Iglesia nos pone como ejemplo de vida a los santos canonizados, pero, como nos enseñó el papa Francisco, en el día a día hemos de reconocer a los santos de la puerta de al lado, anónimos, pero que nos edifican y dan ejemplo».
Los niños participaron en la celebración vestidos de diferentes santos, mostrando que la santidad no es una realidad lejana, sino una llamada que puede hacerse presente en la vida cotidiana. La jornada terminó con una fiesta en el patio parroquial, en la que pequeños y mayores compartieron un momento de convivencia.
«Dios cuenta contigo».El lema del Día de la Iglesia Diocesana de este año invita a mirar más allá de las estructuras y las cifras para descubrir una realidad construida con la participación de miles de personas. Sacerdotes, religiosos, catequistas, voluntarios, trabajadores, familias y fieles que comparten su tiempo, sus capacidades y sus bienes hacen posible la misión de la Iglesia en Sevilla. Una misión que se expresa en la celebración de la fe, la educación, la evangelización y, especialmente, en la atención a quienes más lo necesitan.
La revistaNuestra Iglesia, publicada por el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española, ofrece una radiografía de esta actividad a través de los datos correspondientes al ejercicio 2025. Entre las cifras más significativas destaca la atención prestada a 210.924 personas a través de 357 centros. Un dato que permite dimensionar el alcance social de la Archidiócesis y que, según advierte la propia publicación, representa solo una parte de la actividad.
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, recuerda en su carta con motivo de esta jornada que «la Archidiócesis de Sevilla es nuestra familia y que cada bautizado está llamado a aportar su propio don a la misión común». Una invitación a comprender que la Iglesia no es únicamente una institución, sino una comunidad viva en la que todos tienen un lugar y una responsabilidad.
Dios cuenta contigo
La Archidiócesis hispalense presenta así, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, una realidad plural, sostenida por miles de personas y comunidades que hacen posible su misión en ámbitos muy diversos. Desde la atención a las personas sin hogar hasta la educación de niños y jóvenes; desde la celebración de los sacramentos hasta la conservación del patrimonio; desde la catequesis parroquial hasta la cooperación internacional, la Iglesia está presente en la vida de la sociedad.
En su carta dominical, monseñor Saiz invita a los fieles a preguntarse: “¿Cómo puedo responder a la llamada de Dios sobre mí?”. Y recuerda que “necesitamos de tu ayuda. La Iglesia de Sevilla necesita de cada uno de nosotros”.
Una invitación vinculada con las palabras del papa León XIV, recogidas en la presentación de la revista, sobre la importancia de que cada bautizado aporte su propio don a la misión común. El Santo Padre advierte que «una fe que no se traduce en el compromiso cotidiano de transformar las realidades diocesanas se convierte en un museo del pasado».
El Día de la Iglesia Diocesana es, por tanto, una oportunidad para reconocer el trabajo de quienes ya colaboran y para animar a más personas a implicarse en la vida de sus comunidades. Porque detrás de cada parroquia, cada proyecto social, cada colegio, cada celebración y cada iniciativa pastoral hay personas que hacen posible que la Iglesia siga acompañando y sirviendo.
Como concluye el arzobispo de Sevilla, «Dios cuenta contigo. Sevilla cuenta contigo. Nuestra Iglesia cuenta contigo».
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, bendijo el pasado viernes, 30 de octubre, los nuevos murales de la Casa Sacerdotal ‘Santa Clara’. Se trata de una serie de quince figuras de gran tamaño que muestra un conjunto de santos hispalenses en torno a la patrona de Sevilla, la Virgen de los Reyes. Concretamente los santos representados son: el beato padre Torres Padilla, santa María de la Purísima, santa Ángela de la Cruz, san Leandro, san Isidoro, el beato Marcelo Spínola, san Juan de Ribera, san Fernando, santa Justa, santa Rufina, san Hermenegildo, san Laureano, san Diego de Alcalá y san Manuel González. Además, también se colgó la imagen de los mártires sevillanos del siglo XX, beatificados en 2023 en la Catedral de Sevilla en una ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.
El director de la Casa Sacerdotal ‘Santa Clara’, Enrique Barrera, ha explicado que los murales de los santos hispalenses «no solo son un elemento que invita a la reflexión, sino un estímulo de oración para la vida de los sacerdotes que residen en este hogar, así como para todas las personas que allí trabajan o que lo visitan».
Proceso creativo
El autor del conjunto pictórico es el reconocido pintor Juan Palomo, junto a su hija Teresa Palomo, que con estos murales han pretendido atraer el recuerdo del Cielo y que, con ello, “aumente nuestra esperanza, nuestra fe y nuestra caridad en nuestro vivir cotidiano”.
En su obra han querido usar colores cálidos, ocres, amarillos y rojos, con formas planas, estilizadas y sintéticas, “porque entiendo el arte sacro como un arte simbólico, no narrativo, por eso no tiene una concepción realista”, explica Juan Palomo. Por su parte, el empleo de planos dorados en los fondos y en los nimbos “hace presente la luz divina, al igual que la transparencia, que es una metáfora de la santidad”.
El autor reconoce que representar la imagen gótica de la Virgen de los Reyes con este lenguaje pictórico “ha sido un reto interesante a nivel artístico”. Como recursos empleados, destaca “la perspectiva jerárquica, su centralidad y el color rojo de su manto decorado con variadas texturas visuales y estrellas y la simplicidad de sus formas, que han contribuido a ser el centro de toda la composición”.
En cuanto a trabajar junto a su hija, asegura que ha sido una experiencia de trabajo “intenso y enriquecedora”, y recuerda el entusiasmo que les causaba ir viendo cada día “cómo esas enormes paredes blancas se iban llenando de colores y formas”.
Finalmente, para el artista estas pinturas murales han supuesto la posibilidad de poner al servicio de la Iglesia y de la fe su don con la pintura, “convencido de la necesidad del arte en nuestra sociedad como expresión de la belleza. Y la belleza, como decía Pablo VI, infunde la alegría y la esperanza en el corazón de los hombres”.
Tras el acto de bendición, el arzobispo de Sevilla compartió un almuerzo con los sacerdotes residentes en la Casa Santa Clara y destacó la importancia de este espacio como lugar de memoria, oración y cuidado mutuo para los presbíteros mayores de la Archidiócesis hispalense.
El recién creado Instituto para la Sustentación del Clero se ocupará de garantizar que los fondos de ese Día van para dicho fin, como parte de su función de cuidado a los sacerdotes, en este caso mayores que allí residen.
La colecta de la Eucaristía el 8 de noviembre va destinada al Día de la Iglesia Diocesana, que, en el caso de Granada, se destinará íntegramente a la reforma de la Casa Sacerdotal, ubicada en la Plaza de Gracia. “Que se tenga la plena tranquilidad de que se dinero para la reforma de la residencia sacerdotal no va a otro sitio, no va a tener otro destino, que no se va a poder gastar en otra cosa que no sean los gastos para la reforma de la residencia”, explica D. Antonio Luis Martín, párroco del Sagrario y secretario del recién creado Instituto para la Sustentación del Clero.
Este Instituto, cuya creación nace a propuesta de la Conferencia Episcopal Española y creado a finales del curso pasado en Granada, disponiendo ya de sus Estatutos, tendrá precisamente en la Casa Sacerdotal una de sus preocupaciones, por su vinculación con el presbiterio.
Foto archivo. Saludo de un sacerdote y una monja en la casa sacerdotal, hace unos años.
“Se nos ha encomendado cómo veríamos esa aportación de la Iglesia Diocesana, cómo podemos aportar nosotros ideas para que siga creciendo la ayuda, en este caso a la casa sacerdotal. Pero, no es que sean dos cosas distintas, sino que una única cosa: el cuido de los sacerdotes, en donde por una parte el cuido físico será en la casa sacerdotal y, por otra parte, el cuido a largo plazo lo hará este Instituto de Sustentación del Clero”, explica D. Antonio Luis.
En este Día de la Iglesia Diocesana, que celebramos con el lema “Dios cuenta contigo”, se nos invita a renovar nuestro compromiso con una Iglesia cercana, participativa y al servicio de la misión, siendo cada uno generoso en la entrega de su tiempo, sus cualidades, su oración y su apoyo económico: “Tu diócesis, tu familia. Un compromiso de todos, como Iglesia viva y corresponsable, al servicio de la misión”. Un Día del que sentirse parte de una comunidad viva como miembros bautizados, que es la familia nacida de la fe en Jesucristo.
Carta del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en el Día de la Iglesia Diocesana, que celebramos el 8 de noviembre de 2026.
Queridos hermanos y hermanas:
Este 8 de noviembre celebramos el Día de la Iglesia Diocesana bajo el lema «Dios cuenta contigo». Al escribiros, pienso en quienes sostenéis la vida de nuestras parroquias, muchas veces sin que se sepa vuestro nombre. Sé que muchos os habéis dicho alguna vez que tenéis poco que ofrecer, que os faltan tiempo o fuerzas. El Señor conoce vuestra vida y sabe cuánto bien puede nacer de vuestra respuesta.
El pasado 20 de junio, en la Asamblea Diocesana de Armilla, compartimos el trabajo realizado durante un año por grupos de nuestra diócesis. Ese esfuerzo tiene mucho que ver con lo que hoy celebramos: bautizados que dedican tiempo a escuchar juntos el Evangelio y a pensar cómo llevarlo a la vida de sus comunidades. Allí dimos paso a la etapa del Plan Pastoral dedicada a la Celebración, que nos ocupa este curso.
La Eucaristía está en el centro de este camino. En torno al altar aprendemos a recibir nuestra vida como un don y a ofrecerla con Cristo. Hasta allí llevamos lo vivido durante la semana, también aquello que nos preocupa y que apenas sabemos expresar. Compartir su mesa nos compromete con la vida de quienes la comparten con nosotros.
Desde aquellos días de agosto, cuando los terremotos sacudieron nuestra tierra, muchas familias siguen sufriendo sus consecuencias. A los daños en sus hogares y en nuestras iglesias se suma una preocupación que aún no ha desaparecido y que nos pide seguir a su lado. Quisiera que quienes padecen esta situación sintieran mi cercanía y la de toda la comunidad.
«Si un miembro sufre, todos sufren con él», escribe san Pablo (1 Co 12,26). Pertenecer a la familia diocesana nos pide esa disposición para compartir las cargas. Habrá quien pueda ayudar económicamente; para otros, será posible una visita o un rato de escucha. Cada uno ha de encontrar su manera de participar en la misión que recibimos en el bautismo: anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos y atender a quienes más lo necesitan.
Las páginas de Nuestra Iglesia permiten conocer mejor esa tarea. Presentan la actividad diocesana y los ingresos y gastos del ejercicio anterior. Quienes administramos los bienes de la Iglesia debemos explicar con claridad su destino: detrás de cada aportación está vuestra generosidad y la confianza con que la habéis entregado.
Gracias por seguir cuidando de esta Iglesia de Granada. Os pido que hagáis vuestra la invitación de este día y que busquéis en vuestra parroquia dónde podéis colaborar. Que la Virgen de las Angustias nos acompañe y nos enseñe a reconocer lo que nuestros hermanos necesitan de nosotros.
El 8 de noviembre, celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, con el lema “Dios cuenta contigo”, convocada para tomar conciencia de la corresponsabilidad de los bautizados, cada uno desde su vocación y estado de vida, y que en Granada se refleja en su intensa actividad pastoral, educativa, celebrativa y asistencial, entre otras.
Este domingo 8 de noviembre celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, este año con el lema “Dios cuenta contigo”. Es la llamada al compromiso desde la gratitud, ya que, la vida de las diócesis y parroquias solo se entiende desde la respuesta corresponsable de todos los bautizados, cada uno desde su propia vocación y estado de vida.
La Campaña de este año, coordinada desde la Conferencia Episcopal Española, pivota en torno a mensajes clave del Papa León XIV en su visita a España el pasado mes de junio. Un viaje apostólico en el que el Santo Padre destacó la importancia del compromiso de todo el Pueblo de Dios “aportando cada uno su don para la misión común”, consciente de que “una fe que no se traduce en el compromiso cotidiano de transformar las realidades diocesanas se convierte en un museo del pasado”.
TIEMPO, CUALIDADES, ORACIÓN Y APOYO ECONÓMICO La labor que la Iglesia realiza es posible gracias al tiempo, las cualidades, la oración y el apoyo económico de millones de personas. La oración es fundamental, porque constituye el alma de todo lo que hacemos. Con ella, los frutos son mayores y más permanentes.
El tiempo, que se entrega gratuitamente sin esperar nada a cambio. Una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, acompañar en silencio al que sufre… Un tiempo en el que compartimos nuestras cualidades, los dones y talentos que el Señor nos ha regalado.
También resultan necesarias las aportaciones económicas, con donativos puntuales y suscripciones periódicas, ya que, ayudan a sostener la labor social y espiritual de la Iglesia. En Granada, la colecta de este domingo día 8, va destinado a la reforma de la casa sacerdotal, donde residen los sacerdotes ya mayores, ubicada en la Plaza de Gracia.
EN GRANADA En nuestra Archidiócesis, ese tiempo, talentos y oración se concreta en una actividad pastoral, con la presencia de 288 sacerdotes y 950 religiosos y religiosas, 191 monjas de clausura, 37 seminaristas, 4 diáconos permanente, 18 monasterios, 1495 catequistas y 269 parroquias, junto con la catedral.
El Día de la Iglesia Diocesana nos recuerda lo que es la Iglesia, tanto en su actividad educativa (con 89 centros católicos concertados y diocesanos, 33.433 alumnos de centros concertados y diocesanos y 1.174 docentes, en el año 2025), como misionera (con 106 misioneros y 5 familias en misión), celebrativa (4299 bautizos, 1.945 confirmaciones, 4.470 primeras comuniones y 974 matrimonios).
En la acción pastoral y asistencial, Granada cuenta con 830 voluntarios de Cáritas, 105 de Manos Unidas, 4 centros para la defensa de la vida y la familia con 345 personas atendidas, y 21 casas para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad, que atienden a 1.427 personas. Otros 7 centros de asistencia a emigrantes, refugiados y prófugos, 22 centros de menores y jóvenes, y otros centros para la tutela de la infancia, y 9 centros para la promoción de la mujer y para víctimas de violencia conforman un botón de muestra de la Iglesia diocesana en Granada. Todos estos datos, ofrecidos en la revista “Nuestra Iglesia”, reflejan la respuesta corresponsable de todos los bautizados y disponible también en www.portantos.es
Cabe recordar que las aportaciones y donativos a las parroquias tienen una desgravación en el Impuesto de la Renta de hasta el 80%. Esto significa que, a partir de 250 euros, es posible deducirse hasta un 40% o hasta un 45% si el donativo es recurrente. Y con esta aportación ni Hacienda devuelve menos ni cobra más.
Más de 11.000 personas desde 2001 han tenido un hogar gracias a la colaboración del Cabildo y el trabajo de voluntarios “activos y efectivos” junto a las hermanas mercedarias
Fotografía: Casa de la Iglesia de Asidonia-Jerez, lugar donde serán los encuentros.
Los encuentros tendrán lugar mañana, 5 de noviembre, en la sede del Obispado de Asidonia-Jerez y permitirán intercambiar impresiones sobre cuestiones de interés para la sociedad jerezana.
Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, recibirá mañana, jueves 5 de noviembre, en la sede del Obispado, a representantes de las formaciones políticas del PSOE y de VOX de Jerez, a petición de dichas formaciones.
Estos encuentros ofrecerán una oportunidad para intercambiar impresiones y compartir inquietudes sobre asuntos que afectan a la sociedad jerezana, en un clima de diálogo, escucha y cordialidad.
Las visitas se enmarcan en las relaciones que la Diócesis de Asidonia-Jerez mantiene con los distintos sectores de la sociedad, favoreciendo espacios de encuentro y conocimiento mutuo en torno a cuestiones de interés común y al servicio del bien común.