María Anaya, María Victoria Alcaraz y Francisco Rodríguez se acercan a los micrófonos de la Delegación de Medios de Comunicación para compartir la labor que se realiza desde la albacería para la celebración de las fiestas patronales a la Virgen de la Victoria, Patrona de la ciudad y la diócesis de Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast completo.
Antonio Märquez, María Anaya, María Victoria Alcaraz y Francisco Rodríguez tras la grabación del podcast
E. LLAMAS
Ante la grave situación provocada por los incendios que en estos días afectan a distintos lugares de nuestra provincia de Huelva, quiero hacer llegar a todos mi cercanía y mi oración.
En estos momentos de preocupación, especialmente para las personas y familias que han tenido que abandonar sus hogares o que viven con temor ante la proximidad de las llamas, quiero asegurarles que la Iglesia de Huelva está cerca de ellos. Pedimos al Señor que proteja sus vidas, sus hogares y sus medios de subsistencia, y que permita que esta emergencia pueda ser superada cuanto antes.
Mi pensamiento y mi oración se dirigen también a quienes están sufriendo la pérdida o el daño de sus bienes y, de manera particular, a quienes puedan haber perdido su trabajo, sus cultivos, sus animales o parte de ese patrimonio natural que forma parte de la vida y de la historia de nuestros pueblos.
Quiero expresar asimismo nuestro profundo agradecimiento a todos los que están trabajando en primera línea contra el fuego: bomberos, efectivos del Plan Infoca, miembros de la Unidad Militar de Emergencias, Guardia Civil, Policía Nacional y Local, servicios sanitarios, Protección Civil, voluntarios y cuantos, desde sus responsabilidades, están poniendo sus conocimientos, su esfuerzo y hasta su propia seguridad al servicio de los demás.
A todos ellos, nuestro reconocimiento y nuestra oración.
En estos momentos debemos permanecer unidos, atender responsablemente las indicaciones de las autoridades y ofrecer nuestra colaboración allí donde sea necesaria. La solidaridad de todos será especialmente importante cuando llegue el momento de atender las consecuencias de esta emergencia y de acompañar a quienes hayan sufrido mayores pérdidas.
Pido a todos los fieles que como comunidad cristiana, encomendemos esta situación al Señor y de manera especial ruego a los sacerdotes para que tengan en cuenta la situación que estamos viviendo en la oración de los fieles de las Misas.
También quiero comunicar que las Hermanas de Belén han sido desalojadas y se encuentran en la Casa de Ejercicios Virgen de la Cinta de Huelva.
Pedimos la intercesión de la Santísima Virgen María, tan querida en todos nuestros pueblos. Que ella, Madre de misericordia y consuelo, acompañe a quienes sufren, sostenga a quienes trabajan para apagar el fuego y proteja a nuestra tierra.
Que Dios bendiga y proteja a Huelva y a todos sus pueblos.
Ha pasado más de una semana desde el drama humano e institucional que ha vivido nuestra Diócesis en Ceuta. He necesitado reposar y comprender el alcance de lo que hemos sufrido y, al mismo tiempo, intentar comprender, con mis luces, la repercusión que excede lo que los medios de comunicación han ido mostrando. Ahora, quiero transmitiros lo que he vivido y, al mismo tiempo, lo que os propongo como medida para toda la Diócesis, en la medida en que cada uno pueda llevarla a cabo. Son días, además, de descanso de un año intenso, lleno de incertidumbres, que nos ha afectado a todos.
En primer lugar, miro el desastre humanitario que ha generado la ambición y la corrupción. Nada nuevo bajo el sol. A un lado de la frontera estaban jóvenes sin futuro que se lanzaron hacia lo desconocido, sólo por consignas políticas o por promesas malintencionadas; adultos que aprovecharon el desgobierno para huir de las responsabilidades penales de su país, quizá por algún indulto premeditado pergeñado para esta ocasión; niños y niñas que, abandonados por sus familias se convierten en carne de cañón para depredadores; y, por el otro, personas que se han sentido vulneradas en su espacio, familias temerosas a que, al llegar la noche o en plena luz del día, entraron en su casa y reclamaron comida o una recarga de batería de móvil; comercios cerrados, miedo en los ojos, incertidumbre ante la posibilidad de que vuelvan a aparecer, y sobre todo, la rabia que genera la desprotección que deben garantizar quienes gobiernan. Como comprenderéis, todo un cóctel de emociones que podrían haber estallado en un conflicto mayor y, que, gracias a la serenidad del pueblo de Ceuta, no se ha dado.
En segundo lugar, brota en mi corazón la gratitud de la fe. Desde el primer instante, Santa María de África ha sido el baluarte donde consolidar el refugio, la brisa suave de Elías, que, en medio de la persecución, da la respuesta que todos nos hacemos ¿Dónde está Dios? Ni en el huracán, ni en el terremoto… Está en la dulzura de una Madre, que llora ante la muerte de su Hijo, mientras lo acoge en su regazo. He podido percibir cómo la Madre y Patrona de Ceuta, una vez más en la historia, se ha convertido en el faro que guía nuestro surcar los mares embravecidos.
Pero mi agradecimiento se dirige también al Papa que, en su mensaje del pasado domingo puso de manifiesto que lleva a Ceuta en su corazón, a los sacerdotes, a las parroquias, a los religiosos y las religiosas de Ceuta, a los voluntarios de la Casa San Antonio y también a los de Cáritas, y especialmente, a la Hermandad de la Patrona. Juntos hemos intentado dar un ejemplo de unidad en medio de tanta crispación. Es justo que demos todos un mensaje de gratitud a esta pequeña comunidad cristiana, para que reciban un aliento fuerte del resto de la Diócesis, para que mantengan vivo el testimonio de la fe. Quiero creer que, tanto la Ofrenda floral como la Función y la Procesión con la Imagen de Santa María de África no ha sido un suspiro fugaz, sino un catalizador para romper la inercia que genera el miedo, la chispa para tomar conciencia de lo que aporta la fe en la re-construcción de la ciudad, el mayor desafío que tiene la sociedad y la iglesia en este tiempo que el Señor nos regala.
Como propuesta de acción eclesial a esta crisis humanitaria y de confianza, creo necesario poner nuestra mirada en Dios. Cuando las potencias vecinas amenazaban la fragilidad de Israel, los Patriarcas y Profetas alzaban sus manos y rogaban la misericordia divina. Así también, Jesucristo lloró ante la destrucción de Jerusalén. Por eso, os exhorto a que, en todas las parroquias de la Diócesis se realice una Vigilia de oración por la Paz, la estabilidad y la Justicia en Ceuta, como ha sugerido el Papa León XIV, en la noche de la víspera de la Asunción de María.
Así se realizará en el Santuario de Santa María de África, y así deseo que pueda hacerse, de la forma más adecuada posible, para que todos los católicos de nuestra Diócesis puedan rezar, a partir de las primeras vísperas, con la intención no sólo de solicitar la protección de la Ciudad de Ceuta, sino para que tomemos consciencia de la importancia de madurar la fe recibida, y solicitar la luz necesaria para que, unidos, vivamos estos momentos como un nuevo inicio cultural, y no simplemente como una crisis, que ojalá fuera pasajera. Estos acontecimientos me parecen que muestran la profundidad del cambio de cultura que se está generando, por eso, ahora más que nunca necesitamos alzar la mirada y rezar juntos el Padrenuestro diciendo: ¡Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo!
La Catedral de Sevilla ha acogido este viernes el segundo día de la novena en honor a Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de Sevilla y su Archidiócesis. La celebración vespertina fue presidida por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. y concelebrada por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.
Mons. Ulloa centró su reflexión en el seguimiento de Jesucristo bajo el lema «Seguir a Cristo: el camino de la esperanza».
Partiendo del Evangelio de san Mateo —«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga» (Mt 16,24)—, el arzobispo panameño explicó que la experiencia de la fe no puede quedarse únicamente en la contemplación del Señor, sino que debe traducirse en una respuesta concreta de seguimiento.
«No basta contemplar a Cristo; es necesario decidirse a seguirlo. La contemplación siempre nos pone en camino, la luz recibida se convierte en misión y el amor, cuando es verdadero, termina haciéndose entrega», afirmó.
La cruz, consecuencia del amor
Durante su homilía, monseñor Ulloa quiso despejar una visión equivocada del sufrimiento cristiano. Recordó que Jesús no invita a buscar la cruz por sí misma, sino a amar como Él amó. En este sentido dijo que «la cruz no es el punto de partida del discípulo; la cruz es la consecuencia de haber decidido seguir a Cristo y amar como Él amó. No buscamos la cruz por sí misma. Buscamos amar», señaló.
A partir de esa idea, puso ejemplos cotidianos de quienes cargan con su cruz por amor: padres que se entregan por sus hijos, personas que cuidan a familiares enfermos, sacerdotes que sirven a sus comunidades o jóvenes que permanecen fieles al Evangelio en medio de un ambiente contrario a la fe. «El amor verdadero siempre cuesta, pero también es la fuente de las alegrías más profundas», subrayó.
«Toda la vida de María fue un seguimiento. Lo siguió en Nazaret, en Belén, en Egipto, en los caminos de Galilea y permaneció junto a Él hasta el Calvario, cuando casi todos habían huido», recordó. Por ello, destacó que la grandeza de la Virgen de los Reyes no reside únicamente en los honores que recibe, sino en su fidelidad constante al Señor.
«María es grande porque escuchó la Palabra, creyó, sirvió y permaneció fiel hasta el final. Y precisamente porque siguió siempre a su Hijo puede enseñarnos hoy a seguirlo también nosotros», afirmó.
Una llamada para la Sevilla que se prepara para su Patrona
El arzobispo de Panamá relacionó el mensaje evangélico con la inminente celebración de la solemnidad de la Asunción y la salida procesional de la Virgen de los Reyes. «Antes de que Sevilla siga a la Virgen por sus calles, conviene recordar que la Virgen pasó toda su vida siguiendo a Cristo. Esa es la fuente de toda su grandeza», expresó.
Añadió que la profunda devoción del pueblo sevillano hacia su Patrona ha ayudado durante generaciones a muchas personas a afrontar las dificultades con esperanza y fidelidad. «La devoción a Nuestra Señora de los Reyes no nos aparta de las exigencias de la vida; nos enseña a vivirlas con fe y esperanza», aseguró.
Sevilla y Panamá, unidas por la evangelización
Al final de su homilía, monseñor Ulloa evocó el vínculo histórico entre Sevilla y Panamá, recordando a los primeros evangelizadores que partieron desde la capital hispalense hacia América. «Gracias a su fidelidad, la fe llegó hasta nuestra tierra panameña. Nosotros somos fruto de personas que comprendieron que seguir a Cristo valía más que cualquier seguridad humana», manifestó.
Caminar detrás de Cristo
Antes de concluir la celebración, el arzobispo dirigió unas palabras de aliento a quienes atraviesan momentos de dificultad, recordando que Cristo no promete una vida sin sufrimiento, sino su presencia constante. «Quizá hoy Jesús no responda completamente a la pregunta del porqué del sufrimiento, pero sí nos dirige una invitación que puede cambiar nuestra vida: «Ven detrás de mí». No siempre hace desaparecer la cruz, pero promete acompañarnos», afirmó.
Finalmente, invitó a pedir a la Virgen de los Reyes la gracia de permanecer siempre fieles al Señor. «No que desaparezcan todas nuestras cruces, sino que nunca dejemos de seguir a su Hijo», concluyó.
La homilía terminó con una invitación que sintetizó el mensaje de la segunda jornada de la novena: «Quien sigue a Cristo de la mano de María descubre que ninguna cruz vivida por amor puede apagar la esperanza».
Como viene siendo tradición desde hace varios años, la Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando ha solicitado al Cabildo Catedral destinar la colecta extraordinaria de una de las jornadas de la novena a la Virgen de los Reyes a un proyecto solidario. En esta ocasión, los donativos irán destinados nuevamente a la Casa Regina Mundi, Institución Benéfica del Sagrado Corazón de Jesús, dedicada al cuidado de personas especialmente vulnerables.
La casa, situada en San Juan de Aznalfarache, acoge actualmente a 22 residentes, con edades comprendidas entre los 26 y los 97 años. Se trata de personas que, por distintas circunstancias personales, sociales o familiares, no pueden ser atendidas en otros recursos asistenciales y encuentran en Regina Mundi un verdadero hogar.
La hermana Elisa Salgado, superiora de la comunidad, explica que «somos cuatro religiosas, con un carisma basado en la confianza sin límites en el Corazón de Jesús y en la divina Providencia». Ese espíritu se traduce en una atención cercana y familiar a quienes llegan a la casa, muchos de ellos sin recursos económicos y sin una red familiar que pueda hacerse cargo de su cuidado.
Uno de los residentes es Miguel, que convive desde hace seis años en Regina Mundi. «Por circunstancias especiales su familia no podía atenderlo, pero sí cuenta con el apoyo afectivo de los suyos», explica la religiosa, reflejando cómo la institución complementa ese acompañamiento familiar con una atención integral y permanente.
Un hogar sostenido por la Providencia y la generosidad
El trabajo cotidiano de las religiosas sería imposible sin la colaboración de numerosas personas que ofrecen su tiempo y sus conocimientos de forma desinteresada. «Para la atención de estas personas es fundamental el apoyo de los voluntarios y colaboradores. Contamos con un gran número de ellos», afirma la hermana Elisa.
Actualmente, la comunidad recibe ayuda de personas que colaboran en la cocina, acompañan a los residentes, realizan labores de mantenimiento o aportan sus conocimientos profesionales en ámbitos como la medicina, el derecho o la gestión. Una red de voluntariado que permite mantener vivo el espíritu de servicio que caracteriza a Regina Mundi.
Una relación que nace con la propia historia de la casa
La vinculación entre Regina Mundi y la Asociación de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando se remonta prácticamente a los orígenes del centro. «La vinculación con la Asociación Virgen de los Reyes y San Fernando se remonta al comienzo de nuestra presencia en Sevilla», señala la superiora, quien agradece no solo la ayuda económica que reciben, sino también la cercanía y el acompañamiento constante de la asociación.
Una colecta para sostener una obra de misericordia
La colecta extraordinaria que se realizará el jueves 13 de agosto permitirá contribuir al sostenimiento de esta labor asistencial, que hunde sus raíces en las obras de misericordia y en el cuidado de quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
Permitidme que en medio de los calores estivales me haga, os haga, nos hagamos esta pregunta. La respuesta es sencilla: no lo es. Sin embargo, muchas personas no lo distinguen o no quieren verlo, incluso, los mismos sacerdotes, a veces nos comportamos como si fuera una profesión normal.
Si miramos a las personas trabajadoras que nos rodean nos damos cuenta que viven un ritmo de vida muy reglado: trabajo desde tal hora hasta otra, desde un día hasta el otro, un mes de vacaciones y si no puedo disfrutar todo el mes enseguida dicen “me deben tantos días”. Eso sí, están contando los días para que llegue la jubilación, y si pueden, la adelantan meses o años. Y del sueldo no digamos, siempre quejándose porque no perciben todo lo que quisieran. Naturalmente no hay que generalizar porque siempre hay excepciones, pero el común de los mortales respira de esa forma.
El sacerdocio es, y debe ser, una vocación que no se mide por los parámetros normales de cualquier trabajador. Veamos.
El sacerdote no tiene un horario de trabajo, debe estar disponible las 24 horas del día.
El sacerdote, aunque suele tener un día libre (el que puede), debe celebrar la Eucaristía cada día.
El Sacerdote tiene derecho a un mes de vacaciones, pero son muchos los que descansan una semana o quince días, pero de lunes a viernes, que el sábado y domingo hay que celebrar las misas dominicales y demás sacramentos.
El Sacerdote puede jubilarse a los 65 años, pero después de esa fecha sigue “trabajando” con normalidad hasta los 75 años. Y después de esa fecha sigue si la salud lo permite hasta el final. Hay meritísimos sacerdotes que con 80, 85, 90 años siguen al pie de obra. Podrían jubilarse, pero siempre siguen siendo sacerdotes.
En cuanto al sueldo, el que quiera ser rico que no se “meta a cura”.
Los sacerdotes tenemos un peligro, otro más. Y es que podemos cambiar nuestra vocación por un funcionariado, o sea, que nos podemos hacer funcionarios de lo sagrado y entonces todo cambia: tenemos horas de trabajo y fuera de ellas no podemos ser molestados, pretendemos hacer “guardias” los fines de semana para poder descansar como cualquier trabajador cuando nos toque, no perdemos ni un día de vacaciones porque nadie nos lo reconoce ni nos las “pagan”, estamos siempre protestando porque siempre queremos más paga, más dinero, más…
No todos los sacerdotes son iguales, ni mucho menos. No podemos catalogar a unos por lo que hacen otros. Estamos de una clase y de otra, los lectores se darán cuanta que es así.
Lo que sí debemos tener claro es que el sacerdote vocacionado es una persona alegre, que está dispuesta a servir a sus feligreses y a la Iglesia, que busca la manera de acercar al pueblo a Dios y Dios al pueblo, que los problemas son menos y que es capaz de superarlos.
Y aunque el sacerdote es una persona vocacionada no es un “bicho raro” es como tú: le gusta divertirse sanamente, salir con los amigos-as, tomarse una cerveza, hacer deporte, leer un buen libro, participar en foros… El sacerdote es una persona que siente, que vive, que sufre, que se alegra, que necesita tener amigos. En resumidas cuentas: es una persona.
La devoción a la patrona de Sevilla propicia iniciativas y testimonios que van más allá de la participación en las novenas matinal y vespertina o los cuatro besamanos programados. En torno a la Virgen de los Reyes, se concitan testimonios que dan fe de una religiosidad intergeneracional, que tiene como eje a la imagen fernandina y trasciende los límites geográficos de la capital andaluza. Es el caso de las peregrinaciones que se llevan a cabo la noche del 14 al 15 de agosto, procedentes de diversas localidades de la provincia y que tienen un mismo punto de destino: el paso de la patrona en la Catedral de Sevilla, dispuesto para su encuentro anual con los fieles y devotos.
Es una tradición que se remonta varias décadas, y que da una idea de la devoción que se profesa a la patrona de la ciudad y la Archidiócesis de Sevilla. Este año, además, se cumplen 80 años de la declaración de la Virgen de los Reyes como patrona, por el breve pontificio del papa Pío XII -‘Quam fervida...’-, documento que puede contemplarse estos días en la muestra ‘Per me reges regnant‘, en la Fundación Cajasol.
Peregrinaciones desde toda la provincia
Las iniciativas para peregrinar esa noche a Sevilla y participar en las tres misas que se celebrarán antes de la salida procesional (a las cinco y media, seis y seis y media de la mañana) parten de los puntos más dispares. es el caso de las organizadas por la Hermandad de la Vera Cruz de Brenes; la parroquia de Santa María de Gracia, de Camas; la de Santa María del Alcor; la Hermandad de la Soledad, de Benacazón; la de San Isidoro del Campo, en Santiponce; la Parroquia de Ntra. Sra. de los Dolores; la Asociación de Ntro. Padre Jesús Cautivo y Rescatado y Ntra. Sra. de la Victoria; la Hermandad del Pilar, de Montequinto; la Parroquia de Ntra. Sra. del Amparo y San Fernando; la de Ntra. Sra. de la Oliva; la Hermandad Sacramental de la Vera Cruz de Valencina; la Parroquia de San Juan Bautista; la de San Juan Pablo II, en Montequinto; la Hermandad del Olivo, en San José; la Sacramental de Tomares; etc.
El listado de parroquias o hermandades es interminable, y cada año se suman más instituciones a esta iniciativa. La Asociación de Fieles de Ntra. Sra. de los Reyes y San Fernando publica en su perfil de la red social X los carteles con las propuestas que llegan desde los puntos más dispares de la geografía sevillana. En casi todos se establece un punto de salida, precedido en algunos casos de la celebración de la Eucaristía, una fecha límite para formalizar la inscripción, un atuendo identificativo de la peregrinación (se recomienda portar chaleco reflectante), vehículo de apoyo y un punto de referencia para regresar al lugar de origen en autocar tras los actos de la patrona. La Asociación, además, hará entrega de unos diplomas del peregrino a los que lo hayan solicitado previamente. Algunas instituciones han querido dar a esta peregrinación un carácter solidario, de forma que los peregrinos deberán realizar una aportación a la Cáritas Parroquial o la Obra Social de la hermandad.
Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a
Permanece de pie en el monte ante el Señor.
En aquellos días, cuando Elías llegó hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor, que le dijo:
«Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor».
Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.
Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.
Salmo
Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está ya cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R/.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 9, 1-5
Desearía ser un proscrito por el bien de mis hermanos.
Hermanos:
Digo la verdad en Cristo, no miento —mi conciencia me atestigua que es así, en el Espíritu Santo—: siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi corazón; pues desearía ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne: ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiación adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas; suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, según la carne; el cual está por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Amén.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 22-33
Mándame ir a ti sobre el agua.
Después de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».
La hermandad filial de Sevilla de la Virgen de la Sierra, patrona de Cabra (Córdoba), inicia mañana sábado la séptima edición de la peregrinación nocturna solidaria, un trayecto que se lleva a cabo de noche, para evitar las altas temperaturas de estas fechas, y que unirá la capital hispalense con la localidad cordobesa.
Concretamente, los peregrinos partirán de la iglesia parroquial de San Roque, y esta primera jornada tendrá como destino la ermita de San Sebastián, en Mairena del Alcor. En cada localidad de destino, los peregrinos visitarán a la patrona, convirtiendo este trayecto en un itinerario mariano con destino final en la ermita de María Santísima de la Sierra, en Cabra.
Los siguientes trayectos tendrán como punto de destino el templo de Santo Domingo (Marchena), la Parroquia de la Purísima Concepción (Lantejuela), la de Ntra. Sra. del Rosario (El Rubio), el santuario de la Concepción (Puente Genil), la Parroquia Mayor de la Asunción y Ángeles (Cabra) y, finalmente, el santuario de la Virgen de la Sierra. En total, 176 kilómetros que concluyen el día 15, solemnidad de la Asunción, a 1.223 metros de altitud en el centro geográfico de Andalucía. Ese día, los peregrinos participarán en la tradicional romería de Votos y Promesas en honor a la Virgen de la Sierra.
La peregrinación tiene un marcado carácter solidario. Lo que se recaude se destinará a financiar el proyecto ‘Tus kilómetros nos dan vida’, una iniciativa surgida en Sevilla el año 2013 en colaboración con profesionales de la Oncología Infantil del Hospital Virgen del Rocío, que redundará en un mayor impulso de la investigación del cáncer infantil.
La Palma celebra cada cinco de agosto la onomástica de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de la isla.
Muchos fieles procedentes de toda la isla, por este motivo, se dirigen al centro espiritual de La Palma.
La solemne eucaristía del día tuvo lugar en la plaza del santuario y estuvo presidida por el obispo Eloy Santiago. Junto a los fieles estuvieron presentes distintas autoridades civiles y militares. La imagen de la Virgen de las Nieves vestía el conjunto de seda que regaló el municipio de Los Llanos de Aridane con ocasión de la Visita al mismo de la patrona.
La intención central de esta efemérides fue la paz en el mundo y en cada corazón, por ello tanto las lecturas de la Palabra de Dios como la homilía del obispo Nivariense focalizaban esta cuestión.
Eloy Santiago comenzaba su intervención recordando tanto la reciente Bajada de la Virgen como la Visita de la imagen a todos los municipios palmeros. Igualmente con “corazón agradecido” rememoró la presencia en la diócesis del papa León XIV. “Aún resuena en nuestro corazón las palabras del Papa con su invitación a seguir siendo una Iglesia acogedora, a alzar la mirada con esperanza a pesar del difícil contexto mundial en el que nos encontramos”.
En este sentido, el Obispo expuso distintas situaciones y dramas que sacuden a los pueblos y a la humanidad en su conjunto, pero “en este oscuro horizonte, quiso subrayar que “los cristianos no podemos cerrar los ojos para no ver o caer en un pesimismo estéril e inútil. Antes bien, estamos invitados a levantar la mirada, a seguir trabajando por un mundo más fraterno y más justo iluminados por Jesucristo”.
“Porque no puede existir paz sin justicia; pues la paz es obra de la justicia, dirá el profeta Isaías” -aseveró, para sostener que “la paz no es imposible. No es una utopía. Es posible, pero no para nosotros, sino para Dios, que sigue “haciendo milagros, y no hay mayor milagro que cambiar el corazón del ser humano”.
Eloy Alberto finalizó la homilía pidiendo “por mediación de la Virgen de las Nieves, que el Señor haga el milagro de transformar nuestros corazones”. Que descubramos que Cristo es nuestra paz y que, si somos hijos e hijas de Dios, que verdaderamente lo somos por medio del bautismo, tenemos que comprometernos en trabajar por la paz y a hacerlo desarmando nuestras palabras, nuestras acciones, nuestros prejuicios… en definitiva, nuestro corazón”.
“Solo de esta manera descubriremos la magnífica humanidad que somos y que estamos llamados a vivir en la Iglesia como una familia, a entablar relaciones de fraternidad universal y de amistad social contribuyendo a la instauración de la civilización del amor. María lo descubrió y vivió así”- concluyó
Al finalizar la homilía el presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, hizo la ofrenda a la patrona recordando al pueblo venezolano en los difíciles momentos que vive tras los terremotos y señaló que la patrona es “bandera común de la isla y de todos los palmeros”. A ella presentó los anhelos, esperanzas y retos y pidió su protección sobre toda La Palma.
La procesión alrededor del santuario que sigue a la Misa finalizó, en esta ocasión, con la ofrenda del municipio y comunidades de Los Llanos. Tomó la palabra su alcalde, Javier Llamas, quien hizo memoria agradecida de la Visita de la patrona a los Llanos, subrayando su presencia singular en algunos lugares especialmente afectados por el volcán Tajogaite. “Venimos con agradecimiento… y te pedimos que sigas protegiendo a nuestra gente y nos de fuerza para seguir construyendo el municipio que queremos”, expuso, abogando por continuar avanzando en la unidad, la ilusión y la esperanza.
La agrupación los Arrieros con aires canarios cerró este emotivo momento tras el cual la imagen de Nuestra Señora de las Nieves retornó al interior del santuario insular.