
La localidad de Rota ha celebrado hoy la festividad de Nuestra Señora del Rosario Coronada, Patrona del municipio, con una solemne Eucaristía presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quien ha estado acompañado de autoridades civiles y militares. Siendo esta celebración especial al cumplirse 75 años desde que la imagen de Nuestra Señora del Rosario es Alcaldesa Perpetua Honoraria de la Villa de Rota.
La celebración ha tenido lugar a las 12:00 horas en la Iglesia de Nuestra Señora de la O de Rota, donde la comunidad cristiana se ha reunido en torno a su Patrona para vivir una de las jornadas más significativas del calendario religioso de la localidad.
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En su homilía, Monseñor José Rico Pavés comenzó recordando que, a lo largo del año, los fieles se dirigen a la Virgen María con numerosos nombres y advocaciones que, en muchas ocasiones, forman parte de la propia identidad de un pueblo. En este sentido, señaló que Rota acude en esta jornada a María como Nuestra Señora del Rosario Coronada, no solo para presentar ante ella las inquietudes y circunstancias personales y familiares, sino como toda una comunidad de fe.
El prelado destacó que la celebración anual de la patrona constituye una oportunidad para que el pueblo haga una revisión de su propia vida cristiana y se pregunte si está viviendo «como hijos dignos de tan buena Madre». Así, invitó a mirar el camino recorrido desde la última festividad y plantearse si se han puesto en práctica los dones recibidos del Señor y si ha crecido verdaderamente la comunión entre todos.
A partir de la Palabra de Dios, Monseñor Rico Pavés propuso distintas consignas para realizar esta revisión. La primera de ellas la tomó del libro de los Hechos de los Apóstoles: «Eran unánimes y perseveraban en la oración con María». El pastor diocesano recordó que esta perseverancia unánime en la oración constituye una de las primeras señas de identidad de la Iglesia naciente, cuando apóstoles y discípulos permanecieron reunidos en torno a la Virgen y, junto a Ella, recibieron la acción del Espíritu Santo.
Por ello, señaló que cada fiesta patronal puede convertirse en «un nuevo inicio, una nueva oportunidad» para crecer en esta comunión. Asimismo, advirtió de que la oración cristiana no puede quedar reducida a la búsqueda de los propios intereses, sino que debe ensanchar el corazón para buscar también el bien de los demás. «Si nuestra oración no nos une, no nos hace cuidar el don de la comunión que el Señor nos regala, nuestra oración no llega al Señor», afirmó.
Desde esta llamada, Mons. Rico Pavés expresó un deseo concreto para Rota: que quienes veneran a Nuestra Señora del Rosario Coronada caminen diariamente «por los senderos que construyen comunión» y que el pueblo se caracterice por su perseverancia unánime en la oración. Especialmente en los momentos de dificultad, invitó a abandonar las diferencias para unir las voces ante el Señor, siempre junto a María.
La segunda llamada de la homilía estuvo centrada en la alegría cristiana, partiendo de las palabras del salmo: «Se regocija mi corazón por el Señor, mi Salvador». Monseñor Rico Pavés invitó a preguntarse dónde pone cada persona el fundamento de su alegría y recordó que esta no puede encontrarse en el mal ajeno, en progresar a costa de los demás o únicamente en el bienestar proporcionado por los bienes materiales.
Frente a ello, explicó que la alegría que procede del Señor puede permanecer incluso en medio de la enfermedad, el sufrimiento, el recuerdo de los seres queridos fallecidos o la consideración de la propia muerte, porque tiene su fundamento en saberse amado por Dios. Recordando a santa Teresa de Calcuta y las palabras de Jesucristo en la Última Cena, subrayó que «quien ama y se sabe infinitamente amado por el Señor sabe qué es la alegría».
En este sentido, advirtió de que la pérdida de la alegría interior es una de las primeras señales de que se está descuidando la fidelidad al Señor. «Hemos sido llamados para vivir en alegría, pero no transitoria, sino alegría eterna», afirmó, señalando que esta alegría sostiene, levanta y lleva a compartir con los demás el amor recibido de Dios. Por ello, pidió que quienes rezan ante la patrona sepan custodiarla «no solo en el rostro, sino principalmente en nuestro corazón», porque «solo con alegría podremos comunicar al mundo que en Cristo está la salvación».
Finalmente, el Evangelio de la Anunciación permitió al Sr. Obispo centrar la mirada en el sí de María. Monseñor Rico Pavés explicó que en las palabras de la Virgen se encuentra el camino para seguir creciendo en la vida cristiana y permitir que la Palabra de Dios produzca frutos de vida eterna.
Así, señaló que celebrar dignamente la festividad de Nuestra Señora del Rosario Coronada significa identificarse cada vez más con María hasta ser capaces de abrazar la voluntad de Dios en cualquier circunstancia. Ante la incertidumbre por aquello que pueda suceder, recordó que quien se apoya en la Palabra de Dios no necesita conocer lo que traerá el mañana, porque deposita su confianza en quien le sostiene.
El prelado concluyó pidiendo no perder nunca «la serena certeza de la fe», que permite vivir confiados y convertirse en portadores de esperanza, e invitó a hacer propias las palabras de la Virgen: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Finalmente, puso nuevamente la celebración bajo la protección de María: «Nada sin María, todo con ella».
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