Del 27 al 31 de julio, la parroquia de San Juan de los Terreros celebrará una nueva edición de su ya tradicional Campamento de Verano Parroquial, una propuesta educativa y evangelizadora dirigida a niños y jóvenes de entre 8 y 18 años. Este año alcanza su decimotercera edición y se organiza conjuntamente con la parroquia de Vélez-Blanco, junto a su párroco, y con la colaboración de las Siervas de los Pobres de Almería, consolidando un proyecto que une a distintas comunidades eclesiales en torno a la fe y la convivencia.
Los días previos, del 24 al 26 de julio, los monitores vivirán un retiro de preparación para cuidar no solo los aspectos organizativos, sino también la dimensión espiritual de una semana que busca ser una auténtica experiencia de encuentro con Cristo.
El campamento comenzará el 27 de julio, con la llegada de los participantes a partir del mediodía. Durante cinco días, los jóvenes compartirán jornadas repletas de juegos, actividades al aire libre, catequesis, momentos de oración y convivencia, favoreciendo el crecimiento personal y la creación de nuevas amistades en un ambiente profundamente cristiano.
Según explican los organizadores, el objetivo principal es que los participantes puedan descubrir el amor de Dios en medio de una experiencia alegre y cercana. «Cada año podemos comprobar cómo el Señor va haciendo su obra en el corazón de muchos de estos chavales», destacan.
La clausura tendrá un marcado carácter familiar. El último día, los padres compartirán el almuerzo con los participantes, disfrutarán de las actividades preparadas por los propios jóvenes y concluirán la jornada con la celebración de la Santa Misa, como acción de gracias por todo lo vivido.
Aunque nace de las parroquias organizadoras, el campamento reúne cada verano a jóvenes procedentes de numerosos lugares. En esta edición participarán chicos y chicas de parroquias de Almería, Roquetas de Mar, Tíjola, Serón, Pulpí, San Juan de los Terreros, Águilas, además de otras diócesis como Jaén e incluso Madrid, convirtiéndose en un espacio privilegiado de comunión entre distintas realidades eclesiales.
Las inscripciones permanecieron abiertas hasta el 19 de julio, y todo está preparado para que esta decimotercera edición vuelva a ser una semana de fe, amistad, servicio y crecimiento humano para decenas de niños y jóvenes.













