Restauración de arte religioso: Trabajo con la mirada creyente

El 15 de octubre de 2020 monseñor Asenjo celebraba su 75 cumpleaños. Y quiso la casualidad que fuese esa la fecha en la que todo estuviera preparado para el estreno solemne del nuevo taller de restauración de la Archidiócesis de Sevilla. Antonio Gamero y Agustín Martín están al frente del mismo.

Esta ha sido una iniciativa que monseñor Asenjo ha llevado en primera persona, hasta el punto que en su discurso inaugural sobrevoló la idea de que con ese acto daba por cumplido un viejo anhelo. Y no hay más que darse una vuelta por las flamantes instalaciones aledañas al antiguo Salón Santo Tomás, para convenir que el resultado cumple todas las expectativas. Al día siguiente, las autoridades religiosas y universitarias dieron paso a los técnicos y alumnos –los antiguos aprendices- cuyo quehacer consiste en devolver su esplendor primigenio a unas obras de arte que, de no mediar una intervención adecuada, corren serio riesgo de perderse entre el polvo y el olvido de algún almacén. La dirección del taller corre a cargo de la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural, que dirige el sacerdote Antonio Rodríguez, y la coordinación del día a día se ha confiado a dos expertos en conservación y restauración del patrimonio, Antonio Gamero y Agustín Martín.

Se puede afirmar que el arte ha estado presente en el crecimiento personal y la formación de ambos. Antonio Gamero (Fuentes de Andalucía, 1984) ha madurado vinculado desde muy joven a su Parroquia de Santa María la Blanca. Él ha sido uno de los iniciadores del equipo de pastoral del patrimonio que vela por el cuidado de las obras de arte que atesora la Catedral blanca de la Campiña.

En el caso de Agustín Martín (Écija, 1984), la cercanía con su parroquia y el ámbito de las hermandades explica la “trayectoria vocacional” que le ha conducido a este taller.

Ambos crearon en 2007 un estudio de conservación y restauración en Sevilla, por el que han pasado numerosas piezas del arte religioso. Siete años más tarde comenzó su colaboración con la Archidiócesis, implantando el plan ideado por la Delegación de Patrimonio para la conservación preventiva, “que serviría para dar ayuda y apoyo a los sacerdotes y parroquias, para mejorar el estado de conservación de los bienes muebles”, señala Martín. Este equipo, además, ha coordinado las intervenciones que se han realizado en periodos estivales con la participación de alumnos de la Facultad de Bellas Artes. Las evidencias de este trabajo bien hecho están a la vista de todos en Fuentes de Andalucía, Osuna, Estepa, las parroquias sevillanas de San Lorenzo, la Magdalena, San Andrés y Santa Catalina.

Servicio a las parroquias

El taller está concebido para prestar un servicio técnico accesible a las parroquias de la Archidiócesis que lo precisen. Agustín Martín apunta que “estos días se están afinando los términos para el protocolo de esa acogida de obras”. Actualmente en el taller, con una asepsia propia de un quirófano, se están tratando piezas procedentes de la iglesia del monasterio de Santa Clara.

“La mirada creyente del restaurador es un plus en este tipo de trabajos”, subraya Antonio Gamero. Al respecto explica que “hay piezas que, por su singularidad, tienen un carácter devocional que hay que cuidar. No todo vale en este tipo de intervenciones. No puede pasar que el creyente no reconozca la imagen después de una intervención”, concluye.

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