Mons. Javier Martínez se reúne con los vecinos de Torvizcón para “recuperar la vida de los pueblos”

El arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, visitó a los habitantes de Torvizcón para interesarse por la vida del pueblo y debatir sobre la importancia del mantenimiento de la vida rural, buscando iniciativas que evitan la despoblación en regiones como la alpujarreña.

Los fieles de la localidad alpujarreña de Torvizcón esperaban la visita de su arzobispo, D. Javier Martínez, para el traslado de las reliquias de uno de los mártires beatificados en Almería y otrora párroco del pueblo, D. Facundo Fernández.
El arzobispo quiso aprovechar la ocasión para reunirse con el alcalde, Juan David Moreno Salas, y algunos concejales y habitantes para revisar el estado de la localidad y buscar juntos iniciativas que frenen la despoblación de una región como la alpujarreña, que ha reducido su censo a la mitad en apenas una década.
Torvizcón fue testigo del paseo del arzobispo y de su alcalde por algunas de sus calles y plazas, en la que hablaban sobre el estado del campo y del pueblo en el último tiempo. Una de las concejales le señalaba varias de las casas que llevan un tiempo deshabitadas en la misma plaza del ayuntamiento. Otro de los vecinos del pueblo, dedicado a la agricultura durante toda su vida, habla con D. Javier sobre la economía autoabastecida de las casas de campo y sobre el estado de los cultivos de la región, rica en almendros, higos, viñas y olivos.
El alcalde de la localidad, Juan David Moreno, le hace ver al arzobispo algunas de las últimas iniciativas que se han tomado desde el ayuntamiento para animar el atractivo de este pueblo que tiene ahora una población de unos 700 habitantes. Una nueva biblioteca, un nuevo tanatorio, un gimnasio público y varias pistas deportivas han sido algunas de las obras que se han llevado a cabo para animar las visitas de esta localidad en medio de un paraje único como el de las Alpujarras granadinas.
MEMORIA DE LA VIDA RURAL
En la Sala de Plenos del ayuntamiento, el arzobispo metropolitano de Granada habló de la importancia de la conservación de las sociedades rurales como una forma de vida más humana.
Hijo de una familia agrícola, D. Javier Martínez no dudó en recordar junto a los vecinos la vida campestre que tuvo junto a sus padres, con casas de campo que se autoabastecían y una vida animada, en la se hace más difícil caer tanto en la deshumanización propia de las ciudades. “En todo el tiempo que llevo de obispo, en la Plaza Bib-Rambla han llegado a morir 3 personas sin que nadie se entere durante días. Eso en un pueblo es impensable”, señaló D. Javier a modo de ejemplo.
“A la salida de una iglesia, una pareja intentó convencerme una vez de que ahora teníamos la mejor economía posible”, recordó. “Ellos me hablaron de que teníamos la renta per cápita más alta de la historia, pero yo les dije que eso no son más que números aislados porque, ¿cómo se mide en términos económicos la muerte de un pueblo? ¿Cómo cuesta el trabajo de 2 o 3 generaciones?”, apuntó.
“ESTO TENEMOS QUE CAMBIARLO”
Durante la reunión en el pleno, todos los presentes parecían coincidir en que la vida en los pueblos ofrecen una mayor calidad de vida y que son un bien a conservar y estimular entre las nuevas generaciones.
El arzobispo Mons. Javier Martínez tendió la mano a las propuestas posibles para elaborar una nueva cultura que no vaya en contra de la vida rural. Se habló de la importancia del autoabastecimiento en el campo, de la puesta en marcha de redes de familias agrícolas, del fomento de la formación del agricultor desde niño en el s. XXI, poniendo el acento en la posibilidad de creación de ferias o tiendas en las que el agricultor no se vea mermado por el intermediario.
El alcalde de Torvizcón le presentó por su parte un informe sobre despoblación elaborado gracias a la mediación de su equipo y que será presentado en los próximos meses ante el Rey de España, Felipe VI, para poder encontrar soluciones ante este problema que ya en muchas partes denominan “La España vacía”.
Se citaron otros casos históricos en países como Francia o Polonia, que han logrado paliar los efectos del éxodo rural desde hace años y que conservan un porcentaje de población en el campo por encima de la media. “En Polonia no se dejaron proletarizar por el trabajo de las ciudades y lucharon por conservar la vida en el campo”, señaló D. Javier.
La reunión concluyó antes de lo esperado, con el tiempo justo para ir a la celebración de la entrega de las reliquias del beato mártir y con las ganas conjuntas de seguir trabajando juntos para crear una nueva cultura que no desdeñe la vida de los pueblos ni el contacto con el campo como una posibilidad real de vida.
Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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