La Hermandad del Rocío de Granada inicia su camino con la visita a la Basílica de las Angustias

El pasado sábado, 1 de junio, la Hermandad de Gloria del Rocío de Granada, visitó la Basílica de la Virgen de las Angustias en el inicio de su camino al Rocío. La Carrera de la Virgen se encontraba repleta de personas que venían acompañando a la Carreta de la Hermandad con el “Simpecado Concebida”, tirada por dos bueyes.

Sobre las dos de la tarde en la puerta principal de la Basílica, el Párroco, D. Blas Gerardo Gordo Jiménez, acompañado del Vice Hermano Mayor de la Hermandad de la Virgen de las Angustias, D. Antonio González y miembros de la Junta de Gobierno, recibieron al Hermano Mayor de la Hermandad del Rocío, D. Ángel Fernández Rienda, junto con su Junta de Gobierno, que venían acompañados por numerosos hermanos, que participan en la peregrinación al Rocío. La Carreta de la Hermandad, permaneció frente a la puerta principal de la Basílica.

Los componentes de las dos Hermandades subieron al altar mayor donde D. Blas les dio la bienvenida y les deseó que el Espíritu Santo les ilumine para sacar el máximo provecho espiritual de esta peregrinación que hoy se inicia. A continuación tomó la palabra D. José Gabriel Martín Rodríguez, Consiliario de la Hermandad del Rocío, Copárroco de S. Pedro y Delegado Episcopal del Arzobispado para la Salud, quien en su alocución manifestó que la Basílica es la casa de todos los granadinos. Prosiguió con estas palabras: “Aquí a las plantas de la Virgen, Patrona y Señora de las Angustias, ponemos todas nuestras intenciones, todos nuestros anhelos y ponemos nuestro compromiso, sabiendo que Ella nos guía y nos acompaña como peregrinos para que sea una fecunda, pacífica y feliz romería. A Él le pedimos, al Divino Pastorcillo, con las palabras que Él nos enseñó, pedimos a nuestro Padre y después invocamos a nuestra Madre». A continuación se rezó el Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Seguidamente el Coro Rociero entonó una canción preciosa a la Stma. Virgen, que fue seguida por todos los presentes con mucha devoción.

Ya en la puerta de la Basílica, se cantó la Salve Rociera junto a la Carreta de la Simpecado, con mucho sentimiento religioso, acompañados por los instrumentos musicales de la Hermandad. La Salve terminó con numerosos y emocionados vítores a la Virgen.

Antonio Joaquín Mezcua

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