PROCASTINAR

Diócesis de Almeríahttps://diocesisalmeria.org/
La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

En el catálogo de palabras “modernis” (y algo manidas): empoderar, resiliencia, asertividad… hay una que me llama poderosamente la atención: procrastinar. Porque me toca la fibra y creo que tú y yo procrastinamos con más frecuencia de lo que creemos. Te explico. Etimológicamente, “procrastinación” deriva del verbo en latín procrastināre, postergar hasta mañana. Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables. No es holgazanería, es un cierto bloqueo psicológico para afrontar esa tarea, a veces ingrata, que por diversos motivos vamos aplazando sin saber el porqué.

Procrastinar nos hace sentir mal. En un primer momento, postergar esa incómoda tarea produce cierto alivio, pero nuestra “cabecica” nos recuerda constantemente (cuando te metes en la cama) que tienes esa cuenta pendiente. Las causas de ese aplazamiento son complejas. Cuando hurgas un poco, te das cuenta que no es solo “flojera”, sino que tiene más que ver con tu baja autoestima, la ansiedad o inseguridad para afrontar una determinada tarea o reto. Pongo mi ejemplo semanal. Enfrentarme al papel en blanco para escribir este artículo me produce un cierto pánico inicial que me hace ir corriendo al frigorífico a ver qué voy a hacer de comer. Lo malo es que, una vez terminada la comida y fregados los platos, el papel me espera tenazmente en blanco. Nada conseguí con aplazar por un tiempo eso a lo que me debo enfrentar.

Dicen los psicólogos que hay una regla de oro: romper la barrera del primer minuto. Lo realmente complicado es vencer el momento anterior a ponerte. Si logras hacerlo tendrás la mitad de trabajo hecho, Y, a partir de los 5 primeros minutos, será tu cerebro el que te ayude. Ya que creará la adrenalina necesaria para terminar la tarea que has comenzado.

Tampoco hay que flagelarse. Buscar la distracción en tiempos difíciles es de lo más humano, y muchas veces puede ser algo positivo para nuestro bienestar. El problema surge cuando, por no querer enfrentarnos a nuestra realidad, buscamos permanentemente un escape. Mirar la realidad de frente, saber que hay cosas inexcusables que nos están esperando es parte de nuestra maduración personal y espiritual. Amigos, hay que ponerse a la tarea de decir aquello que tienes que contar, cerrar esa etapa que está colgando o aprobar aquella asignatura que te que queda de la carrera.

Para el cristiano, este proceso de introspección, de determinación nunca se hace solo. Contamos con un Dios que nos mira con amor, que nos conoce completamente y desea ayudarnos a superar cualquier dificultad, salir del laberinto, y así vivir nuestra vida con responsabilidad, enfrentando los problemas frente a frente. Ya me conoces, Señor, sabes que me cuesta. Échame un cable, porque sé que sin TI seguiré aplazando lo ineludible toda la vida. ¡FELIZ VERANO!

Ramón Bogas Crespo

Director de comunicación del obispado de Almería

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