La Chumberas tiene nuevo templo parroquial

La tarde de este sábado 11 de mayo, el obispo, Bernardo Álvarez, presidía la ceremonia de Dedicación al culto y Consagración de la singular iglesia del Santísimo Redentor en el barrio lagunero de Las Chumberas.


Los actos se iniciaron en el exterior del templo en el que se encontraban tanto la comunidad del barrio, el obispo, otros sacerdotes, autoridades, algunos benefactores de la obra y técnicos. Precisamente, el arquitecto de la obra, Fernando M.Menis, tomaba la palabra para reseñar los pormenores y etapas del proyecto, así como la “mística” de fondo que encierra el edificio. “Dios es la belleza. Dios es la luz. La iglesia quiere ser una alegoría, precisamente, a la luz”. A la presencia de esa luz que entra por la pared a través de la Cruz vacía, como fuente de entrada de la luz directa del sol para que se refleje en el suelo del templo. “La cueva de la sepultura de Jesús ya está abierta, porque Jesucristo ha resucitado”, señaló a nuestro departamento explicando la simbología pascual del ya consagrado edificio.
Por otro lado, el contratista de construcciones Ático entregó a continuación las llaves de la iglesia al obispo Álvarez, el cual hizo lo propio con el párroco Eduardo Rodríguez, que abrió las puertas de la parroquia para que accedieran las personas presentes y pudieran participar en la Misa que iba a celebrarse.
Mientras la Coral Polifónica de la Casa de Venezuela entonaba el conocido Salmo: “Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la Casa del Señor”, el recinto se fue llenando de fieles. Uno de ellos, precisamente, recordaba a los presentes lo que se estaba celebrando este sábado: “Con alegría nos reunimos como comunidad cristiana en este tiempo de Misión Diocesana…
Desde aquel 14 de mayo de 1963 en que fue creada nuestra parroquia y cuyo aniversario celebraremos en breve, hemos recorrido un largo camino hasta este momento. Gran parte de ese camino, celebrando humildemente la fe, casi sin hacer ruido, en aquel pequeño salón en los bajos del bloque 13. Hoy, casi 60 años después, dedicamos al culto este hermoso y singular templo…
Pedimos a Dios que, a la vez que construimos este templo de piedra, se vaya construyendo la comunidad cristiana formada por las piedras vivas que somos cada uno de nosotros llamados a ser fermento en medio de nuestra sociedad, casa de puertas abiertas y hospital de campaña”.
La celebración presidida por el Obispo fue rica en simbología. Así, se rocío con agua bendecida tanto a los presentes como a las paredes del nuevo templo. se bendijo la Sede, el ambón de la Palabra y el Sagrario. Se invocó la intercesión de los santos; se ungió con el crisma el altar, centro de la celebración cristiana, y los muros de la iglesia y, por último, se quemó incienso con el que se inciensó solemnemente tanto el altar como la iglesia. Finalmente, se cubrió el altar con los manteles propios de fiesta y se iluminó todo como una señal de que la luz pascual, que se hizo presente con la procesión del Cirio, se reflejara en el nuevo templo parroquial y lleguue a todas las personas.
Por su parte el obispo en la homilía dio las gracias a todos. Recordó al obispo Felipe Fernández, al arquitecto, a los párrocos que habían acompañado e impulsado este proceso hasta hoy, a las instituciones públicas, empresas privadas, equipo técnico, contratas, a toda la comunidad de la zona.
Además, explicó el sentido de los templos católicos, los cuales, a partir del modelo de las basílicas de la arquitectura romana, “son para los fieles; por ello el mayor espacio está dedicado a que pueda ser ocupado por las personas que asisten a ellos” – explicó. Igualmente hizo lo propio con el título de la parroquia: Santísimo Redentor, es decir “el que rescata del pecado, el que se entrega” lo cual aparece bien expresado en la idea que plasmó el arquitecto de Cristo Resucitado que es la luz de las gentes.
A partir de las lecturas de la Escritura proclamadas en la Misa que la Iglesia establece para el IV Domingo de Pascua, conocido como el del Buen Pastor, quiso el prelado Nivariense, subrayar cómo el Pueblo de Dios avanza por la historia en medio de luces y sombras, y que en medio de todo el evangelio sigue proponiéndose desde el respeto a la libertad de cada uno. “Somos su pueblo; somos una gran familia cuyo pastor es el propio Jesucristo”- subrayó.
Después de la Comunión el Obispo trasladó en procesión hasta la capilla del sagrario, la Reserva Eucarística, a fin de que la presencia real de Jesucristo ya fuera permanente en el templo. Al final de la Misa se dio lectura y firmó el Acta que da fe para las futuras generaciones de este importante día para la comunidad de las Chumberas.