Viernes Santo: La muerte victoriosa del Señor

El Viernes Santo no se celebra la eucaristía. Los cultos propios de esta jornada los presidió el obispo Álvarez a media mañana en la Catedral, el cual afirmó que el anuncio de la pasión está formado siempre, incluso en sus formulaciones más breves, por dos elementos: por un hecho, «padeció», «murió», y por la motivación del hecho, «por nosotros», «por nuestros pecados».


La entrega de Cristo a la voluntad del Padre que cumplió en toda su vida llega a su máxima expresión en la cruz alcanzando la vida nueva para todos; esto es lo que se conmemora con la impresionante «Celebración de la Pasión del Señor» cargada de emoción contenida en la tarde del Viernes Santo. Todos los ritos de este día han de ser contemplados desde la cruz y la pasión: pasión proclamada (las lecturas de la palabra de Dios que llegan a su culmen en la pasión según San Juan), pasión invocada (la solemne oración universal que manifiesta la universalidad de la salvación), pasión adorada (adoración de la Santa Cruz), pasión comulgada (Sagrada Comunión con el Cuerpo del Señor consagrado el Jueves Santo).
En su homilía Álvarez subrayó la pertinencia de dar gracias a Jesucristo que "me amó y se entregó por mí"; de pedir perdón porque "con nuestros pecados contribuimos a la cruz de Cristo"; y de la solidaridad con tantas "llagas dolientes y abiertas en la humanidad" que prolongan la pasión de Cristo.
El Obispo invitó a vivir el momento "como si estuviéramos allí". "Se condena a muerte a un inocente porque dice que es Hijo de Dios". Hay en la Pasión un signo muy elocuente: El ajusticiado no responde a la violencia con violencia, sino con amor y perdón. Incluso rezando por los que le hacen daño"- subrayó.
"Por nosotros y por nuestra salvación, padeció, murió, fue sepultado, resucitó". Este "por nosotros" está muy presente en el Viernes Santos - aseveró.
En otro momento de su homilía, Bernardo Álvarez, manifestó su deseo de que los actos de Semana Santa despierten en algunos la luz de la fe. También se refirió a los presentes en el templo a quienes recordó que "por nosotros" supone que Cristo murió por nuestros pecados, a causa de nuestros pecados y para perdonar nuestros pecados. La Pasión permanece extraña hasta que no se entra a través de la puerta de lo que significa "por nosotros".
La Pasión tiene, además, otra perspectiva continuó el obispo Álvarez: Se prolonga hasta el final de los tiempos. Jesús dijo: "lo que hagan a uno de éstos mis hermanos, a mí me lo hacen". "Cristo continúa muriendo entre los acontecimientos trágicos que suceden en cualquier lugar del mundo" - expuso.
Continúa su agonía en tantos, señaló Álvarez recordando no pocas situaciones de injusticia, odio, violencia. "Son las llagas de la humanidad abiertas y dolientes en todos los rincones dolientes del planeta". "Son las llagas de Cristo que siguen abiertas en tantas personas. Llagas que desgarran el alma y el cuerpo de innumerables hermanas y hermanos nuestros que tantas veces se les ignora. Llagas que esperan ser obtener alivio y ser curadas por la llaga gloriosa del Señor Resucitado y por la solidaridad de cuantos siguiendo las huellas de Cristo y en su nombre, realizan gestos de amor, se comprometen activamente en favor de la justicia y difunden a su alrededor signos luminosos de esperanza en los lugares ensangrentados por los conflictos, donde quiera que la dignidad humana continúa siendo denigrada y vulnerada.
Es de desear, que los que seguimos a Jesucristo multipliquemos nuestra solidaridad con los pobres y los que sufren. Que nos hagamos solidarios de los que tienen que cargar esa cruz tan tremenda en el día a día de la vida".
Para finalizar reiteró el obispo que ante la Pasión de Cristo hay varias actitudes: acción de gracias, pedir perdón, consuelo, solidaridad. etc