“Me gustaría que todos conociéramos que hoy día hay muchos lugares donde no se puede vivir la fe libremente” Destacado

La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada ha llevado a cabo, recientemente, en nuestra diócesis, diversos actos para dar a conocer la fundación y para rezar por los cristianos perseguidos.
La Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, promovida por el papa Pío XII, fue iniciada por el P. Werenfried van Straaten en 1947, para ayudar a la Iglesia católica en países de verdadera necesidad, a los miles de refugiados y a los cristianos perseguidos en el mundo a causa de su fe.


Anualmente apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales y de emergencia humanitaria en más de 140 países. Cuenta con 23 oficinas en el mundo, entre ellas la de España desde 1965, dedicadas a la información, al fomento de la oración y a la recaudación de fondos para la cobertura de proyectos.
Desde marzo de 2017, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada cuenta con sede propia en Tenerife, concretamente en la planta alta del Obispado.
La responsable regional de Canarias, Nieves Barrera, el delegado en Tenerife, Pablo Nieto y la voluntaria Montserrat Rodríguez, hicieron balance de las últimas iniciativas en nuestra diócesis. Barrera destacó la gran acogida de la gente y el gran interés que han tenido. “Las parroquias a las que hemos ido nos han acogido de una forma fantástica. De hecho, hemos tenido muchas solicitudes de voluntariado. Hay muchas personas que están dispuestas a donar su tiempo, lo que demuestra que hay mucho interés en la vida de los cristianos perseguidos. La gente ayuda, de corazón, con lo que tiene y puede”.
A lo largo de estos días, han podido mantener un pequeño encuentro con los voluntarios de nuestra diócesis. “Hay un equipo fenomenal. A través de nuestra sede estamos abiertos a quien quiera conocernos más en profundidad”, añadió Barrera.
Por su parte, Montserrat Rodríguez, natural de Granadilla, nos comentó lo que le atrajo de esta fundación. “Soy voluntaria desde hace poco tiempo. Conocí a Ayuda a Ia Iglesia Necesitada en una jornada de Nueva Evangelización, a través de un testimonio que dieron de los cristianos perseguidos en Irak. Me entusiasmó muchísimo y me empecé a interesar por todo lo que hacían”, indicó Rodríguez.
Esta voluntaria señaló que tras un viaje a Asturias conoció más en profundidad la misión del voluntariado. “En ese momento no estaba segura de si reunía el perfil que se necesitaba, pero me atreví a dar el paso. Con la ayuda de Pablo y de Nieves fui comprometiéndome cada vez más”.
Montserrat añadió que en este camino le ha ayudado mucho un encuentro de formación que se desarrolló en la Casa de Ejercicios de Santa Cruz. “Puedo decir que en estos momentos estoy encantada de servir a Dios en su Iglesia. Desde joven lo he seguido de diversas formas, pero ahora siento que me llama a esto y estoy muy feliz”.
Rodríguez también quiso animar a los diocesanos a que conozcan las acciones que llevan a cabo desde la fundación. “Yo los animaría porque creo, sinceramente, que este es un proyecto entusiasta. Creo que, a veces, desconocemos la realidad de los cristianos perseguidos. Aquí, en las islas, podemos llegar, incluso, a acomodarnos espiritualmente hablando. Tenemos de todo. Donde asistir a la misa diaria, etc., y para nada tenemos ningún tipo de persecución como sí ocurre en otros países. Me encantaría que todos conocieran que hay lugares donde no se puede vivir la fe libremente, donde no existe libertad ni para asistir a misa. Me gustaría que conocieran cuántas personas han dado su vida por defender la fe en Cristo, por no negar su fe. Es apasionante cuando te vas metiendo y conociendo los diferentes testimonios. Me gustaría ayudar a expandir todo eso”.
Esta voluntaria añadió que se puede ayudar con la oración personal, participando en las vigilias que celebran en la Catedral los segundos jueves de mes y, en la capilla de San Jorge, en Santa Cruz de Tenerife, los cuartos jueves.
Asimismo, apuntó que también se puede ayudar económicamente. “La fundación participa en la construcción de iglesias, y no solo en lo que se refiere al edificio en sí, sino a reconstruir las heridas de los cristianos. También contribuye al sostenimiento de la formación de sacerdotes, de seminaristas, etc”.