José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, Sede de la JMJ, participa en el encuentro de Pastoral Juvenil Vocacional Destacado

A tres meses de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Panamá, y a un par de semanas del Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, el arzobispo de Panamá, monseñor Ulloa, participa en el encuentro de pastoral juvenil vocacional que se celebra este domingo en el Seminario. Se trata de una iniciativa diocesana para seguir profundizando en una mejor pastoral de este sector tan importante para el presente y futuro de la Iglesia.

En su primera estancia en Tenerife, nos recuerda que el segundo obispo de la diócesis de Panamá, Vicente Peraza, fue un canario, por lo que “es un gran gozo conocer estas Islas que tanto han aportado a América y al proceso de la evangelización”. Y es que efectivamente, Fray Vicente Peraza, OP, fue obispo de Santa María la Antigua del Darién y de Panamá (1520-1526).

El anuncio de que el país en el que presta su servicio episcopal acogería la JMJ produjo, según indicó, “sorpresa, temor y confianza en Dios”. Pronto se pusieron a trabajar fiados de la presencia maternal de María. Esta fase previa a este gran acontecimiento la viene experimentando como “una oportunidad que se da a miles de jóvenes para que vayan descubriendo cuáles son sus talentos, la bendición que Dios les ha dado para sus vidas”. Por otra parte, no puede dejar de resaltar que la Iglesia en Centroamérica es “una Iglesia martirial y eso se evidenciará en la canonización del obispo Romero”.

En cuanto al próximo Sínodo lo ve como una buena oportunidad. “Estamos en la hora de la juventud. Es preciso saber acompañarlos, que sean ellos los gestores de este momento, asumiendo el compromiso que les toca”- señaló.

El hecho de participar este domingo 23 en un encuentro de pastoral juvenil vocacional le parece “perfecto” “La pastoral con jóvenes y la pastoral vocacional han de ir de la mano, unidas. Al final, la razón de ser es que el joven pueda ir descubriendo cuál es la misión a la que Dios le llama y decir como María: Hágase” – aseveró.

Profundizando en la cuestión vocacional, Ulloa sostiene que la Iglesia tiene un gran reto. “Es preciso poner el énfasis primero en ir descubriendo la vocación cristiana, para desde ahí, abrirse al horizonte de una posible vocación de especial consagración. Hay que presentar esta propuesta al joven, ayudar a descubrirla. Se necesitan jóvenes que puedan alimentar a la comunidad desde la celebración de los sacramentos”.

Al final de nuestra conversación con el arzobispo nos invitó a seguir soñando y hacer realidad los sueños. “Soñar con la juventud del mundo e ir alumbrando una Iglesia y a un mundo mejor. Un nuevo cambio es posible”- concluyó.