¡Qué grande es tener fe! Fervor en torno a la Candelaria Destacado

“La fe es el centro de todo y ha de ser el motivo por el que lo hacemos todo”. Así se expresaba el obispo Álvarez en la homilía de la Eucaristía que presidió este medio día en la Basílica de Candelaria. El quince de agosto se celebra la solemnidad de la Asunción de María y es el día de la fiesta de agosto en torno a la “morenita”.


En un templo lleno de fieles se encontraba la representante del Rey que, en esta ocasión, ostentaba la presidenta del Parlamento de Canarias, Carolina Darias. Junto a ella estaban una amplia representación de las autoridades estatales, autonómicas, insulares y locales.
Álvarez Afonso centró su homilía en la auténtica devoción a María a partir de las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Recordó, a un tiempo que “al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos con su bondad materna”. Siguiendo las indicaciones conciliares, en primer lugar, quiso explicar en qué no consistía la devoción mariana: “Recuerden, pues, los fieles que la verdadera devoción no consiste ni en un afecto estéril y transitorio, ni en vana credulidad” para, posteriormente, exponer su aspecto positivo, que ha de proceder de la fe para ser conducidos a conocer mejor a María, ser alentados a un amor filial hacia nuestra Madre e impulsados a imitar sus virtudes.
“Para dar un verdadero culto a María, les invito a poner en práctica, hoy y siempre estas tres cosas: Dar siempre gracias a Dios; orar a María, acogernos a su protección y apoyarnos en su poderosa intercesión ante Dios; y aprender de María, escucharla, imitarla”- aseveró, señalando a un tiempo la importancia de acoger a Jesús de manera libre, consciente y responsable. “Igual que Dios hizo y hace cosas grandes por medio de María, también quiere hacer lo mismo por medio de nosotros”. El obispo abogó por la caridad y espíritu de servicio ante las personas sufrientes, al tiempo que alertó de la “vana credulidad” la cual puede ocurrir cuando los actos externos no están cimentados y motivados por la fe.
Por último, el prelado nivariense, volvió a subrayar que “somos los instrumentos de Dios para que Jesús actúe en el mundo a través de nosotros”, no en vano en la fe cristiana el amor a Dios es inseparable del amor al prójimo y la preocupación por las necesidades ajenas. Por eso, como María y con ella, podemos rezar el Magnificat, en primera persona: “Proclama mi alma la grandeza del Señor y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, por el poderoso ha hecho obras grandes por mí”. “Qué grande es tener fe. Que el Señor y la Virgen María nos ayuden a perseverar en ella”- concluyó.
Al finalizar la Misa se realizó la procesión con la imagen de la patrona de Canarias. Ya en la noche se realizó la ofrenda a la Virgen