Vida de clausura, los cimientos de la Iglesia Destacado

Con la celebración tenida en la Catedral finalizaban una serie de actos realizados durante la semana con ocasión de la Jornada Pro Orantibus.

En esta diócesis, a lo largo de esta semana y culminando este domingo, se desarrollaron unas Jornadas de Vida Monástica en el convento de Santa Clara (La Laguna). Las mismas se clausuraron este 27 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, con un Encuentro de Oración de los consagrados con participación de los laicos que desearon, y con una eucaristía que presidió el obispo en la Catedral.

En el templo se encontraban religiosas procedentes de los distintos monasterios de clausura presentes en Tenerife, además de distintas representaciones de la vida consagrada en general.

Álvarez comenzó su homilía recordando a la Madre Nieves Hernández, monja del monasterio Cisterciense de La Palma que, a esa misma hora recibía sepultura en el cementerio del propio convento.

Los cimientos de la Iglesia, así calificó el Obispo a la vida de clausura. Dando gracias por su pluralpresencia en esta iglesia particular usó la imagen de la construcción para explicar que “los cimientos no se ven, pero ahí están”. Así las religiosos y religiosos de clausura “parece que no hacen nada, pero con su oración y trabajo son el sostén de la vida de la Iglesia, de las familias, de la actividad apostólica que realizamos” – afirmó. La oración oculta, silenciosa sostiene a la comunidad cristiana en su combate con las fuerzas del mal para que el Reinado de Dios se instaure en la historia.

“La vida de clausura imita, fundamentalmente, dos aspectos de la vida de Jesús: Su vida oculta y aquellos momentos en los que Cristo se retiraba a solas a orar” – fue explicando el prelado Nivariense.

La vida oculta en la que Jesús vivía como uno más, en la que “también ahí Cristo estaba salvando al mundo. No hay nada en la vida de Jesús que no sea redentor, salvífico, también esos treinta años”. “Todos tenemos una cierta vida oculta, en la que hemos imitar a Jesucristo, viviendo bien porque ahí estamos contribuyendo a la extensión de su Reino”. aseveró.

En relación a esos momentos singulares de retirarse a solas para estar con el Padre, Álvarez Afonso resaltó la pertinencia y necesidad de “estar a solas con el Señor”. “Todos hemos de buscar esos espacios”- dijo. Ahora bien, explicó que ese alejamiento a un lugar apartado, a un convento nos ha de llevar a estar lejos del mundo, sino que “lo llevamos en el corazón, compartiendo los mismos sentimientos de Cristo de amor, de misericordia, de solidaridad, de perdón”.

Con algunas consideraciones en torno al día de la Trinidad finalizó el obispo su homilía.

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