Día de Candelaria: “Lo que hoy celebramos es que Dios nos ha regalado a su Hijo naciendo de la Virgen María”

La Basílica de Candelaria ha acogido este dos de febrero la festividad litúrgica de la Patrona de Canarias. Ofrecimiento y acogida fueron las dos ideas centrales destacadas por el obispo en este día. Bernardo Álvarez señaló que “lo que hoy celebramos es que Dios nos ha regalado a su Hijo naciendo de la Virgen María. La cuestión es: ¿hemos recibido ya este regalo?”, preguntó a los presentes el prelado. En el transcurso de la Misa el obispo bendijo y entregó a la imagen la medalla con el logotipo de la Misión diocesana en marcha.

A las 11.30 partía la procesión cívica del traslado del Pendón de la Villa hasta la Basílica de Candelaria, donde después de mediodía, con algo de retraso debido a las inclemencias del tiempo, comenzaba la eucaristía solemne de la jornada presidida por el obispo, Bernardo Álvarez.

En la celebración estuvieron presentes la alcaldesa de la villa mariana, María Concepción Brito junto a la corporación municipal; el alcalde de Teror, José Luis Báez, (municipio hermanado con Candelaria); la delegada del Gobierno, Mercedes Roldós: las consejeras del Gobierno de Canarias, Rosa Dávila y Cristina Valido; el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso y varios consejeros insulares; la presidenta accidental del Parlamento de Canarias, Cristina Tavío y varios diputados, senadores, cónsules, alcaldes y concejales de la isla de Tenerife. Asimismo, se contó con la presencia de José Antonio Jarne, General Jefe de la Quinta Subsinspección, en representación del Teniente General Jefe del Mando de Canarias.

En el transcurso de la Eucaristía, concretamente en el ofertorio, Bernardo Álvarez bendijo e hizo “entrega” a la imagen de la Virgen de Candelaria, la sencilla medalla de la “Misión diocesana” que se está implementando en consonancia con el Plan Pastoral 2015-2020. Un gesto similar ya ha tenido lugar en el resto de las islas que conforman esta Diócesis. Se trata de una sencilla medalla que lleva grabado el logotipo de la Misión. El delegado para la nueva evangelización, Eduardo Rodríguez explicó a los presentes el sentido del gesto y posteriormente, el rector de la basílica, Daniel López colocó la medalla en el manto de la imagen.

Cabe señalar que el Orfeón La Paz estrenó una misa cantada con ocasión de su centenario. La misma llevó por título “Misa Centenario Orfeón La Paz” y se trata de una obra compuesta por el güimarero, Rafael Estévez.

El obispo comenzó su homilía haciendo referencia a la presentación del cartel de la visita de la imagen de la Virgen de Candelaria a Santa Cruz y a La Laguna, que tuvo lugar recientemente. “Como es normal, cuando se presenta una obra de este tipo, hay opiniones para todos los gustos. Pero me llamó la atención que mucha gente, sobre todo en redes sociales, preguntaran que dónde estaba el niño. De eso se trata, que le pidamos a María que nos muestre a Jesús para que lo conozcamos mejor. Ella lo trajo al mundo. Parecía que era un ser humano como otro cualquiera. Sin embargo, se trataba de la luz de las naciones. Cristo, es la luz del mundo, María lo que hace es mostrárnoslo. Por eso, ese deseo de ver al niño debe ser un deseo del corazón, no meramente estético”, indicó Álvarez.

Al hilo de esta introducción, monseñor Álvarez expresó que Dios viene a nosotros para que lo acojamos. Pero para que se efectúe esa acogida, también es necesario ir a su encuentro, como hizo Simeón. “Vemos aquí el dinamismo de la fe: ofrecimiento y acogida”. En este sentido, monseñor Álvarez hizo un símil con los regalos que recibimos en la época de Navidad y Reyes. “Todo regalo, de por sí, es un don, un ofrecimiento que no cumple su función si no es acogido. Si me regalan algo y no lo acepto, es como si no me hubieran dado nada. El que me dio el regalo lo hizo con amor y buscando mi bien, pero es necesario acoger el regalo para que produzca su efecto. Lo que hoy celebramos es que Dios nos ha regalado a su Hijo naciendo de la Virgen María: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su hijo, no para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.

Refiriéndose al evangelio proclamado de San Juan, el prelado expresó que el Señor sigue viniendo a nuestras vidas. “En las lecturas de hoy se pone de manifiesto, que este niño que María lleva en sus brazos es el Salvador que Dios ofrece a todos los pueblos, que este Jesús es la Luz para alumbrar a la naciones”.

En otro momento de su homilía, el obispo recordó que donde quiere entrar el Señor “no es un templo físico como esta basílica. Donde quiere entrar es en el templo de nuestro corazón. Hay, pues, una puerta en nuestra alma,a la que viene Cristo y llama. Ábrele, pues; quiere entrar, quiere llenar tu vida de paz y alegría”, indicó Álvarez.

Para concluir, Bernardo Álvarez hizo referencia a San Ambrosio, obispo de Milán en el siglo IV, para rescatar estas palabras suyas:

“Que cuando venga el Señor encuentre, pues, tu puerta abierta, ábrele tú alma,..
Dilata tu corazón, sal al encuentro del sol de la luz eterna que alumbra a todo hombre.
Esta luz verdadera brilla para todos, pero el que cierra sus ventanas se priva a sí mismo de la luz eterna.
También tú, si cierras la puerta de tu alma, dejas afuera a Cristo. Aunque tiene poder para entrar, no quiere, sin embargo, ser inoportuno, no quiere obligar a la fuerza.

Él salió del seno de la Virgen como el sol naciente, para iluminar con su luz todo el orbe de la tierra.
Reciben esta luz los que desean la claridad del resplandor sin fin, aquella claridad que no interrumpe noche alguna”.

Al finalizar la Eucaristía, el presidente del Orfeón La Paz de La Laguna, Esteban Afonso “hizo entrega a la imagen de la Virgen”, de la Medalla del Centenario del Orfeón y un pergamino, “en mérito a la fe que profesan los canarios”.

La procesión con la imagen de la Patrona de Canarias por el entorno de la plaza de la basílica, tuvo que cancelarse debido al mal tiempo. La Virgen de Candelaria fue colocada en el pórtico del templo.