Cáritas atendió el año pasado a 216 personas con trastornos relacionados con el consumo de alcohol

Hombre de entre 46 y 55 años de edad, con estudios, casado o con pareja y en situación de desempleo. Este es el perfil más habitual de las personas que son atendidas por Cáritas Diocesana de Tenerife en el Proyecto Drago, una Unidad de Atención a las Drogodependencias (UAD) especializada en los trastornos relacionados con el consumo de alcohol.

Con motivo de la celebración mañana del Día Internacional Sin Alcohol, se ha publicado el informe anual elaborado por dicha unidad, que asistió el año pasado a un total de 216 personas y 115 familias. El citado programa, que surgió en 1998 en los comedores sociales que tenía la entidad junto al antiguo albergue municipal, se centra en la desintoxicación, deshabituación y rehabilitación alcohólica de los pacientes, cuyos perfiles y problemáticas han ido cambiando a lo largo de los últimos años. No en vano, actualmente el 49% de las personas que acuden a Drago presenta patología dual, un trastorno adictivo que coincide con un trastorno psiquiátrico. Igualmente, el número de pacientes que se encuentran en exclusión social supera el 24%, siendo más de un 60% los que llegan derivados de los servicios sociales o sanitarios de la comunidad autónoma.

Subvencionado por la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, el Proyecto Drago trabaja desde un enfoque biopsicosocial, a través de un equipo formado por una médica, una psicóloga y una trabajadora social. Desde el año 2009, la cifra de personas atendidas en el recurso que gestiona Cáritas Diocesana de Tenerife ha crecido cerca de un 40%, siendo la edad media de inicio de consumo los 14 años. La mayoría de las personas que acuden al programa son hombres, en un porcentaje del 72%, si bien el de mujeres es ya de un 23%. El 51% de los usuarios atendidos presenta un familiar de primer rango alcohólico, un 89% tiene dependencia alcohólica y un 11% reconoce un consumo abusivo.

El Proyecto Drago, que es el único recurso de estas características que existe en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, ofrece orientación, información, valoración y derivación a otros centros; tratamiento individual y grupal; planificación conjunta entre paciente, terapeuta y familia; tratamiento médico, psicológico y social; y asesoramiento en prevención de drogodependencias. Además, realiza campañas de sensibilización y acciones de carácter formativo. En lo que va de año, casi cuatro de cada diez pacientes han logrado el alta terapéutica.

Uno de estos casos de recuperación es Agustín Sanz, que lleva ya más de tres años de abstinencia. Asegura que el proceso es “largo y muy delicado”, y por eso él sigue considerándose alcohólico. Además, tiene claro que ha tenido un pasado marcado por el ejercicio físico y está seguro que eso es lo que le ha ayudado a superar la adicción. Una adicción mortal a la que Agustín se tuvo que enfrentar durante casi tres décadas de alcoholismo. Hasta que Cáritas y el Proyecto Drago llegaron a su vida. “Yo bebía desde las siete y media de la mañana y, aunque terminara ingresado y a pesar de la intención de los médicos de curarme, yo en lo único que pensaba era en salir del hospital y volver a beber.

Durante varios periodos, Agustín vivió en el albergue municipal de Santa Cruz de Tenerife y tuvo que acudir a comedores sociales. “Cáritas me tendió la mano en uno de mis peores momentos. El Proyecto Drago fue mi apoyo y todo lo que han hecho ha sido fundamental para recuperarme de mi enfermedad”, recalca.

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias quiere reforzar en el Día Mundial Sin Alcohol el mensaje de que el consumo nocivo de alcohol tiene grandes repercusiones en la salud pública y está considerado como el tercer factor de riesgo más importante de muerte prematura e incapacidad, siendo igualmente uno de los cuatro factores de riesgo principales sobre las enfermedades no transmisibles.