Jornadas de Inicio de Curso: “Cada uno ha de tener su versión personal del Kerigma”

Un buen número de agentes de pastoral de distintos rincones de la diócesis participan en las Jornadas de Comienzo de Curso que se desarrollan en el seminario. Las mismas también suponen la apertura de la nueva Escuela de Evangelizadores S. José de Anchieta.

Después del saludo de Eduardo Rodríguez, delegado diocesano para la promoción de la Nueva Evangelización, el obispo Nivariense saludó a los presentes, precisamente recordando algunas de los rasgos del santo lagunero como discípulo misionero. "¿Tal vez sacó su fuerza de su talento y dotes humanas? En parte, sí; pero eso no lo explica todo. Solamente con esa afirmación no se llega a la verdadera raíz: El secreto de este hombre era su fe. José de Anchieta era un hombre de Dios", ha expuesto citando al papa Juan Pablo II.

Posteriormente tomaba la palabra el ponente de estas jornadas, el sacerdote madrileño Javier Igea, licenciado en teología y doctor en astrofísica, el cual ha estado muy implicado en algunas experiencias relacionadas con la nueva evangelización.

Igea López-Fando, disertó sobre el Kerygma, el cual entendía como un anuncio, una forma de proclamación. Tras recorrer algunas formas de primer anuncio presentes en la Escritura, propuso los rasgos de la pedagogía del mismo y sus elementos (anuncio de la muerte de Jesucristo, está vivo, murió para expiar los pecados y la llamada a la conversión).

“Entrar en el corazón de la persona para tratarla con misericordia” es esencial a este momento primero de la evangelización, lo cual permite no solo decir a alguien que está siendo amado por Dios sino que, a un tiempo, experimente esa realidad desde el testimonio, el acompañamiento y la cercanía de un creyente.

Esta realidad requiere, según Igea, que cada uno se haga “su personal versión del primer anuncio, lo cual posibilita dar testimonio, sin tratar de convencer o simplemente razonar, sino acompañando y sirviendo a los demás.

Para Javier Igea es preciso volver a lo que denominó el antes, el cómo y el después. ¿Cómo era tu vida antes de conocer a Jesús; cómo te encontraste con el Señor y cómo es tu vida después de encontrarte con Él? – invitó a preguntarse.

En la parte final de su intervención recordó, desde la exhortación la alegría del evangelio, la renovada visión que propone el papa Francisco: “Toda formación cristiana es ante todo la profundización del kerygma…Es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en todo corazón humano. La centralidad del kerygma demanda ciertas características del anuncio que hoy son necesarias en todas partes: que exprese el amor salvífico de Dios previo a la obligación moral y religiosa, que no imponga la verdad y que apele a la libertad, que posea unas notas de alegría, estímulo, vitalidad, y una integralidad armoniosa que no reduzca la predicación a unas pocas doctrinas a veces más filosóficas que evangélicas. Esto exige al evangelizador ciertas actitudes que ayudan a acoger mejor el anuncio: cercanía, apertura al diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena” (EG 165). Al Kerygma hay que volver una y otra vez.

Posteriormente, el grupo malagueño Ixcís, que está celebrando su 25 aniversario, realizó lo que denomina un “comparcierto”. La música y los testimonios llenaron el salón de actos del seminario. No faltaron las referencias a la diócesis y a su proceso misionero en marcha, así como al lema del curso pastoral que se ha iniciado: Fructificar y acompañar.