"Ser instrumentos de paz y de concordia": El Obispo presidió una eucaristía ante los recientes atentados terroristas Destacado

La Catedral acogió la tarde de este miércoles una eucaristía convocada por el obispo Nivariense ante los recientes atentados de Barcelona y Cambrils. El prelado daba las gracias a los numerosos fieles presentes en el templo para orar ante estos "horribles acontecimientos".


En la celebración volvía a unirse la diócesis al comunicado de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal para, en primer lugar, mostrar su cercanía y oración a todas las víctimas y sus familias. Asimismo manifestar el apoyo a toda la sociedad que es atacada con estas acciones.
Al mismo tiempo, señalaba el comunicado "la condena a cada muestra de terrorismo, una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida, justa y razonable. No solo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo".

Pedimos - proseguía- "a todos los creyentes que eleven sus oraciones para pedir a Dios que conceda el descanso eterno a las personas fallecidas, restablezca la salud del resto las víctimas, consuelo a los familiares, llene de paz los corazones de las personas de buena voluntad y nunca más se repitan estas acciones despreciables".
Apoyándose en un texto de San Pablo, Álvarez subrayó en la homilía que en el mundo queremos vivir con misericordia y verdad, pero también hay desgracias que hace que nos preguntemos: ¿Cómo es posible; ¿cómo solucionar estas realidades que producen una especie de frustración? Pero, por encima de todo, sabemos que el Señor es compasivo y misericordioso. El Señor nos da otra oportunidad. Es preciso- dijo - secundarla para "no dejarse vencer por el odio y el rencor".
A partir del ejemplo de Jesús recordó que "no se arregla la violencia con más violencia; no se puede vencer al mal devolviendo el mal". En este punto, citando su escrito para las próximas fiestas del Cristo lagunero, enfatizó que los católicos "predicamos a Cristo Crucificado. El mundo se salva por los crucificados y no por los crucificadores", pidiendo a todos, en este sentido, "ser instrumentos de paz y de concordia".
"Luchamos contra el poder del mal que se adueña del corazón y la mente de las personas", incluso para esa "perversión tan terrible" que es "usar el nombre de Dios para hacer daño a otra persona, para hacer el mal"- aseveró.
El Obispo invitó a la "vigilancia" tanto externa (momento en que agradeció el trabajo de las fuerzas y cuerpo de seguridad) e interna que ha de hacer cada persona, al tiempo que volvía a condenar los atentados y a pedir oración por las víctimas, por la recuperación de los heridos, el consuelo a las familias, por la conversión del corazón de las personas para que a todos llegue la paz y "Dios nos libre de toda perturbación" - concluyó.