"En la Eucaristía Jesucristo sigue amándonos hasta el extremo" Destacado

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, presidió la eucaristía y dirigió la alocución posterior en el marco de la Infraoctava del Corpus en la Orotava. Con él concelebró el obispo nivariense, Bernardo Álvarez. En un templo lleno de fieles se encontraban, entre otros, el presidente del gobierno de Canarias, el del Cabildo de Tenerife, el alcalde del municipio y otros regidores municipales, así como otras autoridades civiles y militares.

En su homilía Asenjo reafirmó la presencia real de Cristo en la Eucaristía, a la que denominó "el lugar natural y el quehacer principal de cada comunidad". Ella es el "corazón y el mayor tesoro de la Iglesia"- aseveró.

Destacando los orígenes de la celebración del Corpus a mediados del siglo XIII, sostuvo que la eucaristía es "el misterio del amor sorprendente de Cristo, que no nos quiere dejar huérfanos", sino que se hace "vecino nuestro, compañero de peregrinación, apoyo de nuestra debilidad y alimento de nuestras almas". "Renovamos la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía" – exhortó.

Para el arzobispo de Sevilla de la eucaristía" surge la renovación de las parroquias, el empuje apostólico de las diócesis, la entrega a los pobres, a los últimos, etc. En esta tarde, afirmamos que el Cuerpo de Cristo es el fundamento de nuestra esperanza.

En otro momento de su intervención en el templo de la Concepción quiso subrayar que "frente a quienes levantar acta del ocaso del cristianismo, considerándolo como una etapa superada, Asenjo Pelegrina, proclamó a los cuatro vientos la plena vigencia del cristianismo y su permanente novedad. Jesucristo es la intervención definitiva de Dios en la historia". "El Pan Eucarístico es la mejor garantía de que el Señor está en la Iglesia hasta el fin de los tiempos"- sostuvo.

Desde esa real presencia de Cristo, Monseñor Asenjo invitó a "no temer por el futuro del cristianismo, ni por la pérdida de los valores que han dado consistencia de nuestra vida", sino que proclamamos que la razón más fuerte para esta esperanza es Jesucristo vivo que hoy vuelve a decir: No teman. "No tengas miedo, la barquilla de la Iglesia podrá zozobrar, pero no se hunde"

La homilía finalizó recordando a María, de la que dijo que "fue el sagrario más limpio y santo que jamás haya existido. Que ella nos ayude a crecer en amor y veneración a la eucaristía- finalizó.

Al término de la Misa, comenzó la procesión con el Santísimo por las calles alfombradas. Una vez se llegó a la plaza del Ayuntamiento, se tuvo una nueva intervención del arzobispo metropolitano de Sevilla. Monseñor Asenjo subrayó que la Villa de la Orotava se había convertido en un "gigantesco templo" para este "importante vecino", al tiempo que volvió a recordar que en la eucaristía está el mejor tesoro de la Iglesia, el fundamento de la esperanza, lo que impulsa a los cristianos a descubrir a Cristo en los rostros de los pobres, desnudos, emigrantes, etc. y, de este modo, servirles.

El prelado concluyó elogiando el desarrollo del acto, el trabajo de los alfombristas, etc. y pidiendo la bendición de Dios para todos, creyentes y no creyentes.