Presentación de un libro sobre el obispo Manuel Verdugo

La Biblioteca Municipal Central acoge este viernes, día 10, el acto de presentación del libro ‘Manuel Verdugo, obispo de Canarias: Bicentenario de su fallecimiento (1816-2016), del que es autor el sacerdote e investigador Julio Sánchez Rodríguez. El acto, que comenzará a las 19:30 horas, contará con la presencia del quinto teniente de alcalde y concejal de Cultura, José Carlos Acha.


Se trata de un libro de carácter histórico, religioso y artístico y constituye una auténtica biografía sobre la obra del único obispo canario que sirvió a su pueblo desde una vocación eclesiástica, religiosa, civil y ciudadana.

La presentación de la obra correrá a cargo del doctor en Historia del Arte, Carlos Rodríguez Morales, que actualmente trabaja en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife y ha publicado numerosos artículos en revistas de historia y arte de Canarias. Rodríguez también ha comisariado diversas exposiciones de arte, principalmente de carácter religioso. Entre sus libros, destaca ‘Cristóbal Hernández de Quintana’, de la colección Biblioteca de Artistas Canarios.

Julio Sánchez Rodríguez, el autor del libro, es sacerdote, historiador de la iglesia, investigador y organizador de los actos que se han celebrado para la conmemoración del bicentenario de la muerte del obispo Verdugo. Esta obra hace la vigesimoséptima de las publicadas por él. “Este libro, como todos los que publico, conjuga letra, imagen, historia y arte”, aseguró.

Manuel José Verdugo y Alviturría (Las Palmas de Gran Canaria, 1749-1816) es el único canario que ha ocupado la sede de la diócesis de Canarias y el primero como arcediano de la catedral. Gracias al trabajo del autor, se documenta, por primera vez, la ordenación sacerdotal de Verdugo, efectuada en Madrid el 26 de julio de 1772. Según Sánchez, el protagonista de su última obra literaria ostentó diversos cargos y prebendas. Fue racionero, doctoral, tesorero y arcediano, para lo que el autor aporta un facsímil completo con estos nombramientos.

Además, Verdugo favoreció la construcción de obras civiles, tales como carreteras o conducciones de agua. Se preocupó de obras públicas en su ciudad, entre ellas la canalización de agua de la Fuente de Morales para que llegase en condiciones higiénicas adecuadas a la ciudad. Promovió, de igual manera, la apertura de la calle hoy llamada de Codina, comunicando los barrios de Vegueta y Triana con un hermoso puente de piedra que fue trazado y ejecutado por Luján Pérez, todo pagado con fondos personales y de la mitra, lo que le confería un carácter innovador en su gestión pastoral.

Verdugo hizo una visita pastoral a todas las islas. Promovió la creación de diferentes parroquias, consciente de la dificultad de los párrocos para ejercer su misión dada la accidentada geografía de las islas. Ejerció una gran labor pacificadora en una serie de litigios eclesiásticos. Estuvo dentro de la corriente conocida como catolicismo ilustrado, como lo demuestra su ingreso en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria y sentía aversión hacia la ignorancia y la superstición, llegando incluso a fundar varias escuelas.

Entre sus posesiones, se encontraba una hacienda en Agüímes que era conocida como el Palacio Verdugo, mientras que en Telde poseía otra hacienda en el pago de Barranco Seco, donde se retiraba a descansar para recuperarse de las enfermedades que sufrió.

La obra cuenta también con cuatro colaboraciones. La del genealogista canario Francisco Fernández de Bethencourt, autor de ‘Historia de la casa Verdugo’. La del heraldista Juan Ramón Rodríguez-Pamo, que aporta su conocimiento sobre los emblemas heráldicos del obispo. La de Juan Alejandro Pérez Lima, sobre el famoso retrato del obispo y otras obras de arte. Y, por último, la de Jesús Pérez Morera, autor de un estudio artístico sobre la platería y los ornamentos que le pertenecieron.