A los sacerdotes en el día de su patrón

La Diócesis de Tenerife celebra San Juan de Ávila.
Más de un centenar de sacerdotes de la Diócesis Nivariense celebraron en la mañana del miércoles 7 de mayo a su patrón en S. Sebastián de La Gomera. Igualmente asistieron el Obispo Bernardo Álvarez y el Obispo Emérito, Damián Iguacén.

En el templo de la Asunción de la capital, el obispo emérito, Damián Iguacen, pronunció una conferencia centrada en la necesidad de que los sacerdotes “sepan estar” a la altura del momento presente. Iguacen, enfatizó, “este es el mejor de los tiempos, porque este es nuestro tiempo”. Es preciso –prosiguió- estar hoy en el mundo “haciendo presente a Jesús, suscitando admiración no tanto por lo que decimos sino por cómo vivimos”, para lo cual es del todo necesario ser coherentes con lo que somos y mantener la identidad. Don Damián invito a reflexionar sobre Jesús que está realmente presente y actúa, también hoy, y lo hace como servidor, dijo el prelado en una intervención muy señalada por el tono esperanzado que pretendió trasladar a los sacerdotes y miembros de las comunidades parroquiales de La Gomera que le escuchaban.

A continuación, el Obispo Álvarez presidió la Eucaristía tras la cual recibieron un homenaje los sacerdotes que cumplían 25 o 50 años de su ordenación. Concretamente, Lucas García, religioso agustino,  está celebrando sus bodas de oro sacerdotales y Ángel Luis Pérez, párroco de Breña Baja sus bodas de plata. También se homenajeará a José Luis Blanco, sacerdote que se encuentra en Cuba y que ha cumplido 25 años ejerciendo el ministerio y el superior del Monasterio de Güímar, perteneciente al Instituto del Verbo Encarnado.

El párroco de Hermigua, en nombre de todos, explicó que les entregaban “un detalle sencillo de esta tierra gomera pero, al mismo tiempo, muy simbólico: El gánigo, cerámica realizada en el Cercado (Chipude). Se trata –dijo-  de una vasija con la que nuestros aborígenes hacían alianzas entre ellos, bebiendo todos del mismo recipiente. Y cuando el pacto se rompía surgiendo la enemistad entre bandos, el signo empleado era romper el gánigo. Les entregamos a estos compañeros el gánigo entero, signo de la alianza nueva y eterna que en estos veinticinco – cincuenta años han actualizado al celebrar la Eucaristía,  la alianza que Dios ha hecho con cada uno de ellos, consagrándoles por la imposición de manos,... el gánigo entero, símbolo de la perseverancia de su ministerio en el surco de la fidelidad cotidiana”.

Un almuerzo compartido puso broche de oro a una jornada festiva que congregó a buena parte del Clero en la isla de La Gomera.

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