Monseñor Gómez por la solemnidad de la Asunción: “La Virgen María nos da fuerzas para vivir con dignidad” Destacado

Monseñor Santiago Gómez ha presidido esta mañana en la Catedral hispalense la Eucaristía por la solemnidad de la Asunción de la Virgen, día grande para Sevilla, ya que se reencuentra con su patrona, la Virgen de los Reyes.

El Obispo auxiliar de la capital andaluza, en primer lugar, se ha referido al Arzobispo, monseñor Asenjo, quien desde su tierra natal, ha encomendado a todos los presentes para que ” vivan gozosa y comprometidamente su vocación cristiana y no decaiga en Sevilla el amor a su patrona”. Además, monseñor Gómez ha dado las gracias a Dios por la mejoría de salud experimentada por el Arzobispo durante los últimos días y ha pedido por su completa recuperación.

María, ejemplo de esperanza

Don Santiago ha comenzado su homilía haciendo hincapié en que la Virgen de los Reyes “es de todos” los sevillanos, no en vano, cientos de peregrinos han llegado a la seo desde todas partes de la Archidiócesis durante la pasada madrugada para su cita con la patrona.

Monseñor Gómez ha continuado asegurando que “la tradición ininterrumpida de la Iglesia da testimonio de la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma al cielo”, señalando un hecho singular que corrobora esta verdad: que “nunca fue venerada en la antigüedad una verdadera reliquia del cuerpo de María”. En esta línea, se ha remontado al 1 de noviembre de 1950 cuando el papa Pío XII definió y confirmó el dogma de la Asunción. No obstante, ya desde el siglo VI se conocen testimonios de la liturgia que celebraban el tránsito o dormitorio y la assumptio Mariae, es decir, la Asunción.

El Obispo auxiliar también se ha preguntado qué puede significar la Asunción de la Virgen para los cristianos de hoy y ha insistido en que María es “ejemplo de esperanza segura y consuelo del pueblo peregrino”. Igualmente, ha indicado que nuestra fe espera que, al igual que a la Virgen, “Él nos resucitará al final de los tiempos” y que ésta no será únicamente del alma inmortal, ” sino que también nuestros cuerpos mortales volverán a tener vida”.

El cuerpo como templo de Dios

Al respecto, d. Santiago mantiene que “hay un modo cristiano de comprender nuestro cuerpo y el de los demás”. De este modo, se opone a la concepción “neopagana” de promover el culto del cuerpo, “a sacrificar todo a él, a idolatrar la perfección física y el éxito deportivo”. Así mismo, se ha referido al pudor, que “rechaza los exhibicionismos, preserva la intimidad, protege el misterio de la persona y su amor”. Por último, el Obispo auxiliar ha criticado las tesis de la ideología de género que sostienen que no existen los sexos ni la diferencia hombre-mujer. En esta línea, y citando a Benedicto XVI y el papa Francisco, ha destacado la importancia de valorar “el propio cuerpo en su feminidad o masculinidad, necesario para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente”. Para monseñor Gómez, ésta es una cuestión que “plantea desafíos urgentes para ser afrontados por las familias, en la educación de los hijos y en la defensa de la libertad de los ciudadanos”.

Por otro lado, ha denunciado la trata de personas, un asunto que “toca nuestras consciencias, que es escabroso y avergüenza”. Y ha continuado asegurando que se trata de “una verdadera forma de esclavitud, lamentablemente cada vez más difundida, que atañe a cada país, incluso a los más desarrollados, y que afecta a las personas más vulnerables de la sociedad: las mujeres y las muchachas, los niños y las niñas, los discapacitados, los más pobres, los que provienen de situaciones de disgregación familiar y social”. Al respecto, ha agradecido el trabajo de las religiosas Adoratrices, a través de sus múltiples proyectos que apoyan y acompañan a víctimas de trata.

Para finalizar, el Obispo auxiliar ha incidido en que la fiesta de la Asunción “nos permite considerar el cuerpo humano, el nuestro y el del prójimo, como un templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina”. Y con gran esperanza ha insistido en que la Virgen María “nos da nuevas fuerzas para vivir cada día con dignidad, nos permite mirar más allá de las miserias personales y sociales, incluso nos abre horizontes más allá de la muerte”.