Manos Unidas apuesta por la “transformación personal y social” en respuesta a los “desheredados de la tierra”

El pasado fin de semana, en el Palacio Arzobispal de Sevilla, se celebraron las Jornadas de formación de Manos Unidas, a las que se inscribieron 125 voluntarios de la diócesis junto a varios párrocos.

Las jornadas, que se desarrollaron en sesiones de mañana y tarde, fueron impartidas por Fidele Podga, coordinador del Departamento de Estudios y documentación de Manos Unidas, junto a María José Hernando, Julia Parra y Cristina Urrutia, técnicos del mismo departamento.

Se iniciaron el viernes por la tarde con una reflexión y profundización sobre la identidad eclesial de esta oenegé, y los derechos y deberes que conlleva.

Continuó en la mañana del sábado estudiando su misión, que “no es otra que la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo y las causas que la producen, pues éstas no son designio divino”, explican fuentes de Manos Unidas Sevilla. “Nuestro trabajo –añaden- responde a la necesidad de los desheredados de la tierra, que ven vulnerados sus derechos, así como a la dimensión caritativo-samaritana de la Iglesia”.

Igualmente, durante las jornadas se reflexionó sobre la Dignidad de la persona, que se garantiza “cuando buscamos el bien común”, lo que implica “reconocer en el otro a mi hermano. Un nuevo mundo donde nadie se quede atrás”.

Para desarrollar esta misión de lucha contra el hambre Manos Unidas apuesta por “la denuncia profética”, es decir, propone “una transformación personal y social, practicando la solidaridad de manera integral en este mundo interconectado”. Para ello, se basa en la Educación para el desarrollo y en la formación para que concienciar a la sociedad la necesidad de cambiar hábitos y costumbres de consumo.

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