El Arzobispo de Sevilla clausura la IV Semana de la Familia: “Hay que evangelizar con los santos” Destacado

El Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha sido el encargado de clausurar la IV Semana de la Familia, organizada por la Delegación diocesana de Familia y Vida y que se ha celebrado en distintos enclaves de la Archidiócesis desde el pasado 29 de enero.

A las siete de la tarde la Capilla Real de la seo hispalense acogió la última jornada de este ciclo centrado en ‘La familia, llamada a la santidad’. Concretamente con una conferencia a cargo de monseñor Asenjo bajo el título ‘Evangelizar con los santos’.

La santidad, vocación universal

El Arzobispo ha comenzado su intervención recordando la constitución Lumen Gentium, un texto conciliar que recoge que “en la Iglesia, todos, jerarquía y fieles, están llamados a la santidad” y señalando que precisamente a ésta “invita y urge Jesús a todos los cristianos, cualquiera que sea su estado y condición”.

En esta línea, ha explicado que “somos santos con esa santidad que los teólogos llaman ontológica, llamada a desplegarse y completarse con la santidad moral, que es fruto del Espíritu, pero que necesita también de nuestra humilde colaboración”. Para ello, en palabras de san Pablo, monseñor Asenjo ha pedido que vivamos como conviene a los santos, es decir, revistiéndonos “de entrañas de misericordia, benignidad, humildad, modestia y paciencia y produzcamos frutos de santidad”.

Don Juan José ha hecho hincapié durante toda su intervención en la idea de que “la santidad es la única vocación del hombre”. Según el Arzobispo “no hay otra vocación, ni tenemos otra tarea mejor que realizar en la tierra”. Siendo ésta la urgencia de la Iglesia, sin embargo, “no consiste en hacer cosas raras o extravagantes” ni se dirige “a una élite o una minoría selecta”, sino que debe servir para fundamentar e impulsar la fraternidad, la caridad y el servicio a los necesitados.

En su conferencia, monseñor Asenjo también ha hecho autocrítica señalando que aquellos que aseguran que a la Iglesia “le falta empuje misionero, dinamismo evangelizador e impulso místico” pueden tener parte de razón: “Se ha dicho también que su horizonte espiritual a veces se percibe como de bajo perfil y con una tendencia acentuada a la tibieza y al conformismo”. Por este motivo –ha apuntado-, los Planes Pastorales de la Conferencia Episcopal Española tienen como prioridad “la renovación de la vida interior de nuestras comunidades”, paso previo a la evangelización. Al respecto, ha pedido a las comunidades cristianas que sean “verdaderas escuelas de oración y la contemplación, en medio del oleaje de la vida diaria”.

Evangelización y santidad

“La santidad y la evangelización son dos conceptos íntimamente interrelacionados: la santidad de vida lleva al anuncio y a la evangelización; y la evangelización necesita del substrato o fundamento de la santidad de vida, pues de lo contrario, carecerá de autenticidad y fuerza persuasiva”, ha puntualizado don Juan José.

En esta línea, el Arzobispo defiende que “los Papas quieren evangelizar con los santos, es decir, con aquellos cristianos que han vivido su fe y han encarnado el Evangelio de forma heroica y radical en ambientes parecidos a los nuestros”. No en vano, ya san Juan Pablo II instaba a la Iglesia en 1983 a empeñarse en una Nueva Evangelización, “nueva en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones”. Declaración que acompañada por el aumento “extraordinario” de santos y beatos de los siglos XX y XXI proclamados en los tres últimos pontificados –entre ellos un buen número de laicos de todas las categorías sociales-, respalda la premisa del Arzobispo hispalense.

Y un aspecto importante de la evangelización con los santos incluye la dimensión apologética, “que ayude a deshacer malentendidos, a aclarar nociones deformadas y a superar actitudes de suficiencia y menosprecio ante lo religioso”. Esta tarea –según monseñor Asenjo- tiene que realizarse con “un estilo de diálogo y servicio; de manera directa y humilde”.

Igualmente, ha exhortado a incluir a las figuras de los santos, sus vidas y sus testimonios en la formación de los fieles: “Es preciso también que todos los agentes de pastoral muestren estos tesoros en la catequesis, en la formación religiosa escolar, en la homilía y en las sesiones de formación de los distintos grupos laicales”.

Para concluir, el Arzobispo ha reconocido que la santidad supone “un desafío y un compromiso”, por eso insiste en apoyarnos en la vida de los santos porque, repitiendo a Tomás de Kempis, “con los santos, serás santo”.

A continuación, Monseñor Asenjo ha presidido la celebración de la Eucaristía, que ha clausurado la IV Semana de la Familia.

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