La Archidiócesis celebra mañana la ordenación de siete nuevos sacerdotes

El sábado 23 de junio la Archidiócesis de Sevilla celebra la ordenación de siete nuevos sacerdotes: Antonio Salvago (31 años), Salvador Diánez (37 años), Álvaro Montilla (34 años), José Luis López (31 años), José Iván Martín (25 años) y Francisco José Fernández (36 años), todos ellos del Seminario Metropolitano; Ariel Figueroa (27 años), del Redemptoris Mater, en una Eucaristía en la Catedral de Sevilla, a las once de la mañana, presidida por el Arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo Pelegrina. Junto a ellos se ordenará también el sacerdote paúl Francisco Javier López.

Todos coinciden en que el sacerdocio es una elección libre que, “como cualquier decisión en la vida, implica una renuncia”, explica Salvador. Sin embargo, esta renuncia “no la vives como una pérdida –apunta Francisco-, sino que uno siempre sale ganando y tienes la certeza de que estás trabajando por el Reino de Dios”. Porque la del sacerdocio es una vocación “con la que buscamos nuestra felicidad –igual que otros la buscan en el matrimonio y la familia- y gracias a la cual crecemos en nuestra fe”, añade Álvaro.

Ante su inminente ordenación y posterior nombramiento en distintas responsabilidades pastorales, los futuros sacerdotes entienden que “cada parroquia o comunidad tiene su propia historia de salvación y que nosotros sólo somos instrumento en esa historia” (Antonio). Y es que “no vamos a llegar para salvar el mundo, sino que vamos a servir allí donde nos manden” (Francisco). “Exacto, -se suma Ariel- se trata de estar en comunión con la comunidad y vivir en la verdad de nuestra vocación”.

Fidelidad, humildad y alegría

No son muchos los consejos que les han dado estos últimos días a los ordenandos, sin embargo, sí son muchos los que les han pedido “ser sacerdotes fieles y humildes” (Salvador) y “que no perdamos la alegría” (Ariel). También “que seamos pastores con el Corazón de Cristo”, señala Álvaro; y que “no nos convirtamos en funcionarios del Evangelio –advierte Francisco-, sino que como dice la oración imitemos lo que conmemoramos”.

Aunque este curso como diáconos se ha acercado a la vida parroquial desde el prisma del propio párroco, ahora tienen por delante “una vida totalmente nueva”, manifiesta Antonio, por lo que “todo será un reto a partir de ahora”. Pero ante este desafío, “no estamos solos”, indica Álvaro, sino todo lo contrario, “contamos con la ayuda de Dios y el de la comunidad”. En esta línea, todos coinciden en que en sus nuevos destinos pastorales “no vamos a ser dueños de nada, ni de la parroquia ni de la actividad que se nos asigne –señala José Luis-. Por eso, no es conveniente llegar y cambiarlo todo, más bien debemos descubrir dónde podemos aportar alguno nuevo y bueno”. A lo que Iván suma que “tendremos que adaptarnos a la realidad de cada comunidad y cada parroquia, y ver qué necesidades tienen las personas”.

A las puertas de su ordenación sacerdotal confiesan tener en mente a muchas personas que han pasado por su vida o que han marcado de una forma u otra su vocación. Salvador, por ejemplo, recuerda con cariño a su tío, ya fallecido, que también fue sacerdote. Antonio a su padre (también fallecido), y Ariel a su abuela, “que me transmitió la fe desde niño”. Por su parte, Francisco dedica un pensamiento a todo el pueblo de Tocina que comparte la alegría porque un paisano se ordena sacerdote. Igualmente, todos recuerdan con cariño al seminarista Javier Carreño, que murió en 2016 y “con el que nos llevábamos muy bien”.

También reconocen no sentirse muy nerviosos, “más bien expectantes, con ganas de que llegue ese momento”, comenta Francisco. Un momento, probablemente de los más importantes de sus vidas, a partir del cual “nos abandonamos si acaso un poco más en Dios, porque nunca estaremos preparados para dar un paso así”, señala Iván. Por eso, “sólo podemos repetir aquello que se dice durante la ordenación, ‘que el Señor lleve a término lo que ya ha iniciado’, y tratar de vivir una conversión constante”, agrega Ariel. Por su parte, José Luis confía en el apoyo del presbiterio: “creo en la fraternidad sacerdotal y sé que no estaremos solos en la tarea y responsabilidad que se nos encomienda”.

Prefieren terminar esta entrevista con palabras de agradecimiento al Seminario y su equipo formativo, a los párrocos que los han acogido y a los de origen, a todos los sacerdotes que les han apoyado y animado en este camino vocacional, a sus compañeros seminaristas, sus familias y amigos, y “a todos los que rezan por nosotros y por la santidad de los sacerdotes”.

Primeras Misas
24 de junio: Francisco José Fernández, en la Parroquia San Vicente Mártir (Tocina), a las 20 h.

25 de junio: Salvador Diánez, en la Parroquia Ntra. Sra. de Los Remedios (Sevilla), a las 21 h.

26 de junio: Álvaro Montilla, en la Parroquia de la Magdalena (Arahal), a las 20.30 h.

27 de junio: Iván Martín, en la Parroquia Concepción Inmaculada, a las 21 h.

28 de junio: José Luis López, en la Parroquia Ntra. Sra. de Consolación (Osuna), a las 20.30 h.

29 de junio: Ariel Figueroa, en la Parroquia San Gil Abad (Sevilla), a las 20.30 h.

30 de junio: Antonio Salvago, en el iglesia Santa Isabel (Marchena), a las 11 h.