Colegio diocesano de Educación Infantil San José de Cluny: Educar el alma

La escuela familiar del barrio. A poco que se haga una encuesta sobre el Colegio Diocesano de Educación Infantil San José de Cluny en el Parque Alcosa –barriada que supera ya los 25.000 habitantes-, esta es la marca más reconocible de un centro presente en el barrio desde 1983.

Colegio familiar, con una sola línea -75 alumnos-, inequívoco ideario católico, abierto a la implicación de las familias, con un proyecto educativo de calidad… Todas las señas de identidad de este centro apuntan a una misma dirección: colaborar con las familias en la educación y formación de “su tesoro más preciado”.

El colegio fue fundado por la Congregación de Misioneras de San José de Cluny, que en septiembre de 2016 cedió la titularidad a la Archidiócesis de Sevilla. Desde entonces forma parte de la red de colegios de la Fundación Diocesana de Enseñanza Victoria Díez. Esta cobertura diocesana, según reconoce su directora, Almudena Abaurrea, facilita el día a día del colegio, “dándole estabilidad y seguridad”. Afirma al respecto que “la sociedad sevillana tiene mucho que agradecer a los colegios diocesanos, ya que son un referente en la educación católica de nuestra ciudad”. Igualmente, valora que “nuestros obispos, monseñor Juan José Asenjo y monseñor Santiago Gómez, estén tan pendientes e ilusionados con los colegios, estando al día en su evolución y siendo conocedores de nuestras posibilidades y carencias para poder solventarlas, afrontando el futuro con la alegría del Evangelio”.

Un profesorado comprometido

En San José de Cluny “se educa evangelizando” y “la persona es el centro”. La directora parte de estas premisas antes de desarrollar un programa educativo en el que “lo primero es conocer bien a los niños, saber cuáles son sus posibilidades y limitaciones, para trazar el plan a seguir con cada uno”. El claustro del centro tiene claro que en Infantil no se puede hablar de inteligencias sino de “ritmos madurativos”, y cada alumno tiene el suyo. Un ritmo evidentemente condicionado por el ámbito de su desarrollo.

Por todo ello, la elección del profesorado es una de las tareas más decisivas antes de abrir las puertas del colegio. Según la directora “los profesores cristianos debemos ser los nuevos apóstoles del siglo XXI, ser testigos de esperanza para todas las familias”. Por eso, “si hay algo que nos distingue y nos diferencia –añade-, es el acompañamiento personal que hacemos con los alumnos y sus familias”. En esta etapa temprana de su crecimiento es lógico que surjan muchas dudas. En justa correspondencia, los profesores están a disposición de las familias para ayudarlas en lo que precisen. “Nuestro colegio es un centro de puertas abiertas -asegura la directora-, por ello hacemos que las familias participen en muchas actividades que organizamos, como talleres de aula para niños y padres, teatros de padres, celebración de las fiestas cristianas, organización de la Hermandad del colegio, el día de los abuelos, Conciertos benéficos a Cáritas, Domund, Carreras solidarias a favor de Manos Unidas, Comedor social de Torreblanca….y muchas más”.

TICs, biligüismo…pero sobre todo Dios

Además de las atenciones familiares y la educación en valores, el colegio cuenta con numerosos recursos educativos como pizarras digitales interactivas en todas las aulas, una sala de ordenadores -a la que los alumnos acuden semanalmente- y está acreditado como centro bilingüe por las Escuelas católicas con la acreditación de Beda Kids, bilingual English, Development & Assessment. “Este año, además, -apunta Abaurrea- hemos aumentado las horas de enseñanza bilingüe con el establecimiento en clase del English corner”.

Aunque, sin duda, el centro infantil San José de Cluny pone el acento en la relación de los niños con Dios: “tenemos el privilegio de contar con un gran templo, que está abierto para que tanto el alumnado como su familia pueda entrar a orar cuando deseen. Para nosotros, el Sagrario es el centro, nuestro punto de partida y nuestra meta, porque en San José de Cluny, enseñamos a nuestros alumnos a rezar a Jesús y la Virgen, con la oración empezamos y terminamos el día, bendecimos la mesa en el comedor, nos ponemos de rodillas delante del Sagrario para decirle a Jesús todo lo que le queremos”. A los mayores, también les enseñan a rezar el Rosario para lograr la paz en el mundo y así ellos “se sienten muy importantes al saber que nuestra Madre los necesita”. El acompañamiento espiritual se completa con un nuevo proyecto iniciado este curso: catequesis de Confirmación para adultos, de padres, madres y familiares del centro. “Es un proyecto en el que hemos puesto mucha ilusión y que si Dios quiere, se confirmarán la próxima primavera en la iglesia del colegio”.

En definitiva, se trata de ayudar a los padres a ofrecer a sus hijos “el mejor Patrimonio que le pueden dejar”: la educación, porque el que ‘bien educa’ no es sólo quien posibilita que se alcancen las máximas cotas a nivel académico. Así, en el Colegio Diocesano San José de Cluny tienen muy claro que están obligados a “educar el alma”. El mundo necesita personas íntegras, honradas, felices, activas y con un alto compromiso del deber. Ese es el objetivo.