“El carisma del Prado es un don que refuerza lo nuclear del ministerio presbiteral”: Lucio Arnáiz, responsable de los sacerdotes del Prado en España Destacado

Los sacerdotes del Prado en España celebran Asamblea General del 6 al 11 de agosto, en Ávila. Hablarán sobre cómo ser fieles a la vocación y carisma del Prado en la situación de “cambio de época” en la que se encuentran el mundo y la Iglesia. Y elegirán al responsable nacional para los próximos 5 años. “Vivir y proponer la fe en un mundo en cambio” es el eslogan de una Asamblea que convocará a los 150 sacerdotes que componen la asociación en España. Entrevistamos a Lucio Arnáiz, actual responsable de los sacerdotes del Prado en España

- ¿Cómo valoras estos cinco años al frente de la Asociación de los Sacerdotes del Prado en España?
- L.A. Han sido cinco años muy enriquecedores para mí. He podido contemplar muy de cerca, en contextos diferentes, el testimonio evangélico de muchos sacerdotes. Ese testimonio de tantos sacerdotes provoca en mí una gran acción de gracias a Dios. He constatado también que el carisma del Prado es un don del Espíritu a la Iglesia que refuerza lo nuclear del ministerio presbiteral: la adhesión a Jesucristo y la evangelización de los pobres.

- ¿De qué se va a hablar en vuestra próxima Asamblea, sobre qué se va a trabajar?
- L.A. La Asamblea que vamos a celebrar a primeros de agosto en Ávila intenta responder a esta pregunta: Señor, ¿qué quieres que cuidemos especialmente en este momento de la sociedad y de la Iglesia en España? O formulado de otra manera: Señor, ¿qué elementos del carisma del Prado responden mejor a los retos que la Iglesia de hoy tiene planteados? El asunto a discernir en nuestra Asamblea viene formulado de la siguiente manera: Vivir y proponer la fe en Jesucristo desde el amor a nuestro mundo en cambio y la minoridad evangélica. Nos parece que la urgencia del momento es la vivencia personal de la fe y el anuncio de Jesucristo a los pobres. Y todo ello desde el amor y la empatía con nuestro mundo en cambio y desde la minoridad evangélica.

- ¿Qué puede aportar la espiritualidad del Prado a la evangelización de nuestro mundo?
- L.A. El Prado participa de la vocación y misión de la Iglesia; como la Iglesia, El Prado existe para evangelizar. El Prado comparte con el conjunto de la Iglesia su gusto por el encuentro con Jesucristo en la Palabra y en los pobres.

- ¿Qué ofrece El Prado a la espiritualidad sacerdotal?
- L.A. Los documentos de la Iglesia sobre la espiritualidad sacerdotal (Presbyterorum ordinis, Pastores dabo vobis, El don de la vocación presbiteral…) son realmente muy buenos, pero a menudo escasean las ayudas para que podamos seguir avanzando hacia el ideal presbiteral. El Prado nos ofrece algunos “medios” para que esa sana doctrina pueda convertirse en carne de nuestra carne: un equipo de vida que se reúne regularmente, un plan concreto y viable de trabajo para cada curso, la práctica diaria del Estudio de Evangelio, la atención teologal a la vida (revisión de vida y cuaderno de vida), una asociación y organización flexible…

- ¿Cuáles son los retos que tendrá que afrontar el próximo responsable del Prado en España?
- L.A. La principal tarea del responsable regional es animar y estimular a que cada miembro de la Asociación viva su vocación presbiteral y pradosiana con la mayor intensidad posible. El responsable regional es un servidor de los hermanos; ha de actualizar los quehaceres y los modos de hacer del Buen Pastor. El verdadero responsable de la Asociación es Jesucristo. El responsable regional desarrolla su servicio con la ayuda de un Consejo formado por seis compañeros y en colaboración con el responsable del Prado en cada diócesis. Alguno de los retos que la Asociación tiene planteados son: el refuerzo del sujeto diocesano, la evangelización de los pobres, el envejecimiento de los miembros de la Asociación, la transparencia y la visibilidad del Prado en los presbiterios diocesanos…

- El Prado no está formado solo por sacerdotes, es toda una familia más amplia. ¿También en España?
- L.A. El carisma del Prado es desde el principio un carisma eclesial, de la Iglesia y al servicio de la misión de la Iglesia. Es un don del Espíritu a la Iglesia para que los pobres sean evangelizados. Es un carisma fundado por Antonio Chevrier, un sacerdote secular de Lyon, pero un carisma que también viven mujeres y hombres consagrados y diáconos y laicos.

- El papa Francisco nos invita a salir a las periferias para anunciar a Jesucristo ahí. ¿Cuáles son esas periferias hoy entre nosotros?
- L.A. Las periferias de las que habla a menudo el Papa son principalmente las personas. El papa Francisco nos recuerda insistentemente lo que ya decía S. Juan Pablo II: “El camino de la Iglesia es el hombre”. Es decir, Jesús –desde el dinamismo de la Encarnación- nos envía a poner nuestra humilde tienda de campaña junto a cada persona. Lo decía ya hermosamente el Concilio Vaticano II: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (GS 1). Lo que la Iglesia quiere es que cada persona se sienta amada y escuchada para que pueda abrirse a la fe en nuestro Señor Jesucristo.

- ¿Dónde están las dificultades para anunciar a Jesucristo hoy, en un mundo que cambia tan rápido?
- L.A. He tenido el privilegio de admirar en toda España a muchos compañeros sacerdotes; la mayoría de ellos, con una enorme creatividad, desarrollan una tarea encomiable. Seríamos aún más eficaces y significativos fortaleciendo la dimensión mística de nuestro ministerio y reforzando la comunión efectiva y afectiva entre todos los agentes de pastoral.

Antonio Gómez

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