La iglesia del Trapiche, afectada también por la inundación

La noche del lunes 4 de febrero, la rotura de la tubería del pantano de La Viñuela provocó la inundación de la pedanía veleña de El Trapiche. El agua llegó a alcanzar el metro y medio de altura, anegando los bajos de más de 60 viviendas y afectando a la parroquia.

Los bomberos rescataron a una mujer de 90 años, y desde la madrugada, los vecinos y operativos de seguridad vienen trabajando para retirar el barro acumulado en las calles y las casas.

La iglesia de San Isidro se ha visto muy afectada, ya que se encuentra en la zona más baja de la pedanía. Según explica su párroco, Eduardo Romero, recibió la noticia de boca del Hermano Mayor de San Isidro, cuyos enseres se han visto también dañados por el agua. «Estaba en Periana, donde soy párroco también, y a primera hora de la mañana me trasladé a El Trapiche y empecé a sacar barro junto a los vecinos», afirma.

El agua, según explica Romero, ha alcanzado el metro y medio de altura, anegando el templo y el salón parroquial, donde la hermandad guarda algunas de sus pertenencias y donde se desarrollan las catequesis y otras actividades pastorales. Ha mojado «las paredes, el mobiliario, papeles de formularios, rituales, libros de catequesis, alfombras, manteles, ropas de liturgia, enseres de la hermandad...», cuenta Romero.

Ni el Sagrario, ni el archivo ni las imágenes han sufrido daños. «Ahora toca valorar lo que se ha perdido y lo que se puede limpiar. Y comenzar a trabajar para volver a la normalidad lo antes posible», afirma el párroco.

Según explica a diocesismalaga.es, la parroquia de San Isidro Labrador tiene culto dominical una vez al mes (los primeros) y catequesis semanal y quincenal, por lo que, a pesar del trastorno que suponga, la rutina del templo no se verá afectada y podrá seguir su curso cuando se atajen las necesidades de limpieza, pintura y humedades. «Gracias a Dios y a san Isidro, los daños son reparables para los vecinos y para la Iglesia parroquial», ha añadido.

Ana María Medina