Premio extraordinario de bachillerato en Santa Rosa de Lima

El alumno Bruno Saronelli del Colegio Diocesano Santa Rosa de Lima ha sido uno de los estudiantes malagueños que ha obtenido el Premio Extraordinario de Bachillerato en Andalucía. Su trayectoria siempre ha estado ligada a los colegios diocesanos. Las directoras de Santa Rosa de Lima y Cristo Rey hablan de él.

Bruno ha recibido el premio tras estudiar la rama de humanidades de bachillerato en el Colegio Diocesano Santa Rosa de Lima. Su directora, Natividad Cortés, se alegra de este reconocimiento que, en sus propias palabras, «no es fácil. Hay que quedar entre los doce primeros en un examen al que se presentan los alumnos con los mejores expedientes de la provincia. En Santa Rosa de Lima estamos de enhorabuena y nos sentimos orgullosos de dejar en las puertas de la Universidad a este joven que encaja en la descripción que Cervantes hace de Don Quijote, “...complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro...” y que, al igual que el Caballero de la Triste Figura, no se va a amedrentar aún a riesgo de que confundan con locura lo que no es otra cosa que luchar por alcanzar grandes ideales». Cuando tiene que describir a Bruno, Natividad dice de él que «es un joven un joven de trato exquisito, honesto, buen compañero, dispuesto a colaborar en todo lo que se le pide. Por eso, es una buena noticia que el curso próximo quiera empezar estudios de Derecho». Bruno es calificado por su profesores como «un alumno aplicado, que siempre ha gustado de hacer las tareas con esmero, con esfuerzo y dedicación en todas las materias, incluso las que le gustaban menos. Partiendo de una buena base, ha ido mejorando con los años -afirma Cortés-. Sacar buenas notas ha sido un objetivo que siempre ha estado en su horizonte, pero lo que verdaderamente le mueve es su curiosidad, su gusto por el rigor y su afán por mejorar cada día. Quizá esta altura de miras fue lo que le llevó hace dos años a decantarse por estudiar Bachilletaro de Humanidades».

La directora de Santa Rosa de Lima cuenta que el primer recuerdo que tiene de Bruno es incluso anterior a su primer día de clase: «Tres meses antes, en la Graduación de Primaria del Colegio Cristo Rey, me llamó la atención la perfecta dicción de aquel alumno menudo, de mirada viva y sonrisa generosa que dedicó unas palabras muy emotivas a sus padres». Bruno y su familia habían llegado a España procedentes de Argentina, y entre las prioridades de sus padres estaba que sus hijos recibieran una educación cristiana. «Alguien les tuvo que hablar muy bien de los Colegios Diocesanos pues el hecho de vivir en la carretera de Mijas no fue un obstáculo cuando consiguieron matricular a su hijo para cursar tercero de Primaria en el colegio Cristo Rey. El sacrificio de recorrer 60 km. diarios merecería la pena si con esto se aseguraban que una vez terminada la Primaria, su hijo podría seguir formándose hasta terminar Bachillerato en Santa Rosa de Lima», explica la directora.

Bruno Saronelli cursó Primaria en otro colegio diocesano: el de Cristo Rey, perteneciente a Fundación Victoria. Está ubicado en plena barriada de Ciudad Jardín y en el barrio de Palma-Palmilla y allí presta un incuestionable servicio a la educación de las familias de la zona desde hace más de 50 años, estando adscrito al Colegio Diocesano Santa Rosa de Lima. Desde el centro su directora, Remedios Saborido, felicita así a su antiguo alumno: «deseamos darle la enhorabuena a Bruno y a su familia y transmitirles lo felices que nos sentimos de haber podido contribuir con nuestro pequeño granito de arena en la consecución de este gran premio. ¡Enhorabuena!»

Saborido cuenta que Bruno estaba estudiando en la escuela rural diocesano Entrerríos. «Ha sido siempre un alumno muy responsable, trabajador y plenamente integrado en las actividades del centro -cuenta-. Destacaría de él el valor del esfuerzo, su perseverancia en alcanzar las mejores notas y su gran entrega en ayudar a que en el centro existiera un buen clima de convivencia. Aquí,en Cristo Rey, aprendió su amor a la escritura de la mano de su tutor». Remedios Saborido resalta también la importancia de la implicación de su familia en su educación: «es admirable su plan de futuro, su implicación y colaboración con el centro, su responsabilidad y el esfuerzo en la educación de sus hijos».

Cristo Rey es, según detalla su directora, «un centro pequeño, de una sola línea, donde una de sus principales características es el trato familiar y el conocimiento individual de cada uno de sus alumnos, favoreciendo la inclusión en el trabajo diario, rodeados de un buen clima de convivencia escolar entre toda la Comunidad Educativa, trabajando los valores evangélicos y siendo fieles a nuestro ideario». Desde hace unos años, el centro es bilingüe, apostando por la innovación educativa y trabajando por proyectos, lo que hace que el proceso enseñanza aprendizaje «sea más significativo y anime al alumnado a ser capaz de crear su propio aprendizaje» afirma Saborido.

Ana María Medina