«La formación no puede ser reducida a un tiempo limitado»

Los días 8 y 9 de noviembre tienen lugar en la Casa Diocesana las Jornadas de Formación Permanente del Clero. El ponente de dichas jornadas es el P. Amedeo Cencini, religioso canosiano, psicólogo, experto en espiritualidad sacerdotal, vida religiosa y pastoral vocacional.

En la siguiente entrevista, profundiza en la formación permanente del clero, entendida como un proceso que dura toda la vida.

Algunos fragmentos

«En la medida en que el laico vive plenamente su vocación, ayuda al presbítero y viceversa. Vivimos en una Iglesia en la que todas las vocaciones se buscan, una necesita a la otra, una ayuda a la otra y le provoca ser fiel a la misma… todos somos responsables de la vocación de los otros»

«La persona humilde e inteligente, dos virtudes que van de la mano, comprende que necesita ser acompañado, también por un laico, ¿por qué no?».

«La verdadera formación permanente es un proceso diario, el lugar de la formación permanente del presbítero es su parroquia y su gente son el formador del presbítero. Un presbítero que ha sido enviado a una parroquia puede estar seguro que Dios padre no le hará faltar nada para su formación»

«El presbítero debería saber que en su Diócesis tiene la posibilidad de ser ayudado, que no es un escándalo encontrarse en un momento de crisis y de dificultad; escándalo sería que en una Iglesia particular, la persona no pueda encontrar a nadie que lo pueda ayudar, eso sí sería escandaloso. Formación permanente es dar la certeza al presbítero de que, en cada caso, momento y dificultad de su vida puede encontrar una ayuda en su Iglesia, que es su madre».

Encarni Llamas Fortes