Misioneros malagueños en Venezuela, rostro del DOMUND'17 Destacado

El Domingo es el Día Mundial de las Misiones y el viernes se celebra una Vigilia de Oración en la parroquia del Carmen de Málaga a las 20.15 horas.

La Diócesis de Málaga ha presentado esta mañana la Campaña del Domund 2017 en Málaga. Luis Jiménez, sacerdote, delegado diocesano de Misiones y Misionero de la Consolata, ha presentado los principales datos de Málaga. En la actualidad, más de 100 malagueños entregan su vida como misioneros repartidos por el mundo. La Campaña del Domund revierte en más de 4.000 proyectos misioneros en todo el mundo, 658 sostenidos por España. El año pasado, la Diócesis de Málaga aportó 424.329,81 euros a las Obras Misionales Pontificias (OMP), procedente de la colecta del Domund.

En palabras del delegado, «este año, el Domund nos quiere llamar la atención sobre algo que estaba muy arraigado en el corazón de los primeros cristianos cuando comenzaron a evangelizar: la valentía. Los misioneros expresan la misma valentía de Jesús dejando su familia, su tierra, sus costumbres y saliendo a otras tierras lejanas a otras gentes a proclamarles, con el testimonio de sus vidas, la Buena Noticia de Jesús. La valentía es una característica del misionero y, sin ella, no sería posible toda la actividad misionera que realiza».

Ejemplo de esta valentía son los misioneros que se encuentran en países de inestabilidad, como es el caso de Juan de Jesús Báez, sacerdote diocesano que ha atendido la Misión Diocesana en Venezuela durante 10 años. «Hablar de Venezuela en estos momentos podría parecer una película de terror. Más de una vez me han puesto una pistola en la frente. Se están violando los derechos humanos y la población está pasando una terrible hambre. Falta lo más básico y fundamental». Precisamente esa falta de recursos es la que ha provocado que Rafael Guerrero haya tenido que volver a España. Este seglar llegó a Venezuela de misión hace 24 años y regresa ahora con su familia, tras dedicar todo este tiempo a atender a presos, niños y jóvenes en exclusión. «La situación en Venezuela estaba muy tensa, ya no se podía salir a la calle por la inseguridad. Mi esposa y yo estábamos muy contentos con nuestros trabajos allí, pero el dinero ya no alcanzaba ni para la alimentación. Una vez cayó enfermo uno de nuestros hijos y tuve que recorrer todo Ciudad Bolívar para encontrar un antiobiótico. La vida ya se reducía a guardar cola para llevar a casa lo imprescindible. Tuvimos que tomar una decisión familiar y decidimos dar el salto y regresar a España, con mucha pena, pero la situación económica y política del país nos ha hecho tomar esa decisión» cuenta.