Por una Iglesia de "rampas abiertas" Destacado

Las personas con discapacidad, afirma san Juan Pablo II «no están invitadas por Dios solamente a unir su dolor a la Pasión de Cristo, sino también a acoger ya ahora en sí mismos y a transmitir a los demás la fuerza de la renovación y la alegría de Cristo resucitado». Son llamadas por tanto a participar plenamente de la vida de la comunidad. Las parroquias de Málaga trabajan por facilitar su participación en la liturgia y en las actividades comunitarias poniendo los medios necesarios para ello.

La Iglesia de Málaga vuelca sus esfuerzos en facilitar a las personas con discapacidad su participación en la vida de las parroquias. Desde la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (FRATER) valoran las medidas que facilitan su acceso para que puedan asistir y participar como miembros de pleno derecho en la Iglesia.

En su exhortación pastoral post sinodal Christifideles laici, san Juan Pablo II pedía a la Iglesia «considerar al enfermo, al minusválido, al que sufre, no simplemente como término del amor y del servicio de la Iglesia, sino más bien como sujeto activo y responsable de la obra de evangelización y de salvación».

En esta línea, destaca la labor de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (FRATER) en Málaga, un movimiento que, como señalan ellos mismos, anima a estas personas «a dejar de ser receptoras de la compasión de los demás: de “pobrecitos”, nada. Jesús nos dice: “levántate y anda”, toma tu camilla y sal a la calle que tienes que ser el protagonista de tu vida. Nuestro lema dice que nuestras capacidades superan nuestras limitaciones. Se puede tener una limitación, como no poder andar, pero luego ser más listo que el Papa. Nosotros somos un movimiento cristiano que quiere ser partícipe de la Iglesia y hacer que alguno piense: “pues es verdad, esta gente no sólo tiene obligación de venir a Misa sino que tiene derecho a venir y a participar”».

La Diócesis de Málaga está comprometida con esta labor de facilitar el acceso de todos a las parroquias. Desde el Área de Patrimonio y Obras del Obispado, el arquitecto técnico Pablo Casesnoves señala que «en las obras nuevas que venimos realizando, la accesibilidad es máxima, puesto que tenemos que cumplir toda la normativa necesaria para poder obtener la licencia de apertura. En la restauracion de templos antiguos, depende de la obra. Si la reforma es integral, sí que hacemos todo lo posible por habilitar accesos. Prácticamente en todas las rehabilitaciones que se han hecho donde haya cambio de solería, se elimina el peldaño de entrada y se adapta la puerta. Esto depende mucho de cómo sea el exterior. Si el edificio o el pueblo están protegidos, hay que esperar la autorización de la Junta. Si es vía pública, hay que consensuarlo con los ayuntamientos y no siempre es fácil. Otras veces sí. Por ejemplo, un caso reciente es el de la parroquia de las Angustias, en El Palo, donde el Ayuntamiento se implicó mucho y modificó la plaza para facilitar el acceso».

Desde FRATER, su presidenta, Estrella Amate y su marido, Francisco Cumpián, destacan el caso «de la parroquia de nuestro barrio, Santa Ana y San Joaquín, que es completamente accesible; así como, en el centro de la capital, la iglesia del Sagrado Corazón de los Padres Jesuitas. Este caso es curioso porque si te pones delante un rato te das cuenta de que la mayoría de la gente sube por la rampa en lugar de por los escalones, porque casi todos los fieles son personas mayores y les resulta más fácil. Y es que hay que recordar que la rampa no es solo para las sillas de ruedas».

Para el arquitecto técnico del Obispado, esta es una realidad indiscutible: «no sólo los fieles son personas mayores sino que la edad de los sacerdotes también es elevada, por lo que hay que facilitar el acceso al templo y a la vivienda parroquial. Las rampas son, a veces, muy difíciles de ejecutar con la pendiente óptima y otras, directamente imposible por las características de la edificación y el entorno. A veces, aunque no se pueda cumplir estrictamente con la pendiente correcta, siempre es mejor tener una rampa a no tenerla».

Entre las últimas rehabilitaciones, por ejemplo, está el caso de la iglesia de Santa Ana, en Algarrobo, cuyo acceso se adaptó para personas discapacitadas. «No se pudo hacer en la entrada principal –precisa Casesnoves– pero sí se hizo en el pasillo que comunica tanto los salones parroquiales como la iglesia. Así cumplen la accesibilidad los dos edificios. Luego hay casos muy especiales como la parroquia de Alozaina, donde el problema no es tanto acceder a la iglesia (cuya entrada se ha adaptado) sino llegar a la misma. Y es que, para que una persona en silla de ruedas pueda llegar, o la llevan en coche hasta el penúltimo tramo o es casi imposible, porque el pueblo tiene unas pendientes tremendas».

Discapacidad sensorial

Salvador Jurado es el sacerdote que acompaña a los miembros de la Pastoral de Sordos y de la Pastoral de Ciegos. Los terceros sábados de mes, las personas con discapacidad auditiva, se reúnen para celebrar la Eucaristía en la capilla del colegio de La Purísima de las Franciscanas de la Inmaculada. Comienzan en torno a las 18.30 horas y una de las religiosas hace de intérprete en lengua de signos.

Desde hace un tiempo, se les unen los miembros de FRATER. «No todos vamos en silla de ruedas, señalan, por lo que dejamos la primera fila para las personas que sí la llevan y reservamos los sitios con buena visibilidad para los sordos que tienen que ir siguiendo a la intérprete. Esto se hace también en algunas parroquias y es una medida muy apropiada. Nosotros también celebramos la Eucaristía en nuestro local el segundo sábado de cada mes y son varias las personas sordas que se unen a nuestra celebración».

Nuestra Señora del Carmen de Fuengirola: braille, ascensor y pantalla para seguir el salmo

Damián Ramírez es el párroco de Ntra. Sra. del Carmen de Fuengirola, una parroquia que tiene muy presente la necesidad de facilitar a las personas con discapacidad física o sensorial su participación en la vida parroquial. «En la fachada del templo, justo a la entrada –señala– hay un cartel con información práctica, horarios e historia de la parroquia, tanto en letra visible como en lenguaje braille para personas ciegas así como tres fotografías del interior del templo y de la titular de este. El templo permanece abierto desde las 8.00 a las 12.00 y desde las 17.30 a las 21.00 horas y las distintas puertas de acceso están preparadas para que puedan acceder personas con discapacidad. Lo mismo pasa con el centro parroquial que se dotó, entre otras cosas, con un ascensor para acceder a los distintos salones parroquiales así como al salón de actos, columbario y servicios.

La parroquia del Carmen de Fuengirola instaló, hace 8 años, una pantalla que ayuda a las personas con dificultades sensoriales a seguir la celebración y participar de forma más activa: «Se suele preparar cada semana una presentación con imágenes donde se recoge la liturgia del domingo, el salmo responsorial, una frase con el mensaje del evangelio del día, un recuerdo para ponerse de rodillas en el momento de la consagración. Y por último, la información sobre noticias de parroquia a recordar para la semana». Según el párroco, la aceptación de la feligresía es muy positiva: «la gente lo agradece mucho y facilita en gran medida su participación en la celebración».

Antonio Moreno Ruiz