Año de la Misericordia y Laudato Si´ en el Atrio de los Gentiles Destacado

Nada más abrir su última encíclica, el papa Francisco dice así: «"Laudato si', mi' Signore", "Alabado seas, mi Señor", cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos... Ahora, frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta... En esta encíclica, intento especialmente entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común». Este llamamiento del papa Francisco ha sido, según el delegado de Pastoral Universitaria, José Manuel Fernández Fígares, el que ha inspirado la elección del tema de la IV Edición del Ciclo de Conferencias "Atrio de los Gentiles" que se celebrará del 7 al 11 de marzo en Málaga con el título: "El cuidado de la casa común".

El catedrático emérito de Biología y Bioquímica Molecular y miembro del grupo organizador de esta cuarta edición del Atrio de los Gentiles, Ignacio Núñez de Castro, reflexiona sobre el tema central del ciclo, la encíclica Laudato si', en el contexto del Año de la Misericordia:

En el Salmo 136 (135) nos narra la historia de la misericordia de Dios en la vida de su pueblo, Israel. Me impresiona que una serie importante de los versículos de este Salmo estén dedicados a proclamar la acción de Dios en la Creación, como la gran obra donde resplandece su misericordia. Allá se nos dice que «Hizo el cielo con maestría y forjó la tierra sobre las aguas, porque es eterna su misericordia».

La bula y la encíclica

Por ello, resulta que tiene un gran sentido que la bula del papa Francisco, Misericordiae vultus (MV), convocando el Jubileo Extraordinario de la Misericordia (11 de abril de 2015) haya precedido en poco tiempo a la publicación de su encíclica Laudato si' (LS) sobre el cuidado de la casa común, porque también, como nos dice san Pablo: «Sabemos que hasta hoy toda creación está gimiendo y sufre dolores de parto» (Rm 8, 22). ¿Y por qué gime hoy nuestra creación, todo aquello que en el principio vio Dios que era muy bueno? La respuesta es obvia: toda la creación, entregada al hombre (Gn 1, 28), -al que Dios ha sometido todo bajo sus pies (Sal 8, 6)-, está contaminada por el pecado y también necesita de la acción redentora de Cristo.

Efectivamente, el dominio del hombre sobre la creación parece proclamar un «antigénesis» y ya todo desgraciadamente "no es tan bueno" como proclama el Génesis. Aquellos elementos primordiales, aire, agua, tierra y fuego, a los que la humanidad se ha referido durante tanto tiempo, están también transidos del pecado del hombre y necesitan la misericordia y la redención. El aire ha perdido su limpieza y

por la contaminación química y radioactiva; el agua, a la que Francisco de Asís llamó "humilde, preciosa y casta", ha perdido su pureza y está envenenada por metales pesados, agrotóxicos y xenobióticos; la madre tierra está siendo esquilmada y se nos queda pequeña; finalmente el fuego se escapa de las manos del hombre. El fuego es devastador a veces, pensemos en los incendios forestales; por otra parte, el combustible fósil es limitado.

El papa Francisco, en el primer capítulo de la encíclica Laudato si', habla claramente de todo lo que está pasando en nuestra casa y nos llama la atención: «Si la actual tendencia continúa, este siglo podrá ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas» (LS, 24). Francisco nos anima a ver la creación como obra de la ternura del Padre. «Hasta la vida efímera del ser más insignificante es objeto de su amor y, en esos pocos segundos de existencia, Él lo rodea con cariño. (...) por eso, de las obras creadas se asciende "hasta su misericordia amorosa" (LS, 77)».

Un mundo frágil

Nuestro mundo es vulnerable y frágil, tan frágil como el ser humano a quien Dios le confía su custodia, mundo herido por nuestro pecado, pero "salvado en esperanza" (Rm 8, 24). Esa gran misericordia de Dios para con nosotros debe despertar en nuestro interior los mismos sentimientos de Cristo Jesús y se deben conmover nuestras entrañas de misericordia ante un mundo gravemente herido. Una vez más, el papa Francisco ha despertado nuestra sensibilidad con su encíclica Laudato si'.

Personalmente, puedo decir que hace tiempo que me duelen el aire, el agua, la tierra y el fuego en el estado que están. ¡Ojalá la calidez de las palabras de Francisco nos hiciera pasar del dolor de la visión del mundo roto, -la pasión ecologista-, a la compasión cristiana de un universo que necesita sanación y nos comprometiera a una acción sincera y eficaz en el cuidado de la casa común!

Ignacio Núñez de Castro, S.I.


Programa del IV Ciclo Atrio de los Gentiles

Todas las conferencias comienzan a las 19.30 horas en el Centro Pastoral Pedro Arrupe, Plaza de San Ignacio, 2 (Junto a Calle Compañía).

Lunes 7 de marzo: Ecología y Ecologismo: enfoques transdisciplinares frente al cambio climático. Félix López Figueroa, Catedrático de Ecología. Universidad de Málaga

Martes 8 de marzo: De la cuestión social a la cuestión socio-ambiental. Jaime Tatay S.J., Ingeniero de

Montes y Licenciado en Teología.

Miércoles 9 de marzo: La buena noticia de la naturaleza. Marcos Ruiz Soler. Prof. Titular de la Universidad de Málaga. Licenciado en Ciencias Religiosas

Jueves 10 de marzo: La Laudato Si' y la cuestión social de la Iglesia. Alfonso Fernández Casamayor.

Deán de la Santa Iglesia Catedral de Málaga.

Viernes 11 de marzo: Una Economía al servicio de la persona y de la casa común. Consuelo Gámez Amián. Catedrática de Fundamentos del Análisis Económico. Universidad de Málaga. Responsable de la Cátedra Pedro Poveda. Universidad Pontificia de Salamanca.

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