El Sr. Obispo dedicará el templo parroquial de Arroyo de la Miel Destacado

El próximo 20 de octubre, el Sr. Obispo dedicará el templo parroquial de la Inmaculada Concepción, en Arroyo de la Miel, y consagrará su altar, ya que únicamente la iglesia parroquial fue bendecida en su tiempo y no había sido consagrada. La localidad se ha preparado para este momento con entusiasmo.

Según explica el párroco, José Agustín Carrasco, "a lo largo de estos meses previos, el equipo de liturgia ha preparado la celebración con todo detalle. En las homilías he ido explicando brevemente todo lo referente a la dedicación de nuestro templo parroquial, catequizando a la feligresía sobre lo importante de la fiesta que se va a celebrar. Y, como preparación inmediata, han compartido una catequesis sobre "La Misa de Dedicación de Iglesias y Altares", que fue impartida por el párroco de Nuestra Señora del Rosario de Fuengirola. Todos los feligreses están están participando muy activamente y con ilusión en los preparativos de este día tan importante".

Entrevista al párroco de la Inmaculada Concepción de Arroyo de la Miel, José Agustín Carrasco, con motivo de la dedicación del templo parroquial y la consagración del altar.

¿En que han consistido las obras de remodelación?

- La obra de reforma del templo parroquial ha partido de una premisa inicial e inseparable; por quién y para quién se ha ejecutado la obra en todos sus elementos: Dios y el servicio espiritual de los fieles. Básicamente la reforma se ha centrado en el espacio que ocupa el altar. Se ha mejorado notablemente no sólo su aspecto estético, sino también su funcionalidad y accesibilidad. Entre otros aspectos, se ha cambiado totalmente la solería y se ha nivelado el espacio que ocupa el altar a la altura adecuada, siendo éste de carácter fijo. Sus dimensiones se han ajustado a los criterios teológico-litúrgicos del Concilio Vaticano II, lo que de una parte significa expresar adecuadamente que se acoge un único y universal sacrificio, al mismo tiempo que se invita a la activa participación de la asamblea en la celebración del banquete de la Pascua del Señor. En la pared del fondo del ábside se ha instalado un retablo de finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII, obra del barroco español que ha sido objeto de un minucioso trabajo de restauración. En su hornacina central se ha dispuesto la imagen de la titular de la parroquia, la Santísima Virgen María bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Todo el conjunto arquitectónico ejecutado sirve a un orden no sólo estético sino también teológico que se comunica de manera visual significándose el altar como puerta del cielo y fundamento de la fe.

¿Cuánto tiempo han durado las obras de remodelación en el templo parroquial?

- Las obras de remodelación se han ejecutado en el plazo de dos meses aproximadamente. Como toda obra de este tipo, la elaboración del proyecto y el diseño de los elementos arquitectónicos ha llevado más de un año de estudio y trabajo previos coordinado por un equipo de técnicos en los que se han estudiado los elementos arquitectónicos a ejecutar y su significación litúrgico-teológica.

Siendo el templo muy importante en una parroquia, la comunidad parroquial es lo que realmente la construye, ¿qué caracteriza a la comunidad parroquial de Arroyo de la Miel?

- Si hay algo que es notablemente destacable en los feligreses que forman la comunidad parroquial de la Inmaculada Concepción de Arroyo de la Miel, es su amor a Cristo y a su Iglesia, y el carácter misionero de muchas de las personas que colaboran en la parroquia. Es un testimonio permanente la generosidad con la que todos contribuyen a la Gloria de Dios y a la construcción de la Iglesia como morada de Dios en el Espíritu. Éste es el reto precisamente, que el esplendor pedagógico de esta ceremonia de dedicación del templo y del altar, ha de servir también como invitación a una mayor toma de conciencia de la misión de toda la Iglesia en la hora actual. El contraste entre la belleza de lo que celebraremos en la Iglesia el próximo sábado y el clima cultural, social que nos rodea, nos sirve para que seamos más conscientes de la misión que Jesús confió a su Iglesia, que es hacer de este mundo "una morada de Dios en el Espíritu" (Ef 2,22). Convertir a la sociedad en "casa de Dios" y, por eso mismo, una casa más humana para el mismo hombre. Es el Pueblo de Dios, cada uno de nosotros, como piedras vivas del edificio que es Cristo, los que hemos de perseverar en el deseo de edificar desde la tierra una "casa espiritual", y con la Virgen Santísima glorificar a Dios en este mundo para que se vuelva también más humano y fraterno.