La alegría de la Familia inunda el corazón de la Diócesis

La alegría de cientos de familias de la Diócesis inundó, el pasado sábado, las instalaciones del Seminario. Todos acudían a la convocatoria lanzada por la Delegación de Familia y Vida para participar en el "I Festival Diocesano de las Familias". Una jornada preparada con cariño, ilusión y esmero por el equipo de dicha delegación, para que los asistentes pasaran un rato de convivencia vivida en familia.

La tarde comenzó con un encuentro personal con Dios, a través de la oración. Partiendo del visionado del corto "la mejor familia del mundo" y haciéndose eco de las palabras del Papa Francisco en Amoris Laetitia "Doy gracias a Dios porque muchas familias, que están lejos de considerarse perfectas, viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque caigan muchas veces a lo largo del camino" (A.L. 57).

Los niños y jóvenes, los esposos, y todas la familias unidas elevaron, en distintos momentos, su plegaria de acción de gracias de unos por los otros.
A continuación, los niños, por edades fueron asignados en grupos. Los monitores habían preparado distintas actividades, como pintacaras, talleres de dibujo y una merienda. Los adolescentes, por su parte, recorrieron la exposición vocacional #Enredados, acompañados por los seminaristas.

Mientras, los padres, en el salón de actos, escuchaban el testimonio de vida de un matrimonio de Baeza: Conchi y Ramón, quienes contaron como desde la universidad y el noviazgo pusieron a Cristo en el centro de sus vidas para crecer como personas, como pareja y como padres arraigados en el Evangelio. Involucrados en su Parroquia y pertenecientes a Adoración Noctura, explicaron cuáles son las amenazas que acechan a los matrimonios de hoy. Cómo, desde su experiencia, se puede luchar contra los problemas del día a día, educar y ayudar a los hijos, afrontar las adversidades, el dolor, la pérdida... Un testimonio que completó en sacerdote, D. Mariano Cabeza, que los ha acompañado en los últimos dieciséis años. Él ofreció la perspectiva que tiene un cura como parte de la vida de los matrimonios. Narró su experiencia, desde que recién ordenado y destinado a Pozo Alcón formó un grupo de matrimonios en la Parroquia, y cómo esa amistad que tiene como centro a Cristo se ha ido forjando y haciendo fuerte a lo largo de su vida. "Pon un sacerdote en tu vida", afirmó. También de sus vivencias como consiliario de un Equipo de Nuestra Señora en Baeza, y como esa relación personal en la vida diaria de los matrimonios lo han convertido, además, de cura "en amigo, compañero, consejero, el padre, el hermano...".

Haciendo referencia a las palabras del Papa Francisco, "el sacerdote es el que acompaña en ese hospital de campaña que también es la familia. Es hacerte familia con la familia".
Por su parte, el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro quiso hacerse presente en este encuentro de las familias. Además de dar la bienvenida, mostró su satisfacción por este Festival, que calificó como "iniciativa importante". Haciendo un poco de memoria de su etapa como párroco, también el Prelado compartió con los asistentes su interés por la familia y cómo "queremos que se visibilice en la Diócesis la familia, y se haga presente como tal, con acontecimientos como estos, para que se vea que a la Iglesia nos preocupa y muy especialmente, con todo lo que significáis y con toda la responsabilidad que tenéis, la familia".

Don Amadeo insistió en que a la Iglesia le preocupa "todas de familias". Y añadió, "nosotros no hacemos este tipo de experiencia sólo para las familias cristianas, sino para todas. La Iglesia quiere a las familias que se casan por la Iglesia, a las que se casan por el juzgado y a las que se van a vivir en pareja, queremos mostrar el amor de la Iglesia que siempre muestra el amor de Dios y el amor de Cristo". A la vez, insistió en el valor sacramental del matrimonio y el sentido eclesial de la familia como Iglesia doméstica.
Para finalizar su intervención, el Obispo animó a las familias a quererse, a estar unidos y acompañando a cada uno de sus miembros en todos los momentos de su vida. Desde que son pequeños, mostrándoles que viven en un mundo en el que Dios cuenta y acompañarles a lo largo de su vida, también en los momentos de crisis.

Después de un descanso, los padres e hijos se reencontraron para disfrutar juntos del concierto de música cristiana protagonizado por Mabelé, Javier García y José Ibáñez. Canciones propias y algunas clásicos versionados que arrancaron el aplauso y la complicidad de un público entregado.

Las risas de los más pequeños se convirtieron en las protagonistas con la actuación del Circo Solidario de Cáritas Diocesana de Jaén. Una actuación muy familiar que captó la atención y las carcajadas de los presentes.

La actuación de "El Gran Fernandini", un mago que con sus geniales trucos y su buen humor, puso el broche a una tarde mágica. En los jardines del Seminario se instaló la "burguer family" para cenar, momento de encuentro y de compartir lo vivido.

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