Devoción y fervor en la romería del Virgen de la Alharilla

La Romería de la Virgen de la Alharilla Coronada, declarada como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía, congregó a miles de romeros en su Santuario, en el término municipal de Porcuna, el pasado domingo.


A la 1 de la tarde dio comienzo la celebración de la Eucaristía a las puertas de su Santuario, presidida por el Obispo de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro, y arropado por las autoridades locales y un gran número de fieles. Concelebraron la Santa Misa, el Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el párroco de Porcuna, D. Jesús Manuel Millán; el párroco de Arjona, D. Eugenio Casado Morente; el párroco de Lopera, D. Manuel Casado; D. Luis Cordón, párroco de Santo Tomé; y D. José Luis Sánchez Aguilera, natural de Porcuna.

En su homilía, el Obispo de Jaén, destacó: “En la Ascensión de Jesús, descubrimos que Jesús se fue, pero no del todo. Se marchó para permanecer con nosotros y en nosotros. Pero antes de subir al cielo, Jesús, dejó una misión a los discípulos y les dijo «Id al mundo entero y anunciad el Evangelio...»".

Para continuar afirmando, "Y, según parece, esto lo hicieron muy bien los apóstoles. Porque ya desde los inicios del cristianismo, en la tierra de Jaén, se conoce la fe en Jesús y en su Madre. También en esta tierra que demuestra una fe que se hace cultura, una fe que se hace pueblo, una fe que busca a la Virgen y a su Hijo".

Para concluir, el Prelado jiennense expresó, "Tenemos una fe mariana que es una fe grande, una fe profunda. Y los que amamos a María tenemos que demostrarlo. Ella nos lleva hasta su Hijo y nos dice: Haced lo que Él os diga. Le damos gracias a Dios por habernos dado una fe que contempla el rostro y el corazón de la Virgen".

El Obispo descubrió un azulejo conmemorativo, con motivo de la primera Misa de Hermandades, que se celebró el año pasado. Las Hermandades filiales de Arjona, Arjonilla, Escañuela y Lopera se unieron junto con la Hermandad Matriz de Porcuna para celebrar la Santa Misa. Siendo este un signo de comunión y fraternidad entre los diferentes pueblos.

La celebración terminó entre vivas a nuestra Madre, y con el canto de la Salve a la Santísima Virgen de Alharilla.