Jóvenes de las comunidades parroquiales de Cabra y Bélmez reciben, de manos del Obispo, el Sacramento de la Confirmación

Con el grito de la Pascua, "¡El Señor ha Resucitado!", se inicia unos de los tiempos más fecundos en la vida de la Iglesia y por ende de las Comunidades Cristianas: Bautismos, Comuniones, Confirmaciones, Uniones Matrimoniales… todas las comunidades ven como, los que fueron iniciados en la fe por el Bautismo, van creciendo y se van sumando a la vida sacramental de la Iglesia.

Como párroco de Bélmez de la Moraleda y Cabra del Santo Cristo, he vivido en estos días la satisfacción de acompañar, junto a sus catequistas, a los niños y adultos que en ambas comunidades se han recibido el Sacramento de la Confirmación.

El pasado 26 de abril, Don Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de nuestra Diócesis de Jaén, administró el Sacramento de la Confirmación a 12 jóvenes de la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz de Bélmez de la Moraleda, y el pasado 5 de mayo, fueron confirmados por sus manos 20 jóvenes y adultos de la Parroquia de Nuestra Señora de la Expectación de Cabra del Santo Cristo.

En ambas celebraciones, el Obispo invitó a los jóvenes y adultos "a dejarse tocar y llenar por el Espíritu que se les regala en el Sacramento". El Sacramento de la Confirmación les une de forma más perfecta al Señor y los llama a ser parte activa de la vida de la Iglesia. El Obispo les invitó "a no perder nunca su identidad de cristianos". Ante la pregunta de ¿Quiénes sois? El Obispo les dijo: “dad todos vuestros datos, sin olvidar que también sois cristianos, por el Bautismo y por la Confirmación recibida”.

Responsables de la vida de fe de estos jóvenes y adultos son las comunidades cristinas, junto con sus padres y padrinos. Nos toca pedir al Espíritu Santo que nuestras Iglesia reciba una nueva efusión, un nuevo Pentecostés, y nos haga mantenernos firmes en fe recibida, audaces y decididos en el anuncio y fuertes en su Amor.

Pido al Señor, como párroco, de ambas comunidades por estos jóvenes y adultos, para que perseveren en la fe que han confirmado ante Dios, sepan contagiarla a otros y que la ilusión del día de sus Confirmación, les anime para seguir los caminos del Señor, demostrando su fe sin cansarse ni rendirse ante las adversidades y dificultades que puedan vivir. Que el Espíritu que han recibido les acompañe siempre.