La Diócesis celebra, en Martos, la Jornada por la Vida

En la tarde de ayer, lunes 9 de abril, en el templo parroquial de San Juan de Dios de Martos, la Delegación Diocesana de Familia y Vida celebró la Jornada por la Vida, que este año tenía como lema: “Educar para acoger el don de la vida”. En la solemnidad de la Anunciación, que este año se ha visto trasladada de fecha por coincidir con el Domingo de Ramos.

La Eucaristía presidida por D. Miguel José Cano, párroco de la Asunción y Administrador de S. Juan de Dios y Santa Marta, y concelebrada por D. Heliodoro Arroyo (OFM), párroco in solidum de S. Francisco de Asís, contó con una amplia participación de miembros de las comunidades parroquiales de Martos, de varios movimientos pro- vida, movimientos familiares, componentes del Proyecto Raquel, del C.O.F. y de miembros de la Delegación de Familia y Vida.

Este año, el Magisterio de la Iglesia invita a recibir el don de la vida, a tomar conciencia de él y educar a todos en su importancia, ya que en nuestra cultura nos encontramos con algunas visiones reduccionistas sobre el don de la vida, visiones ante las que debemos posicionarnos claramente. Y en esta tarea consideramos a la familia como el lugar primero y privilegiado para educar en la acogida del don de la vida, pues el amor incondicional de la familia permite crecer en la seguridad de ser querido, pase lo que pase.

En su homilía D. Miguel nos recordó que dos son los pilares fundamentales para afrontar esa lucha a favor de la dignidad y del valor intrínseco y absoluto de la persona humana. El primero, la Eucaristía, pues es contemplando, viviendo y alimentándonos de Pan de Vida, signo de su entrega de amor, los creyentes aprendemos a reconocer y apreciar la dignidad de todo hombre. Es en el Cuerpo y la Sangre de Cristo donde encontramos la fuerza para comprometernos en favor de la vida. Y en segundo lugar, el ejemplo y protección de María, que con su sí y su apertura del corazón nos mueve a imitarla para acoger, celebrar y comunicar al mundo la alegría del Evangelio y promover una cultura de la vida.

La celebración eucarística terminó con el agradecimiento de los Delegados de Familia y Vida a todos los que luchan, desde distintos ámbitos y desde diversas iniciativas, a favor de la Vida. Posteriormente, en los salones parroquiales, un pequeño ágape preparado con cariño dio pie a un buen rato de encuentro.